EL CLIMA


viernes, 15 de abril de 2016

De interes para mujeres, el editor advierte sobre el contenido.

http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/

La copa menstrual es un recipiente que se inserta en la vagina durante la menstruación para depositar el flujo menstrual. A diferencia de los tampones, que también se usan internamente, la copa menstrual no absorbe la sangre; ésta queda contenida en el interior de la copa hasta que se extrae de la vagina y se desecha el líquido.

Existen tres tipos de copas menstruales disponibles en el mercado: el más común es una copa en forma de campana de goma (látex), silicona o plástico quirúrgico. Es reutilizable y puede durar alrededor de 10 años con el mantenimiento adecuado.

Otro tipo de modelo menos común está realizado en polietileno y es de forma similar al diafragma. Por ser muy flexible y suave, el modelo desechable se puede utilizar durante las relaciones sexuales (aunque no es un anticonceptivo y no debe utilizarse con esa finalidad).





De acuerdo con la información del Museo de la Menstruación y de la Salud de la Mujer en los Estados Unidos, la copa menstrual se produjo industrialmente desde la década de 1930, aunque existen copas rudimentarias circulando desde 1867. La primera patente fue en 1932, la de L. J. Goddard.  Le siguió la copa patentada por Leona Chalmers y diseñada en los Estados Unidos con el nombre Tass-ette; la idea era fabricarla en caucho vulcanizado. Hubo una venta y distribución significativa de las copas en esa década, a lo que siguió un largo silencio sobre el tema. Siguieron surgiendo patentes en 1935, 1937 y 1950

No es muy usada ni conocida por las mujeres en comparación con los tampones y compresas, principalmente porque apenas existe publicidad de estos productos. Estas copas a diferencia de otros sistemas de usar y tirar solo se compra una vez en mucho tiempo y el beneficio conseguido no compensa una inversión en publicidad fuerte.

Tiene las siguientes ventajas:

Economía: el coste inicial es mayor que los absorbentes tradicionales pero el gasto solo se produce una vez y se recupera la inversión a los pocos meses, ya que la duración con los cuidados adecuados puede ser hasta diez años.
Infecciones: la silicona es inerte de forma similar al cristal y no es adecuada para que los gérmenes se acumulen en ella. No se han relatado casos de Síndrome del shock tóxico, ligado al uso de tampones tradicionales.
Comodidad: se puede llevar durante la noche. Se puede utilizar durante toda la menstruación independientemente de lo copiosa que sea e incluso en cualquier momento del ciclo simplemente para acostumbrarse a llevarla.

Las copas menstruales se insertan en la vagina. No son porosas, absorbentes ni fibrosas, por lo que no arañan ni secan las paredes vaginales. No desestabilizan la capacidad natural de auto-limpieza, no son incómodas de extraer durante los últimos días de la menstruación ni dejan restos de fibras (aunque esto también depende del material con el cual estén fabricadas). Las copas de látex conllevan el riesgo de portar bacterias en su superficie. Sin embargo, esto no ocurre en las de silicona, ni están relacionadas con el SST (Síndrome de shock tóxico), problemas todos ellos, asociados al uso de tampones. Las copas también podrían ayudar a prevenir problemas causados por el uso de compresas, como la candidiasis (producida por el ambiente cálido y húmedo que crea una compresa) y la cistitis (que puede darse si las heces en la compresa transportan la bacteria E. coli a la uretra o a la vagina).

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