EL CLIMA


domingo, 6 de marzo de 2016

Para el editor, esta fue una de las novelas historicas escritas por un argentino


https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Marcodenevi.jpg


Rosaura a las diez es una novela policíaca, publicada por Marco Denevi en 1955. Fue la primera novela de Marco Denevi. Traducida a varios idiomas, se adaptó también para teatro, cine y televisión. Con esta obra, el autor inició una reconocida carrera literaria en el ámbito nacional e internacional.

El libro fue incluido en la lista 1001 libros para leer antes de morir, editada en 2007

POR RAZONES DE EXTENSION PUBLICAMOS UN PARRAFO. 

Es una mañana oscura de 1955 y una antigua prostituta, encarcelada en el año 1950, recupera finalmente su libertad, pero sale de un infierno para entrar en otro; a la pesadila del encierro le sucede la irremediable realidad del abandono al que son sometidos todos los ex convictos.




Abandonada a su suerte, María Correa intenta reunirse con algún familiar o uno de sus viejos conocidos, pero no tiene ningún éxito y, a cada paso que da en la enorme Buenos Aires, más se adentra en la realidad de su irremediable soledad. Sin más recursos, se conecta con una antigua colega, La Gorda, quien en un principio la hospeda sin ningún interés aparente; pero, pasados unos días, La Gorda comunica a la banda para la cual trabaja la presencia de María Correa, una presa conocida y codiciada en el oscuro mundo de los tratantes de blancas.

 La banda decide apoderarse de la ex convicta, pero esta se niega a someterse a los dictámenes de los tratantes y, con esto, firma su sentencia de muerte. Perseguida por la banda y necesitada de huir de Buenos Aires, recuerda repentinamente a un antiguo cliente: un pintor llamado Camilo Canegato, afectado por una minusvalía física y un carácter en extremo tímido, que residía en una pensión a muy pocas cuadras de allí. Se anima y va al encuentro de su conocido, a quien quiere sacarle algún dinero para regresar a la Provincia en la que creció cuando era una niña. La pensión existe, en efecto, y reside allí todavía el pintor al cual buscaba la meretriz, pero ésta se encuentra con una situación inaudita y totalmente inesperada: los huéspedes de la pensión se abalanzan sobre ella con besos y abrazos, y la llaman Rosaura, un nombre que jamás escuchado en su vida. La llevan a la mesa en donde estaba cenando el pintor; él no puede creer lo que ve. 

Aturdida y shockeada, se asombra todavía más al ver un retrato al óleo con su rostro, dedicado y firmado con el mismo nombre "Rosaura", y nada puede responder cuando sus nuevos amigos le explican que fue ella misma quien rubricó la pintura. María, rodeada del inexplicable amor que le brinda ese grupo de desconocidos, es invitada con tal énfasis a quedarse en la pensión que ella acepta; la dueña de la pensión le indica que puede quedarse porque Camilo le pagará su hospedaje. Camilo, naturalmente, no le habla, en la medida en que no quiere delatar qué relación tenía con esa recién llegada.

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