EL CLIMA

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miércoles, 16 de noviembre de 2016

MAS ENTREGA DE BUENOS AIRES.

El obelisco, monumento emblematico de nuestra ciudad, amamos tanto a buenos aires, que le hicimos una sigla con libustros....
el tango, referente clasico de nuestra cultura dice presente en cualquier esquina, y los buses, locales y de turismo, otro simbolo ciudadano. Buenos aires, una ciudad para visitar.

lunes, 29 de febrero de 2016

En buenos aires argentina, tenemos barrio chino



http://creativecommons.org/licenses/by/3.0/

En la Ciudad de Buenos Aires, Argentina, se conoce como barrio chino a una zona del barrio de Belgrano con eje en tres cuadras de la calle Arribeños, sobre las vías del Ferrocarril Mitre y la estación Belgrano C. A pesar de su nombre, viven allí diferentes comunidades asiáticas, con predominio de la taiwanesa, además de chinos continentales, coreanos, japoneses (que son nikkeis argentinos y peruanos), tailandeses, etc

El denominado "Barrio Chino" se encuentra dentro del Barrio de Belgrano, en una franja que algunos consideran parte del sub-barrio de Belgrano C y otros lo consideran parte del Bajo Belgrano. Por su escaso tamaño no puede decirse que tenga límites, sino más bien un "epicentro", ubicado en la intersección de las calles Mendoza y Arribeños, a partir del cual, la actividad comercial oriental se desarrolla intensamente en un radio de 100 metros. 


domingo, 14 de diciembre de 2014

Perlas de buenos aires



http://www.diarioz.com.ar


La escena pasa una tarde cualquiera en una ca­lle del Abasto. Un taxis­ta dominicano cuenta las cosas que extraña de su tie­rra. Habla del mar, de la familia y de la comida. En algún momento, surge la curiosidad por conocer cómo son los platos de la isla.

“Seguro que aquí debe de ha­ber buenos restaurantes domini­canos”, le digo. “Sí, hay uno bue­no en Flores. No mucho más”, me contesta.

La dirección que da el taxista es errónea. Hay que preguntar una, dos, tres veces hasta llegar a la esquina de Bogotá y Fray Ca­yetano, a unas cuadras de la pla­za de Flores. El restobar El Caribe no tiene dema­siadas cosas: mesas de hierro, unas cortinas ver­des y otras rojas, un piza­rrón con palmeras y pre­cios dibujados. Y Mauri Pérez detrás del mostra­dor. Es tímido (está casi escondido detrás de una gorra de béisbol), tiene pelo corto y unos veinti­pocos años.



lunes, 28 de enero de 2013

Buenos aires tambien tiene estas cosas...


















www.perfil.com


Aunque su imagen exterior es austera, igual el edificio llama la atención. Es que su única torre tiene 64 metros de altura. Y la forma de construcción escalonada, hace que resalten su cúpula y los altos ventanales sobre las paredes con ladrillo a la vista y revestimientos símil piedra. En el frente, la estatua del Dios Padre Omnipotente (se denomina “Pantrocrator”) también impacta. Hecha en un solo bloque de mármol blanco que talló un artista salesiano, se la puede ver sobre el arco de la entrada: mide seis metros. Pero lo más relevante de este gran templo está adentro, en esos 67 metros de largo por 27 de ancho que, en tres niveles, ocupa una superficie de 1.800 metros cuadrados. Uno podría ubicarlo en cualquier ciudad importante del mundo. Pero está en el muy porteño barrio de Almagro.

La basílica de María Auxiliadora y San Carlos está en Hipólito Yrigoyen y Quintino Bocayuva. Fue construida en menos de 10 años: la piedra fundamental se colocó en junio 1900 y la inauguración se realizó el 24 de mayo de 1910, en la víspera del primer centenario de la Revolución de Mayo y el día de la fiesta de María Auxiliadora. La estatua (también conocida como “la virgen de Don Bosco”) mide cinco metros y está en el sector del “altar privilegiado”, al que se accede por dos imponentes escaleras de mármol, a cada lado del altar mayor. En el altar principal, la imagen central no es el Cristo crucificado habitual, sino una gran estatua del Sagrado Corazón, iluminada con delicadeza.

Toda la obra fue proyectada y ejecutada por el arquitecto y sacerdote salesiano Ernesto Vespignani (Lugo, Italia, 8/9/1861 – Buenos Aires, 1/11/1925), definido como “discípulo fiel del gran Don Bosco”. Según consta en una gran placa de bronce colocada en la en trada, él “divinizó el arte en este templo, obra maestra de su preclaro ingenio y de su fe profunda”. Nada más acertado, porque todo el edificio (de estilo “románico lombardo”, según Vespignani) tiene algo de divino: grandes vitrales que se destacan con la luz natural (no hay que perderse los que están en la doble puerta de madera de la entrada); arañas colgantes con tulipas de cristal de Murano; columnas de 15 metros de altura con franjas que alternan los colores rojo ladrillo y beige y muchos sectores hechos o recubiertos con mármoles que el mismo Vespignani fue a buscar a Italia.

El techo abovedado de las tres naves de la basílica es de un azul lleno de estrellas que se complementan con adornos arabescos de miles de flores. La estructura está rematada en la monumental cúpula octogonal, cuya bóveda está a casi 50 metros del suelo. Los largos bancos y los confesionarios en madera tallada completan la fastuosa escena.

Los salesianos comenzaron a actuar en la Argentina en diciembre de 1875. Era la primera fundación de esa Orden que Juan Bosco, por entonces superior de la congregación, emprendía fuera de Italia. Esto se explica porque el Papa Pío IX sabía que en Buenos Aires residían unos 35.000 italianos. Y asistirlos era su misión. Su primera escuela de artes y oficios estuvo cerca del cruce de Tacuarí y San Juan. Pero hacia 1878 ya estaban en Almagro. El 1° de junio de ese año, allí fundaron el colegio Pío IX. En ese colegio, durante dos años (1901 y 1902) estuvo pupilo un chico que aprendió nociones de imprenta, encuadernación, herrería y zapatería. También se lucía con una muy linda voz y por eso se destacó en el coro de la congregación. Tenía 11 años, era francés y se llamaba Charles Romuald Gardes. Una placa, fileteada por el artista Luis Zorz, lo recuerda en el frente de la basílica. Pero esa es otra historia.

martes, 17 de julio de 2012

¿CONOCISTE GATT Y CHAVES? Un lujo de buenos aires...



Gath y Chaves (nombre pronunciado comunmente por los argentinos como "gatichaves") fue una tienda departamental que funcionó en el microcentro de la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Fundada en 1883 por Lorenzo Chaves (1854 - 1932) y Alfredo Gath (1852 - 1936),1 pasó luego a manos inglesas y fue una de las favoritas de la clase alta porteña, y cerró definitivamente en 1974.
En 1883, el santiagueño Lorenzo Chaves y el inglés Alfredo Gath (llegado a Buenos Aires hacía dos años) trabajaban en la Casa Burgos. El 8 de julio fundaron Gath y Chaves, su propio local dedicado a la venta de ropa de caballeros confeccionada con telas inglesas, en la actual calle San Martín 569. Dos años más tarde, el local ya se había trasladado y crecido incorporando un sector de ropa femenina.
En 1901 ya se había inaugurado el primer edificio dedicado íntegramente a alojar a Gath y Chaves, con planta baja y tres pisos altos, en el cruce de las calles Piedad (hoy Bartolomé Mitre) y Florida.2
El 31 de marzo de 1908, la tienda se transforma en una Sociedad Anónima, con un capital de 6.000.000 de pesos oro.2 El 17 de septiembre de 1910 fue inaugurada la sucursal en Santiago de Chile. Capitales ingleses se mostraron interesados en invertir en el negocio -que ya poseía su propia fábrica de muebles, su taller de vestimentas y depósitos- y el 27 de marzo de 1912 la transformaron en The South American Stores (Gath and Chaves) Ltd., brindando a sus fundadores el 5% de las ganancias que se obtuvieran hasta el año 1918, y nombrando a Lorenzo Chaves miembro de la Junta Directiva.3


El anexo de Av. de Mayo y Perú


La esquina del anexo en Rivadavia y Perú fue reformada para Aerolíneas Argentinas en 1975.
El nuevo edificio de la creciente tienda se comenzó a construir en 1912, según planos del arquitecto Fleury Tronquoy, tuvo dos subsuelos, planta baja y siete pisos altos y se inauguró en 1914, en la esquina sudoeste de las calles Cangallo (hoy Teniente General Perón) y Florida.
En 1922, Gath y Chaves se fusionó con Harrods Buenos Aires.4 En 1925 fue inaugurado el Anexo de la tienda en la esquina opuesta de la Casa Central, cruzando la calle Cangallo. Su arquitectura era similar al del edificio de 1914, aunque carecía de la cúpula, y además fue construido un pasaje subterráneo que los conectó. Fue proyectado por los arquitectos Eustace Lauriston Conder, Roger Conder, Frances Farmer y Sydney Follet.
Otro edificio que funcionó como Anexo de ropa femenina de Gath y Chaves se alza en la esquina de la Avenida de Mayo y la calle Perú. Había sido proyectado por el arquitecto Edwin Merry a comienzos de la década de 1890, pero Salvatore Mirate fue el encargado de una remodelación total que se terminó hacia 1910.5
Además, la tienda tuvo sus sucursales en importantes ciudades argentinas, como Rosario, Bahía Blanca, Córdoba, Paraná, La Plata, Mar del Plata, Mendoza, Tucumán y Mercedes. En 1945 la firma ya contaba con 19 sucursales en todo el país.2
Gath y Chaves cerró en 1974. Su casa central en Cangallo (hoy Perón) y Florida fue adaptado para sucursal bancaria y oficinas, perdiendo su interior con escalinatas y galerías.6 Actualmente aloja al Banco Meridian. El anexo contiguo ya había sido adaptado para sede bancaria del Royal Bank of Canada7 en 1968, pero en 2006 fue remodelado nuevamente para ser sucursal de la tienda chilena Falabella.

miércoles, 22 de febrero de 2012

UN POCO DE HISTORIA



Durante los años de la colonia y de la independencia esta zona era parte del gran desierto, escenario de correrías de los indios en busca del ganado salvaje que en épocas de sequía se reunía en las aguadas permanentes. La laguna existente ya era conocida como “de las Polvaredas” por los exploradores de las tierras del sur del Salado desde los tiempos de los Virreyes.

Por 1827 la provincia otorgó campos a los enfiteutas Sres Arévalo, Galíndez y Portilla, en el paraje “Las Polvaredas” cuyas tierras pertenecían por ese entonces a los partidos de Lobos y Navarro.

En 1839 se creó el nuevo partido de Saladillo y comenzó el arraigo de la población blanca. La estancia “Polvaredas Grandes” de Ardoy y Frías fue adquirida por Salvador María del Carril y “Polvaredas Chicas” por Joaquín Cazón.

Hacia 1848, al ponerse en funcionamiento las alcaldías, esta zona correspondía al Cuartel 3º del partido comprendiendo los campos de los estancieros Galíndez, Cazón y Del Carril; el alcalde era don Antonio Bozán.

Desde el inicio, la estancia "Polvaredas Grandes" de la familia Del Carril fue símbolo de este paraje. En 1870 el Censo Nacional consideraba a esta estancia establecimiento modelo en el partido. Por 1876 en tiempos en que Víctor Del Carril fuera Juez de Paz allí funcionó la escuela municipal de lo que ya era el Cuartel 4º de Saladillo.

Los primeros pobladores

A fines del siglo XIX y principios del XX llegaron los primeros inmigrantes españoles e italianos y se afincaron en la zona que se conoce como Campo Renacco; apellidos como Reverté, Gilabert, Marsal, Velazco, Canta, Storti y Marinacci datan desde aquellos primeros tiempos.

El 17 de marzo de 1912 se inauguró la línez de trocha angosta del Ferrocarril Provincial Buenos Aires que desde La Plata llegaba al meridiano V en el límite con La Pampa. La Sra. Ofelia del Carril de Lagos, heredera de Víctor Del Carril, donó las tierras para la línea férrea y se llamó "Polvaredas" a la estación ferroviaria.

Circundaban la nueva estación las chacras ocupadas por colonos arrendatarios de los sucesores de la familia Del Carril: Luis y Antonio Storti, Nazareno y Pedro Valeriani, Francisco Mondragón, Víctor Reverté, Luis Marsal, Enrique Gilabert, Antonio Gutierrez, Pedro Giannoni, David, Luis y Nazareno Achilli; Enrique y Luis Rapanelli, José Cicaré, Gerónimo Forti, entre otros.

El advenimiento del ferrocarril transformó a la estación en el punto de partida de la producción agropecuaria y generó nuevos comercios. Donde actualmente está Agro Polvaredas existía un almacén de barro con techo de chapa que fue de Golisciani y Gutierrez y luego, con el nombre "El Recreo" pasó a propiedad de Felipe Gutierrez y Barone hnos.

Cuando pasó el tren Felix Gutierrez trasladó casi frente a la estación sobre la hoy calle El Ombú, el almacén de chapa que poseía ubicado en el camino a Del Carril y lo llamó "El Riojano". En 1916 fue adquirido por Ernesto V. Lopez quien lo nominó "La Argentina".

Hacia 1918 Antonio Storti trajo un auto Ford T.

El 16 de mayo de 1918 se iniciaron las clases en la Escuela Fiscal Nº 13, funcionando en un rancho de una sola habitación de barro, madera y cinc, cedido gratuitamente por la Sra. Ofelia del Carril de Lagos. La primera maestra fue Celina Rolando que atendía cincuenta y cinco alumnos de 1º a 3º grado.

Nace el pueblo

Hacia 1922 los servicios públicos existentes se concentraban en torno a la estación de ferrocarril: la estafeta de correos funcionaba allí, el destacamento de policía en un rancho a pocos metros y casi enfrente estaba la escuela; los comercios también se ubicaban cercanos a la estación: el almacén "La Argentina" de Ernesto V. Lopez (ramos generales, ferretería, tienda, acopio de cereales y frutos del país), el almacén y carnicería de Gregorio Vera, la fonda de Juan Blenghini, la herrería de Francisco Santía y el almacén "El Recreo" de Felipe Gutierrez.

Un 15 de julio de 1928 se creó el Club Atlético Pampero, institución destinada a brindar esparcimiento y a establecer vínculos con los poblados vecinos. Su nombre fue tomado del tren nocturno que venía desde Mirapampa y que se conocía como "Pampero". El club funcionó en el emplazamiento actual, construido en chapa en terreno que se alquilaba a Ofelia del Carril de Lagos.

La fonda de Blenghini pasó a llamarse Restaurante y Alojamiento "El Porvenir" de Francisco Moro, en 1929 fue adquirida por Esteban Gallerani y como "Hotel Polvaredas" ubicado frente a la estación sobre la que es hoy calle El Ombú, era el sitio obligado para los músicos, jugadores de fútbol y policías que llegaban para los eventos sociales o deportivos.

Hacia 1930 se vendieron los campos de Ramiro del Carril ubicados detrás de la estación. Los compradores fueron los primos Antonio y Luis Storti que tuvieron la visión de lotear lo que hoy corresponde a la planta urbana y vendieron "para que así comience a poblarse". Entre 1930 y 1940 comenzó a construirse el nuevo pueblo.

Los hijos de Luis Storti compraron el almacén "El Recreo" de Felipe Gutierrez y hacia 1933 construyeron una importante edificación de ladrillos que aún subsiste; se dedicaron a ramos generales, tienda, acopio de cereales, venta de combustible, panadería y fonda; en 1935 también tenían teléfono traido por línea física desde Del Carril.

Así fue como el ferrocarril, en pocos años, propició el nacimiento de los pueblos del interior que fueron alzándose a su vera junto a las estaciones y sacó del aislamiento a los habitantes de la campaña.



sábado, 11 de febrero de 2012

PASAJE DE LA PIEDAD



  • Bartolomé Mitre 1525 / 1573 - Barrio San Nicolás CIUDAD AUTONOMA


    El Pasaje La Piedad se extiende en tres cuadras que se abren en forma de U frente a la Iglesia que lleva su mismo nombre, y que era el de la calle donde ambas se encuentran. En 1901, la calle fue rebautizada como Bartolomé Mitre, nombre que mantiene en la actualidad. El pasaje fue construido en los últimos años del siglo XIX conjugando distintos estilos arquitectónicos donde se destacan las influencias francesa e italiana de "La generación del ´80" tan marcadas por el eclecticismo. El interior del pasaje está cubierto por jardines que son la antesala de una edificación cubierta de balcones, que se transforma en realidad en una especie de calle interior. Existen cuatro bloques de departamentos a los que puede accederse por las calles Mitre, Montevideo y Paraná. Mientras que las plantas bajas están comunicadas entre sí a través de un conjunto de locales. Forma parte de las Áreas de Protección Histórica del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

    Caminen por Bartolomé Mitre desde Montevideo hacia Paraná, por la vereda de los números impares.AI llegar el 1573, verán una calleja que se interna rumbo el corazón de la manzana, y que a los pocos metros parece terminar en un hermoso cantero, con un viejo edificio de fondo. Si recorren el pequeño sector, notarán que en realidad la arteria no finaliza allí, sino que dobla espectacularmente en ángulo de 90 grados y se continúa a lo largo de una recta bastante más larga que la anterior y que, como aquélla, aparentemente se estrella... pero ahora contra un cantero más modesto que el primero y una pared. Bien, ya dentro del callejón, la curiosidad y la sorpresa serán alicientes de sobra para seguir el viaje hasta el final. Cuando estén entre el cantarito y la pared, comprobarán nuevamente que las apariencias engañan, porque la vía vuelve a torcerse con la misma espectacularidad que antes y llega, mediante un segmento tan corto como el inicial, a la misma calle Bartotomé Mitre por la que ingresaran el pasaje. Anduvieron por una especie de U, formada por la angosta callecita.
    Ahora bien, no sólo la configuración del Pasaje y sus canteros merecen la atención de los viandantes. Ahí están las construcciones, que muestran una evidente unidad estilística en los topes de adoquín que se desprenden en las curvas del cordón de la acera, en el frente de jardines del edificio de la parte trasera, en la manzanita dentro de la manzana grande que forma el bloque delantero; y están también los problemas que ocasiona el estacionamiento, por mencionar los detalles más sobresalientes.
    INDAGANDO SU HISTORIA
    La curiosidad me llevó buscar los antecedentes, la historia del Pasaje.Traté de hallar pistas elementales que me sirviesen
    para comenzar a indagar. Ignorando que el Pasaje no es municipal sino privado, consulté textos referentes a la urbanización de la Capital Federal, sin éxito. En la excelente obra de Enrique Udaondo y Adrián Béccar Várela "Plazas y calles de Buenos Aires. Significación histórica de sus nombres", de 1910, ni siquiera se citaba a La Piedad. En la reedición y actualización de ese trabajo, que el primero de sus autores hizo hacia 1936, en homenaje al IV Centenario de la fundación de esta Capital, se llena en forma muy parcial el vacío de la publicación originaria, al decir simplemente que "El pasaje de la Piedad está situado frente a la iglesia de este nombre", con lo que, según puede apreciarse, apenas se ilustra acerca de la ubicación del mismo. No obstante, se señala en ese artículo una circunstancia que es fundamental tener en cuenta para evitar probables
    confusiones en cuanto a denominación de vías y es que de la Piedad es asimismo el "Nombre antiguo de la actual calle Bartolomé Mitre, que hasta el año 1901 era lo única del municipio que conservaba la nomenclatura, desde el año 1791 aunque con ligeras alternativas, en honor de la patraña del templo de Nuestra Señora de la Piedad..." Casi lo mismo se dice en el opúsculo recientemente aparecido, de Miguel lusem, Diccionario de las Calles de Buenos Aires.
    Me dirigí al Pasaje. Una vecina me orientó inmejorablemente al decirme que los datos que yo quería, me los podría dar don Alfredo Sanmartino, el copropietario más antiguo del consorcio.
    Efectivamente, de sus 79 años de edad, el señor Sanmartino, ha vivido 55 en el lugar. Por su gran lucidez y mentalidad moderna, nadie, diría que es casi octogenario. Con gran solicitud me transmitió sus conocimientos acerca de la calle en que mora.
    EL PASAJE Y EL TEMPLO
    Empieza diciéndome que el Pasaje es particular. Fue hecho construir para alquilar los departamentos que lo componen, hace aproximadamente 80 años, por don Arturo Gramajo, persona de abolengo y de una intensa actividad pública. Actuó en la diplomacia y el Presidente de la República Dr.Víctorino de la Plaza, lo llamó para que se hiciera cargo de la Intendencia de Buenos Aires, función que desempeñó desde 1914a 1916. Pero mucho antes de esto último el señor Gramajo había levantado el Pasaje de la Piedad, mas... ¿por qué lo hizo en ese lugar y con ese nombre?: porque su esposa, doña Adela Atucha, era una dama profundamente religiosa y fue su deseo que la obra se erigiera frente a la Parroquia de Nuestra Señora de la Piedad y con idéntica denominación. Con toda certeza pudo afirmarse que Arturo Gramajo habrá experimentado una gran satisfacción al acceder a la voluntad de su cónyuge, ya que él se encontraba muy vinculado a la añeja Iglesia, como lo prueba el que haya sido presidente de la comisión administradora de fondos destinados por ley pública N°2630, constituida en 1893. para la terminación del templo de La Piedad.