EL CLIMA

viernes, 4 de noviembre de 2016

VIERNES PARA CURIOSEAR

Correr, caminar, lanzar y saltar son movimientos naturales en el hombre y, de hecho, el concepto de atletismo se remonta a tiempos muy lejanos, como lo confirman algunas pinturas rupestres del Paleolítico Inferior (6000 a. C.-5500 a. C.) al Neolítico que demuestran rivalidad entre varios corredores, saltadores y lanzadores. Las fuentes se hacen más precisas en Egipto en el siglo XV antes de nuestra era, con la referencia escrita más antigua, referida a la carrera a pie, hallada en la tumba de Amenhotep II (1438-1412 a. C.) En la misma época, la civilización minoica (Creta), también practicaba las carreras, así como el lanzamiento de jabalina y de disco.

Los primeros encuentros en Grecia se llevaron a cabo en el siglo VIII a. C. En ellos destacaba la prueba llamada stadion, que era una carrera pedestre de 197,27 metros, equivalentes a 200 veces el pie de Heracles. Esta es la prueba más antigua de la que se tiene registro, aunque se supone que se practicaba con anterioridad. Poco tiempo después aparecieron más pruebas, como el doble stadion o duálico, la carrera de medio fondo o hípico y la carrera de fondo o dólico. Todas estas pruebas son múltiplos de la distancia del stadion.


El pentatlón, que combina la carrera, el salto, los lanzamientos y la lucha, es otra disciplina del atletismo introducida en el programa olímpico antes del final del siglo VIII a. C.






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El arca y el cofre de madera y con pies elevados se ha descubierto en tumbas egipcias como la de Amenhotep III del siglo XV a. C. adornados con incrustaciones y pinturas. Entre los griegos, el arca tenía forma cuadrangular y pies cortos. Siguió con esta misma forma entre los romanos quienes la reforzaban con placas de hierro o de bronce. Durante el Imperio, llegaron a tener cerradura y llave ambas en materiales como el bronce o el hierro. Durante la Edad Media se recubrían con piel o con tela pintada y se reforzaban con herrajes o se adornaban con guarniciones de metal, constituyendo el arca uno de los principales muebles de las habitaciones. Las de marfil o de plata o de bronce esmaltado, bastante comunes en la Edad Media eran arquetas para guardar joyas o para contener reliquias.
Desde el siglo XIV aparecen las arcas y los cofres adornados con relieves o con guadameciles repujados y en ocasiones con incrustaciones permaneciendo en esta forma los tres siglos siguientes hasta que el uso de las cómodas y armarios hizo desaparecer de la habitación el arca y otros similares como objetos o muebles de lujo.

Existen  leyendas que buscan explicar el origen del árbol de navidad, como la de un sacerdote que vivió hace 400 años en Alsacia y que cada noche de Navidad repartía alimento, ropa y dinero a los más pobres. Un día, el sacerdote admiró la hermosa noche y se le ocurrió colgar los regalos en las ramas de un abeto que estaba cerca a la iglesia, así los pobres podrían disfrutar de la noche mientras se reunían bajo el árbol a interpretar cánticos sagrados. Tan agradable resultó la reunión que desde entonces el árbol fue el centro de la fiesta navideña.

Otra leyenda se sitúa en Inglaterra, en el siglo XVIII, bajo el reinado de Jorge III. Se dice que Carlota, la esposa del rey, se caracterizaba por su bondad con sus súbditos y en el año 1765 decidió poner, en uno de los salones más grandes del palacio, un árbol de Pascua adornado con guirnaldas, luces, juguetes y un montón de regalos.


Existe también la leyenda de un niño que durante una fría noche de invierno buscó refugio en la casa de un leñador y su esposa. El matrimonio de ancianos lo recibió amablemente y le dieron de comer. Al anochecer, el niño se convirtió en un ángel vestido de oro: era el niño Dios. Para recompensar la generosidad de los ancianos, el niño tomó una rama de pino y les dijo que la plantaran, indicándoles que cada año les daría frutos. Y cada Navidad, el árbol les daba manzanas de oro y nueces de plata.

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Pipínidas (pippinides en francés) es la denominación historiográfica de una dinastía de la nobleza franca de Austrasia, en la que muchos de sus miembros llevaron el nombre Pipino. El término incluye a los antepasados de la dinastía carolingia.[cita requerida]

Principalmente se utiliza la denominación de pipínidas para designar a los descendientes de Pipino I el Viejo o Pipino de Landen; mientras que los ascendientes directos por vía paterna de Pipino II el Joven o Pipino de Heristal (nieto de Pipino I por vía materna) son llamados arnúlfidas (San Arnulfo de Metz fue su abuelo paterno).


Pipino de Heristal (653-714), rico terrateniente, ocupó el cargo de mayordomo de palacio de Austrasia desde el que rivalizaba con Ebroín, el mayordomo de palacio de Neustria. Consiguió convertirse en mayordomo de palacio de la totalidad del reino franco regido en teoría por los reyes merovingios Teoderico III, Clodoveo III, Childeberto III y Dagoberto III. La ocupación de ese puesto le hace ser el primer antepasado por vía paterna epónimo de la dinastía carolingia fundada por su hijo ilegítimo Carlos Martel, que a su muerte heredó el cargo de mayordomo. Ambos mayordomos pipínidas, Pipino y Carlos, ejercían de hecho todo el poder, aunque se mantuviera la ficción de la existencia de un rey consagrado. 

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La generalización del uso del concepto “tribu” a diferentes grupos sociales de cualquier parte del mundo hace aflorar contradicciones en cualquiera de las dos aproximaciones: en la Polinesia las tribus tienen una cierta segmentación social (aristocracia tribal6 ) y poder central (el jefe de la tribu asume funciones ejecutivas, militares y económicas, ade en Nueva Zelanda las tribus (iwi), son el resultado de la agregación de grupos de descendencia cognaticios (hapu) con un territorio claramente delimitado; en la India los estudios etnográficos desarrollados entre 1881 y 1961 nos muestran que estamos ante unas 50.000 subcastas agrupadas en 3.000 castas que dan lugar a 427 tribus, agrupación que no responde a ninguno de los dos ejes mencionados: se presume que su origen proviene de la evolución en la división del trabajo y de la intrusión del legislador brahman, que al codificarlo lo fijó. Por otra parte, en la sociedad árabe preislámica las tribus venían determinadas por hechos religiosos (como, por ejemplo, compartir sacrificios ), en Siberia se basaban en uniones exogámicas de filiación patrilineal (intercambio de mujeres ), en Japón una misma palabra (zoku ) designa tanto a familia como a tribu o raza, en Alaska las tribus estaban formadas por casas (que son agrupaciones diferentes de familias, también existentes en sociedades arcaicas de Guinea o Madagascar o en la edad medieval de Europa o del Extremo Oriente ) que mantenían una fuerte autonomía económica y política... Una verdadera constelación de significados bajo un concepto demasiado potente como para que pueda ser descrito de una única forma, sin olvidar que la aproximación a estas realidades se ha hecho muchas veces con ojos románticos que buscan (y por lo tanto, ven) el exotismo de aquello diferente. Otro aspecto que complica la conceptualitzación de tribu viene dado por la falta de teorías documentadas empíricamente que demuestren cómo las tribus evolucionan hacia las jefaturas.

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