Desde épocas Remotas los hombres se vieron en la necesidad de medir el tiempo. Para hacerlo se fijo en primer lugar en el sol y para ello se utilizaron palos, columnas u obeliscos llamados por los griegos gnomon. Se trataba de elementos que al incidir los rayos el sobre ellos proyectaban sombra que variaba su longitud, intersentando con marcas o curvas marcadas en el suelo. La sombra más corta era la del mediodía. Se tiene noticias de los relojes de sol desde hace 3500 años.Los relojes de arena aparecieron cuando el hombre consiguió fabricar dos botellas de cristal perfectamente iguales.También existieron instrumentos astronómicos como los astrolabios y los nocturlabios que tomaban como referencia el sol o de las estrellas.Hoy día no podemos imaginarnos la vida sin un reloj que nos indique el paso del tiempo. Pero la difusión de éste instrumento, que conoció un gran desarrollo tecnológico en los siglos XVII y XVIII, no tomó carta de naturaleza hasta el siglo XIX.La transición de los relojes solares a los mecánicos tuvo lugar hacia el año 1000. Algunos historiadores lo fijan en el 1086, cuando se construyó en China el reloj astronómico de Su-Sung, dotado de un mecanismo que obtenía la energía de funcionamiento del agua contenida en unos depósitos, que al vaciarse, accionaban las ruedas del mecanismo.EL CLIMA
viernes, 18 de mayo de 2012
RELOJ BREVE HISTORIA
Desde épocas Remotas los hombres se vieron en la necesidad de medir el tiempo. Para hacerlo se fijo en primer lugar en el sol y para ello se utilizaron palos, columnas u obeliscos llamados por los griegos gnomon. Se trataba de elementos que al incidir los rayos el sobre ellos proyectaban sombra que variaba su longitud, intersentando con marcas o curvas marcadas en el suelo. La sombra más corta era la del mediodía. Se tiene noticias de los relojes de sol desde hace 3500 años.Los relojes de arena aparecieron cuando el hombre consiguió fabricar dos botellas de cristal perfectamente iguales.También existieron instrumentos astronómicos como los astrolabios y los nocturlabios que tomaban como referencia el sol o de las estrellas.Hoy día no podemos imaginarnos la vida sin un reloj que nos indique el paso del tiempo. Pero la difusión de éste instrumento, que conoció un gran desarrollo tecnológico en los siglos XVII y XVIII, no tomó carta de naturaleza hasta el siglo XIX.La transición de los relojes solares a los mecánicos tuvo lugar hacia el año 1000. Algunos historiadores lo fijan en el 1086, cuando se construyó en China el reloj astronómico de Su-Sung, dotado de un mecanismo que obtenía la energía de funcionamiento del agua contenida en unos depósitos, que al vaciarse, accionaban las ruedas del mecanismo.domingo, 13 de marzo de 2011
RELOJ DE ARENA
El reloj de arena es un instrumento mecánico que sirve para medir un determinado transcurso de tiempo, desde el momento en que la arena comienza a caer del receptáculo o bulbo superior al inferior, hasta que termina de hacerlo, y sólo requiere de la energía potencial de la gravedad para su funcionamiento.
Dado que el período que mide es fijo, aunque con ligeras variaciones, actualmente está en desuso, sustituyéndole el reloj de pulsera para conocer la hora, y el cronómetro para medir el tiempo preciso transcurrido entre dos sucesos.
Aunque se estima que su uso es muy antiguo, no hay evidencias precisas sobre su origen. La primera evidencia concreta sobre la existencia de los relojes de arena se puede encontrar en una pintura de Ambrogio Lorenzetti que data del año 1328. Existieron en distintas épocas, de diversos tamaños y modelos, e incluso se construyeron algunos tan grandes que eran capaces de medir un día entero. En la epoca colonial se usaban mucho los relojes de arena. Algunos afirman que los romanos los usaban durante la noche, o que también los pudo haber inventado un monje francés para medir los tiempos de meditación En la actualidad, son por regla general pequeños, ya que se utilizan con fines decorativos y para medir el tiempo en diversas actividades cotidianas, como pueden ser el tiempo dedicado una actividad de comprensión lectora, el tiempo requerido para arreglarse y salir de casa, o el consagrado a un breve descanso. Hay incluso algunos programas de televisión que los utilizan para tasar el tiempo que emplean los concursantes en sus respectivos turnos. Muchos juegos de mesa incluyen pequeños relojes de arena que miden cortos periodos de tiempo. Aunque existen relojes de arena de tres o más niveles, y relojes de arena compuestos, aquí sólo se alude al reloj de arena común de dos niveles y su funcionamiento es como se describe a continuación: Al inicio, el bulbo inferior permanece estático cargado de arena, mientras que el superior permanece vacío; en ese momento no está en uso el reloj. Cuando se voltea el reloj de tal forma que el bulbo que contiene arena quede arriba, se inicia la cuenta del tiempo requerido y la arena comienza a fluir hacia el bulbo inferior vacío por acción de la gravedad. La superficie superior de la arena del bulbo puede quedar de inicio horizontal, o bien en un plano oblicuo (es decir, inclinado), lo cual carece de relevancia, puesto que en cualquier caso el tiempo que tarda en pasar toda la arena es aproximadamente el mismo. En la ilustración se observa que la arena quedó cargada ligeramente del lado derecho. Durante el transcurso de tiempo que la arena fluye del recipiente superior al inferior, se realiza la actividad deseada, y al ver la cantidad de arena que ha fluido en el interior del reloj, se tiene una idea aproximada de cuánto tiempo falta para terminar, y cuánto ha transcurrido, o si ya se terminó el tiempo, lo cual constituye el principal propósito del mecanismo. Una vez que ha pasado toda la arena de un bulbo a otro, termina la medición del tiempo requerido y puede observarse que han quedo algunos gránulos en la parte superior y una pequeña montaña de arena en la parte inferior, que se desvanece al más leve movimiento. Dada la simetría del reloj de arena, si se desea, se le da vuelta una vez más, y la arena vuelve a fluir como antes para medir otro lapso de tiempo como el anterior, o bien se posterga esta operación a otro momento .
miércoles, 12 de enero de 2011
RELOJ SU HISTORIA

Ante la necesidad en controlar el tiempo las antiguas civilizaciones se guiaban por el día y la noche o los ciclos de la luna.
El primer reloj creado por el hombre fue el solar que indicaba los momentos del día por la sombra del sol., estimándose que los Chinos lo usaron aproximadamente 3000 años antes de Cristo, también fue empleado por los Egipcios e Incas. Estos relojes tenían el inconveniente de ser nulos en el amanecer, crepúsculo, días nublados y noche.
Los Romanos marcaban velas en forma de regla para controlar el tiempo en la noche.
Las Clepsidras se usaron en Babilonia, Egipto, Grecia y Roma. Se guiaban por medio de agua que pasaba de un recipiente graduado a otro. Siendo este sistema el antecesor al reloj de arena. El Reloj de Arena se destacó en el siglo III. Consistía en dos recipientes esféricos de vidrio unidos con un estrecho canal que unía ambas partes llegando a poder controlar todo un día.
Según los libros de Alfonso X "El Sabio", copilados en el año 1267/77 se logró controlar el tiempo con un movimiento rotario continuo y regular mecánicamente. Con éste mecanismo nació el reloj mecánico, a partir de esos principios fue constante la evolución hasta nuestros días. Teniendo fundamental relación LEONARDO DA VINCI, GALILEO,HUYGENS, HOOKE y muchos mas que aportaron sus conocimientos e inventiva con cambios y perfeccionamiento.
El primer motor de reloj fue el de pesas creado por Pacifico en el siglo VIII. En la década del año 1300 fue posible ver estos relojes en iglesias de Europa. El reloj mas antiguo se conserva en la Catedral de Salisbury y similares en Reven y Wells.
En Suiza, entre las cadenas montañosas del Jura y los Alpes, allá por 1535 una importante cantidad de refugiados se dirigen a Ginebra escapando de persecuciones religiosas, hallando en estos parajes la tranquilidad deseada, base indiscutible para el desarrollo técnico artesanal de quienes forjaron la máquina de controlar el tiempo.
Otros refugiados se dirigen a Neuenburg, Alemania, internándose en la Selva Negra, sus bosques de abetos y hayas de intenso color, a veces sombrío, han sugerido el nombre de la selva, en dicho bosque es común un pájaro de plumaje gris ceniza que lo hace poco visible las sombras del bosque y emite en primavera (con mas intensidad en época de celo) el conocido canto Cu-Cu, dicho pájaro dio origen para que la imaginación del hombre realizara el famoso reloj Cu-Cu que traslada el alegre cantar del bosque a nuestros hogares.
En el siglo XV se inventó el motor de Muelle y la Conoide según bocetos de Leonardo Da Vinci, permitiendo la construcción de los primeros relojes portátiles, conservándose algunos Alemanes de 1540 y Franceses de 1551.
En 1641 Galileo concibió el principio de las oscilaciones de un péndulo desarrollando el proyecto, pero la construcción del primer reloj mecánico de péndulo fue llevado a cabo por Huygens en 1657, asombrando las oscilaciones rítmicas pendulares y la dulce solemnidad del campanario.
Suiza cuenta con el Museo Internacional de Ginebra que se ubica en una bellísima mansión decimonónica en medio de una frondosa arboleda, hay aproximadamente 10000 piezas de todos los tiempos que el visitante puede apreciar y comprobar la evolución relojera
El Siglo XX ha tecnificado notablemente la industria, la producción seriada desplazó la mano de obra, la robótica suplanta al ser humano, el cuarzo y sistemas numéricos reemplaza la electromecánica y la fibra óptica está a la orden del día ofreciendo una elevada tecnología, exacta, fría e indiferente que no tiene el empeño de Da Vinci ni la calidez del reloj de Huygens, la solemnidad armónica de un carillón o la alegría del cu-cu. Desapareciendo paulatinamente la hermosa esencia romántica de la artesanía.
domingo, 19 de diciembre de 2010
RELOJ ATOMICO
Un reloj atómico es un tipo de reloj que utiliza una frecuencia de resonancia atómica normal para alimentar su contador. Los primeros relojes atómicos tomaban su referencia de un Máser.1 Las mejores referencias atómicas de frecuencia (o relojes) modernas se basan en físicas más avanzadas que involucran átomos fríos y las fuentes atómicas. Las agencias de las normas nacionales mantienen una exactitud de 10-9 segundos por día,2 y una precisión igual a la frecuencia del transmisor de la radio que bombea el máser. Los relojes atómicos mantienen una escala de tiempo continua y estable, el Tiempo Atómico Internacional (TAI). Para el uso cotidiano, se disemina otra escala de tiempo, el Tiempo Universal Coordinado (UTC). El UTC se deriva del TAI, pero se sincroniza usando segundos de intercalación con el Tiempo Universal (UT1), el cual se basa en el paso del día y la noche según las observaciones astronómicas.
El primero fue construido en 1948 por el Willard Frank Libby de los EEUU basándose en las ideas sobre un fenómeno extremadamente regular, la resonancia magnética molecular y atómica, del NobelIsidor Isaac Rabi,3 aunque la precisión conseguida por el amoníaco (molécula utilizada por el prototipo del NIST) no era muy superior a los estándares de la época basados en osciladores de cuarzo.
Hoy los mejores patrones de frecuencia atómicos se basan en las propiedades físicas que tienen las fuentes de emisión de cesio. El primer reloj atómico de cesio fue construido en 1955 en el Laboratorio Nacional de Física (NLP), en Inglaterra. Sus creadores fueron Louis Essen y John V.L Parry.4
En el año 1967 los relojes atómicos basados en cesio habían conseguido fiabilidad suficiente como para que la Oficina Internacional de Pesas y Medidas eligiera la frecuencia de vibración atómica de los dispositivos creados y perfeccionados por Essen como nuevo patrón base para la definición de la unidad de tiempo físico. Según este patrón, un segundo se corresponde con 9.192.631.770 ciclos de la radiación asociada a la transición hiperfina desde el estado de reposo del isótopo de cesio-133. La precisión alcanzada con este tipo de reloj atómico es tan elevada que admite únicamente un error de un segundo en 30.000 años. El reloj más preciso del mundo se diseña en el Observatorio de París, donde los actuales relojes atómicos tardan 52 millones de años para desfasarse un segundo. El nuevo objetivo de la investigación francesa es aumentar ese plazo a 32 mil millones de años. El estándar actual de los relojes atómicos en activo permite el atraso de un segundo cada 3.700 millones de años (NIST EU).