EL CLIMA

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viernes, 15 de enero de 2016

Algunas cosillas de las mujeres, que enamoran a los hombres



http://www.sitiosargentina.com.ar/

1. “Que apoyen su cabeza en tu hombro o pecho”.

2. “Que nos permitan tener momentos de silencio”.

3. “Que te sorprendan con eso que tanto te gusta –comida, una película”.

4. “Que te roben un beso”.

5. “Que compartan tu sentido del humor”.

6. “Que te pidan un abrazo”.

7. “Que te inviten a hacer algo que te guste, por cursi o infantil que sea”.


sábado, 4 de julio de 2015

Estos factores podrian perjudicar la armonia sexual en tu pareja.


MARIA MELIER

https://www.belelu.com


PELEAS CONSTANTES

Por mucho que las reconciliaciones bajo las sábanas sean las más apasionantes y vibrantes, no significa que debamos pelear cada cinco minutos por cualquier cosa. Al contrario, una relación se desgasta por discusiones sin sentido.

Definitivamente es más sexy una sana convivencia que andar con un ogro, ¿no crees?

ESTRÉS

Si tú y tu pareja están bajo mucha presión, lo más probable es que su cabeza esté a mil por hora y no les sea tan fácil relajarse y concentrarse al momento de la intimidad.


lunes, 16 de marzo de 2015

Parejas, a veces hay frases malditas


Contenidos bajo Creative Commons 

Una frase inofensiva puede detonar una “guerra” cuando se trata de convivencia en pareja. “Las mujeres son generalmente más sensibles y emocionales que los hombres, lo que significa que pueden ser más reactivas”, afirma la psicoterapeuta y experta en relaciones Nicole McCance.
De hecho, según explica la especialista, muchos hombres quieren hacer una pregunta en una dirección, pero es interpretada en otra completamente opuesta que parece ofensiva aunque en origen no lo haya sido.

jueves, 26 de febrero de 2015

¿Sabemos algo sobre relaciones armonicas?, si no sabemos...



http://www.escuelapedia.com/


Conozcamos a continuación los tipos de relaciones armónicas existentes:

 Colonia – seres de la misma especie que viven juntos en un mismo lugar. Por ejemplo: arrecife de corales y bacterias.

 Sociedad – seres de la misma especie que presentan una división de trabajo. Por ejemplo: abejas u hormigas. 


domingo, 20 de julio de 2014

RELACIONES



http://www.imagenessincopyright.com/

Esta imagen está en dominio público, por deseo 
expreso del autor, Cheryl Holt , que permite su uso

http://publi-articulos.com

Un silencio vale más que mil palabras. Cuando miras a los ojos de la que crees que es tu pareja, y baja la mirada sin expresar palabra alguna. Cuando los silencios son preludios de aburridos minutos, y no sabes qué hacer ni que decir. Cuando los pensamientos inundan tu mente y tú en cambio no puedes expresarlo, porque conlleva decir una mentira tras otra, y callas. Esos silencios pueden más que mil palabras.
Cuando una excusa sirve para marcharse de casa, sin apenas despedirse y al volver ninguna sonrisa acompaña y el silencio se vuelve ambiguo y te embarga. Ese silencio vale más que mil palabras.


Cuando ocupas tu tiempo en quehaceres rutinarios, y los minutos u horas no los utilizas en decir nada. Ese silencio vale más que mil palabras.
Cuando al oír en tus oídos el te quiero de la persona amada, y tu contestas en silencio. Ese silencio vale más que mil palabras.
Los silencios nos son palabras son hechos que nos embargan en las actuaciones diarias.
Pero cuando se instauran en nuestra vida y en nuestra relación, es que algo pasa.
Rutina, engaño, Inmadurez, autoengaño. Son sinónimos de que una relación está en fase de poder experimentar el final.
El silencio puede decir mucho o no puede decir nada, pero al final decide lo que nosotros entendemos con esas pausas de silencio en nuestras vidas diarias.
Y cuando no hay nada más que decir, cuando no hay proyectos en común, ni una sonrisa que compartir y sobre todo las palabras son vacías y huecas. Vale más decir un hasta luego y empezar de nuevo.
Y aunque el empezar signifique empezar desde cero, tengamos en cuenta los silencios. Porque aunque muchas veces los silencios son necesarios, en una pareja son enemigos de la rutina y la falta de comunicación.
No hagamos de nuestra vida un silencio perpetuo, y compartamos nuestras experiencias con los que amamos. Nos enriquecerán y nos harán sentir mucho más unidos a nuestra pareja.

martes, 8 de julio de 2014

RELACIONES SEXO


http://www.diariosigloxxi.com

/creativecommons.php#.PIT2QDlCd0TjL7x

http://www.diariosigloxxi.com


Algunas mujeres por temor a perder el control sobre ellas mismas bloquean su orgasmo inconscientemente. Puede ... que tengan miedo a que su pareja tenga el control al proporcionarles placer y así sean dependientes del hombre, sean menos independientes y les asuste perderle. 

Quizá no quieren mostrar que son vulnerables si se permiten llegar al orgasmo y dejan caer los muros que protegen sus pensamientos y sus sentimientos más íntimos para que su pareja pueda penetrar en ellos y dominarlas. Tienen que saber que el orgasmo equivale a unos segundos de placer y a perder el control del cuerpo y del pensamiento. Hay personas, cuya personalidad tiene integrada la necesidad de un control excesivo, el orgasmo les resulta amenazante y pueden tender a a reprimir el orgasmo. 

Tienen miedo a perder el control. Este miedo no es al orgasmo, sino a la pérdida de control sobre ellas mismas y su mundo. Es durante el orgasmo cuando hombres y mujeres emiten gemidos, susurran palabras, permanecen en silencio o sonríen, rien, gritan, manifiestan el dolor o muestran su rostro relajado. 

En cuanto a la expresión de sentimientos hay personas que sienten una gran felicidad o una intensa ternura. Otras lo viven más intensamente con pasión, o con una cierta violencia. Casi todos coinciden en viven unos instantes de gozo y felicidad, de gran vulnerabilidad durante los cuales la actividad mental queda en suspenso. 

La anorgasmia femenina se puede tratar en Terapia Sexual y existen técnicas concretas que están probadas y son efectivas para el tratamiento de la anorgasmia y dan buenos resultados. En muchos casos, la anorgasmia es considerada un síntoma de una problema mayor como : la obsesión con el control. Es posible resolver la anorgasmia sin la colaboración de la pareja, aunque suele ser más eficaz si la pareja se integra en la Terapia de Pareja. Durante la Terapia se tratan aspectos que se relacionan con la persona que padece la Disfunción Sexual, y otros aspectos que son más relacionales y necesitan la participación de la pareja.


domingo, 28 de octubre de 2012

RELACIONES PADRE HIJO



















EN FEMENINO 

Un papel importante
El padre tiene que estar presente en cada momento clave de la vida de su hijo para que éste aprecie que está creciendo física y espiritualmente. Si no falta a ningún evento importante para él (su cumpleaños, llevarle a su final de fútbol...), si practica con él actividades deportivas y si hace las observaciones pertinentes sobre la educación sexual, cumplirá en gran medida con su papel de padre.

Para que la relación padre/hijo funcione el padre tiene que hacer actividades con su hijo y transmitirle una herencia rica en aprendizaje.
En la adolescencia, el hijo se identifica con su padre, por lo que necesita apoyarse en una imagen masculina fuerte que le ayude a formar su personalidad.
Valorar a su hijo tiene un fuerte impacto, especialmente en su forma de amar y de tener placer, y determina el conjunto de las relaciones que mantendrá tanto con los hombres como con las mujeres.
La figura paternal tiene que llevar al niño a tomar conocimiento y conciencia del mundo que le rodea. Su ausencia provocará inevitablemente alguna carencia, un desequilibrio para el niño.

Una relación que se materniza
Hoy, los padres se implican más en la educación y se encargan de su crío, de manera que ya no es tarea exclusiva de las madres. Sin embargo, ahora los bañan, los miman, les leen cuentos, los llevan a la guardería... en resumen, ¡se ocupan de ellos como verdaderos papás canguro! Incluso si algunos siguen siendo “herméticos a la maternidad”, los padres asumen cada vez más su paternidad. Más atentos, más receptivos, más interesados en su hijo y pasando más tiempo con ellos.

Una relación de autoridad
El padre es aquél que dicta las reglas, los límites, y que sirve de referente a su hijo. No duda, por otro lado, en utilizar esta autoridad, ¡sobre todo cuando el niño no escucha!
Frecuentemente, ocurre que el niño “odia” a su padre. ¡Pero esto significa justamente que tu marido cumple a la perfección con su papel de padre!
Símbolo de potencia y de autoridad, el hijo admira a su padre cuando está delante, y es su modelo por excelencia.
Aunque a veces cueste que se establezca el diálogo entre padre e hijo, una vez iniciado puede dar lugar a una relación de complicidad y de ternura sin grandes dificultades. Se desechará entonces la imagen del padre autoritario y distante.

Una relación de complicidad y de pudor
Jugar con el pequeño y dedicarle tiempo es una forma de que el padre le demuestre su amor. Algunos hombres tienen dificultad para decir las cosas o pronunciar palabras cariñosas: ¡generalmente los papás no son muy duchos en todo esto! Por eso, comparten actividades, juegos o momentos de complicidad para demostrarle a su hijo todo su amor.
Un padre y un hijo se dicen que se quieren charlando en el coche, reparando el motor, golpeándose la espalda: es una relación púdica la que une a estas dos generaciones.

Una relación de rivalidad
El sentimiento de rivalidad aparece hacia la edad de tres años: es el complejo de Edipo definido por Sigmund Freud. El chiquillo tiene la enojosa impresión de que papá se quiere apropiar de su mamá, y que le impide así tenerla toda para él. Lo considera como a un verdadero rival, entra en competición con su padre, para apartarlo y ganarse el corazón de su madre.
El hijo quiere apropiarse de la potencia y las aptitudes de su padre, en otras palabas, pretende incluso rebasarle, eso impulsa al niño a pelearse, a oponerse a él, en todos los ámbitos en los que éste último destaque.

sábado, 29 de septiembre de 2012

A VECES SON DIFICILES


















Las 11 cosas que a los hombres les molestan de las mujeres


VISTO EN EMOL CHILE

EMOL 

Las 11 cosas que a los hombres les molestan de las mujeresCuanto más un hombre ayuda en el hogar, más alto riesgo de divorcioSocióloga británica sugiere que los affaires ayudan a evitar los divorcios12 consejos prácticos para hablar con un hombreAprende a enfrentar la depresión con tu pareja1  

“Me encanta pintarme los labios de rojo, pero a mi pololo le carga porque dice que queda todo manchado y así no me puede besar tranquila”, dice Rosario y Magdalena añade, “adoro mi perfume y me gusta sentirlo bien aunque mi marido siempre reclama”.

Es que a las mujeres nos gusta vernos y sentirnos bien, pero claro hay cosas que para nosotras son sexys, originales o glamorosas, pero a los hombres les cargan. Entonces, ¿qué hacer cuando los que nos gusta a ellos no? ¿Cuál es el límite que hay que establecer con nuestra pareja para no sentirnos pasadas a llevar en nuestros gustos?

Para la psicóloga Maribel Corcuera todo depende de cómo sea el comentario y cómo una lo reciba.

“Lo aconsejable primero es escuchar la opinión del otro, porque es tu pareja y segundo, evaluar si lo que te dice es una propuesta que te hace o una crítica teñida con rabia o sarcasmo”, comenta.

Es que según su opinión es muy diferente si tu amado te dice, “eres tan linda no necesitas tanto maquillaje” a “pareces un payaso cada vez que te arreglas para salir”. Es decir hay que evaluar si es un aporte positivo o una crítica severa.

Pero, la especialista advierte que si alguien que está contigo no le gusta tu forma de vestirte o arreglarte, seguramente habrá otras cosas más profundas que tampoco le parezcan y que uno por amor ciego, comience a ceder y sin darse cuenta, termine siendo y vistiendo a la pinta de él.

“Eso es síntoma que hay una descoordinación porque las cosas externas son reflejo de tu interno, entonces tienes que evaluar la relación de pareja que estás construyendo”, afirma.

Aunque, por otro lado, hace referencia a que las mujeres también opinan en estos temas y que sugieren frecuentemente a su hombre, cambios en el corte de pelo y estilo de ropa. Por lo tanto, a su juicio, son concesiones y dinámicas de pareja que hay que darles espacio siempre en un ambiente de respeto sin ser invasivo ni invalidante con el otro.

En ese sentido, puede ocurrir que haya una sincronía maravillosa y que ella al estar con él, descubra que en realidad el maquillarse en exceso correspondía a una baja autoestima y que en su presente, ya no necesita del estuco para sentirse segura con su pareja. De todos modos, insiste en que lo principal es que haya una aceptación “sana” de los intereses y gustos que se tienen en ambas partes.

“Si estás alineada contigo misma vas a saber cómo cambiar algunos gustos para que el estar en pareja sea cómodo pero sin dejar de ser tu misma por agradar”, afirma. 

Las 'delicadas' once cosas 

María Teresa Jabre, Consultora de Imagen y Desarrollo Profesional (www.jabre.cl) entrega diversos consejos para manejar los gustos que a las mujeres fascinan pero que ellos detestan.

La idea es mantener el buen gusto y el bienestar personal. Aunque, aclara que la mayoría de las veces las mujeres nos vestimos para gustarnos a nosotras mismas y que siempre buscaremos crear un estilo propio. A pesar de qué dirán.

A continuación, los errores y recomendaciones sobre once gustos típicos que causan roce. 

1. Exceso de maquillaje: El objetivo del maquillaje es resaltar nuestra belleza natural y no convertir nuestro rostro en una máscara. Si hay algo que puede atraer a los hombres es un look natural. Errores: Aplicar una base o polvos más oscuros que nuestra piel. También puede ocurrir que se abuse de la mascara de pestañas y que el delineado de los ojos se haga con una línea muy gruesa. Propuesta: Usa con mesura la base de maquillaje, polvos y delineador de ojos. Asesórate de un consultor cuando compres tus cosméticos, pide la opinión a una amiga cuando te maquilles y baja la frecuencua y dosis, reservándote el look especial para las ocasiones que consideres importante. 

2. Poleras, top y petos ajustados: Por alguna razón los hombres prefieren prendas más insinuantes que aquellas tan obvias que les impide pasar sus manos por tu piel. Errores: Son bonitos y algunos demasiado extravagantes que no quedan bien a todas. Propuesta: Si vas a usar una blusa o polera muy corta o ajustada tratar que el resto de la ropa sea más suelta. Alternativas son un bonito escote, de acuerdo a nuestra estructura corporal o un hombro descubierto. 

3. Exceso de perfume: Un sello distintivo de la mujer es su olor, pero no hay que olvidar que debe ser suave y más bien natural. Errores: Si es muy fuerte y nos volteamos el frasco encima de seguro vamos a invadir a más de alguien. Propuesta: A los hombres les gusta mucho sentir nuestro olor natural, cómo huele tu piel. Averigua si le gusta tu perfume y si no, sé sutil y leve con los olores. 

4. Labios rojos (que manchen) o gloss pegajosos: Nada más sexy que unos labios pintados pero no a todos los hombres les gusta. Errores: Caer en exceso cuando a nuestra pareja le gusta el look natural y usar marcas que no se fijan bien. O sabores muy dulzones. Propuesta: Si queremos pintarnos los labios con un color fuerte debemos usar uno que sea permanente y maquillar los ojos muy naturales. Para los lip gloss es mejor escoger uno sin sabor, que no sea pegajoso o definitivamente, eliminarlo si te encuentras con él. Un look muy bonito y sexy es colocarse un color de lápiz labial lo más parecido a tu color natural de labios con un lip gloss. 

5. Faldas largas: Son cómodas y nos hace sentir libres pero a ellos les gusta ver las piernas. Errores: Usar siempre la misma falda larga para todas las ocasiones y ellos se pregunta, ¿Dónde están tus piernas? No lo pueden soportar. Propuesta: No se trata de exagerar con una mini falda que no permita ni sentarnos, pero una falda o vestido unos centímetros sobre las rodillas estiliza la figura. Nunca escojas una falda larga en un primer encuentro, ni cena romántica. Mejor resérvala para tus días de esparcimiento y soltería. 

6. Ropa interior pin up (bragas en la cintura): Son parecidas a las que usaban las abuelas. Están de moda, son cómodas pero fomes. Errores: Tal vez querer lucir como Bridget Jones no sea la mejor alternativa para una noche romántica, dicen que los calzones grandes son antilujurias y que asustan. Propuesta: Los hombres prefieren ropa interior donde mostremos un poquito más y de preferencia animarse a salir del negro y el blanco. No debemos olvidar que todo comienza por la ropa interior, esta nos debe calzar muy bien, así lo que llevemos encima se verá mejor. Usa ropa interior bonita pero con menos superficie cubierta. 

7. Uñas largas y muy producidas: Las manos son siempre un atractivo que se debe cuidar, pero si se exagera pueden ser peligrosas en una noche de pasión y hasta poco higiénicas. Errores: Usarlas tan arregladas que sea evidente que son artificiales o tan largas que te vuelvas torpe o no puedas hacer nada por cuidar tus uñas. Propuesta: Si queremos tener las uñas muy largas deben estar todas del mismo tamaño y si las vamos pintar con colores fuertes o diseños deben estar bien pintadas y siempre limpias. Si no hay tiempo para mantenerlas es mejor llevarlas en colores neutros. El sentido común hasta para las uñas es un valor en alza. 

8. Megapendientes: Los accesorios son una excelente alternativa para destacar nuestro vestuario pero a veces son incómodos y hasta dañinos. Errores: Recargar o exagerar su uso en vez de ser atractivo se torna en lo opuesto. Si utilizamos collares y aros muy grandes y con muchos colgantes, generalmente son ruidosos y poco elegantes. Propuesta: Ni mucho que encandile ni poco que no brille. Opta por un tamaño más discreto. Ten en cuenta tu geometría facial. Si tenemos el rostro muy redondo, deberíamos optar por unos aros mas alargados, así logramos el equilibrio y estilizamos nuestro rostro. Si te gustan y consideras que son parte de tu personalidad, no renuncies a ellos. Siempre te los podrás quitar en un momento dado. 

9. Plataformas o tacones XXL: Definitivamente los tacones estilizan nuestra figura, son elegantes y sexies pero no debemos abusar con la altura. Errores: Algunas mujer bajitas escogen grandes plataformas para verse más alta y asi disimular el tamaño y lo que logra es todo lo contrario, ya que todo el mundo nota cual fue el objetivo. Peor aún si no sabemos caminar con tacos o que son desproporcionados para el tamaño de nuestro pie. Propuesta: Los tacones demasiado altos reservarlos para una ocasión especial y usa unos que ante todo sean cómodos y que puedas dominar. Huye de aquellos que te dominen. 

10. Look monjil o de colegio mayor: Es un estilo inocente pero que no siempre sienta bien y uno se puede ver demasiado mojigata. Errores: Usar prendas pasadas de moda, faldas muy largas, fomes y anticuadas. Propuesta: Si te gusta ese estilo lo puedes usar mezclándolo el estilo vintage con prendas modernas. El resultado será muy original y único. 

11. Traje de baño: Tiene que ser el preciso para cada ocasión. Si vas a nadar y te colocas un triquini de seguro no te acompañará. Errores: Elegir modelos que no se ajustan a la figura por querer estar siempre a la moda. Propuesta: Usa uno sensual que te permita verte tal como eres y que te quede perfecto.

miércoles, 22 de agosto de 2012

¿¿¿TE ENTERASTE???



Los hombres estresados

prefieren a las mujeres redonditas.


EMOL

Aunque no lo sepan, los guía aquello que los expertos llaman

"instinto atávico de supervivencia".


La moda de las mujeres escuálidas podría tener un final gracias al desembarco en el imaginario colectivo de los talles más grandes, de la mano de la crisis económica que sacude a todo al mundo global.

Según un nuevo estudio, en efecto, los hombres estresados buscan indiscriminadamente mujeres más gordas: es decir, los atraen en forma instintiva los cuerpos femeninos más voluptuosos y entrados en carnes. En el fondo, y aunque no lo sepan, los guía aquello que los expertos llaman "instinto atávico de supervivencia".

"Para el hombre primitivo, tener una mujer gorda era necesario durante las carestías", explicó Helen Fisher, profesora de Antropología en la Rutgers University. "No solo la mujer tenía así más calorías que quemar, sino que gracias a la grasa, que aumenta la presencia de estrógenos, su fertilidad duraba más tiempo".

La investigación, realizada en la Universidad de Westminster y publicada en la revista Plos One, fue realizada examinando a más de 80 hombres: todos tuvieron que mirar diez fotos de mujeres de diversas medidas y talles, eligiendo aquellas que les generaban mayor atracción para ponerles un puntaje de uno a diez.

La diferencia es que la mitad de los voluntarios tuvo que realizar el test tras ser sometidos a largos y extenuantes ejercicios de matemáticas, o tras realizar presentaciones de trabajo, en tanto la otra mitad examinó las imágenes después de una tarde tranquila.

Inequívocamente -explicó el informe de los investigadores, dirigidos por Viren Swami- los hombres sometidos a situaciones de estrés votaron como más atrayentes las fotos de mujeres con más curvas, así como aquellas de las mujeres de peso normal pero robustas, aquellas por encima de la norma y las que mostraban incluso obesidad.

Así, al parecer, los hombres aún escuchan los mensajes almacenados en su ADN hace decenas de miles de años. Según Fisher, se trata al fin y al cabo de la tradicional "ventaja de ser relleno en los tiempos de escasez económica".

domingo, 12 de agosto de 2012

RELACIONES COMPLICADAS




RELACIONES

EMOL

¿Qué tipo de infiel eres? Revelan las características del amor desleal

Descubre aquí si eres el “platillero chino”, el “asignatura pendiente” o el “discreto contumaz”.

El tema sale en la televisión, en conversaciones secretas entre amigas e incluso es objeto de estudio de los científicos. La infidelidad rompe corazones, pero por más cruel que sea, sigue apareciendo en la historia de la humanidad desde los primeros tiempos.

Es por esto que no es de extrañar que la periodista y psicóloga Patricia Collyer publicara su libro “Amores inconfesables: la infidelidad desde Eva a Internet” (Editorial Forja), donde repasa casos históricos y dramáticos que han desatado los engaños amorosos y como la cultura popular enfrenta el tema con ingenio, asumiendo que es parte de la naturaleza humana.

Sin embargo, como señala la autora, “No es posible establecer una ‘psicología de la infidelidad’”, que la explique de manera universal. Solo se puede ver caso por caso, más o menos, por qué alguien fue desleal a la confianza de su pareja y además, en algunas ocasiones, mantuvo en secreto un romance paralelo.

Citando a expertos de la psicología, y para el pesar de muchos, aclara que, en general, la ciencia tiene un aparente consenso de que el ser humano no practica la monogamia por naturaleza. De hecho, “no hay ningún mamífero que lo haga”, dice, citando al psicólogo Juan Molinari, quien también explicó en su momento que aparentemente, el hombre tiene una “disponibilidad emotiva natural”, por sentirse atraído por más de una persona en la vida, aunque esté aparentemente feliz y casado.

Más cruel aún es la explicación que daría después: al parecer, es imposible que un humano se sienta atraído por dos personas al mismo tiempo, porque entonces anularía la atracción. Pero eso no quita que sí le pueda suceder por una a las cinco de la tarde y por otra, a las diez de la noche.

“En Chile, los infieles se podrían agrupar en una amplia tipología”, dice Collyer, consciente de que es difícil encasillar a las personas en un par de características. Es por esto que elaboró una larga lista de posibles infieles, diferenciándolos principalmente entre aquellos que son “infieles-infieles” -que por alevosía son desleales permanentemente-, y los “infieles-fieles”, aquellos que son “víctimas” de las tentaciones, pero no tienen predisposición constante al engaño.

Algunos de la primera categoría son:

-El platillero chino: No se enamora y busca relaciones cortas, hasta que decide extender algunas cuantas y se convierte en el circense oriental que ve a cada mujer como un platillo que debe ir tocando de vez en cuando para que sigan dando vueltas, no se caigan, y no se le arruine el show.

-El adictivo calculador: No puede evitar ese gusto por la adrenalina que le provoca la infidelidad, así que se lanza a aventuras con las que corre el riesgo de ser descubierto, pero lo hace con tal cálculo que pasa inadvertido. “Como relata un ejecutivo adulto mayor, ‘hice el amor con una amiga nuestra que estaba de visita en el tiempo justo en lo que se demoró mi mujer en dar de mamar a nuestro hijo recién nacido’”, dice la autora, compartiendo uno de los casos vistos en su libro.

-El que va de víctima por la vida: Es un tipo de persona, mujer u hombre, que se siente tan culpable de ser infiel, que no encuentra más remedio que confesarlo. Eso sí, siempre justificará sus engaños con una historia terrible de su niñez, la que prácticamente le obligó a actuar así.

Otra variante de este tipo es “el sufriente”, que se enamora de cada affair que tiene, pero le duele su poca capacidad de decidirse por separarse y comenzar una nueva relación con el/la patas negras.


Los “infieles-fieles”

-El infiel ocasional: Es “aquel que comete infidelidad solo cuando decide, en forma voluntaria, responder a estímulos puntuales de tentación”.

-El oportunista: No anda buscando “la maldad”, pero si se encuentra con ella frente a frente, la toma. Cree que “la ocasión hace al ladrón”, así que, como comenta Collyer, suele ser muy común de ver en congresos, seminarios o cualquier actividad que le obligó dejar por un tiempo el hogar y encontrarse lejos, libre y con damiselas o mozos que le prometan una tierna “canita al aire”.

-El asignatura pendiente: Es el individuo que por los azares de la vida se encuentra con esa persona de su pasado (escolar, universitario, laboral, vecinal) que siempre le gustó y con la/el que nunca pudo concretar nada. Cree fervientemente que “es ahora o nunca”.

Casos a parte son “el bulímico”, que es bastante fiel hasta que parece darle un ataque de infidelidad y se mete con varias o varios al mismo tiempo, y el “infiel de las grandes ocasiones”, que comete su engaño solo en aniversarios, para Año Nuevo u otro evento importante. Este tipo asegura que “una vez al año no hace daño”.

Asimismo, la autora incluyó otra clasificación, que se refiere a cuán discretos o directamente sinceros pueden llegar a ser los infieles con sus amoríos.

Así encontramos al “psicopático”, que cuenta todo, pero por venganza. Su técnica está en quedarse callado/a, hasta que se entera que su pareja formal le fue infiel. Ahí le cuenta todo con lujo de detalles y hasta adorna un poco la historia para que su engaño sea mejor que el de su ex cónyuge.

Al contrario, está “el discreto contumaz”, que nunca reconocerá nada, por más que existan pruebas contundentes que lo/a incriminen. Es un caso mucho más extremo del “miente hasta que te pillen con los pantalones abajo”.

lunes, 25 de junio de 2012

RELACIONES


VISTO EN EMOL

Dos mujeres dan pistas para no ilusionarse con un gay no asumido

Dos brasileñas acaban de lanzar el libro “Maridos, fuera del clóset”, donde entregan las señales que cada mujer que tenga cierta duda acerca de la preferencia sexual del hombre que le gusta, se quite las vendas.

La salida del clóset de un hombre o una mujer es un tema sensible. Ya sea por su cultura, educación, prejuicios o expectativas de sus familias, muchos han preferido ocultar su homosexualidad y mantener una falsa vida heterosexual.

“El muchacho que no ha salido del clóset tiene encima dos mil años de represión –jodita que se mandaron entre la religión, la ciencia y el estado-, dos mil años de negación, dos mil años de castigo (...) El que no sale del clóset y por no salir y estar aburrido allí adentro, se casa, es víctima y victimario. Sufre y hace sufrir”, aseguran Ticiana Azevedo y Consuelo Dieguez, dos periodistas brasileñas que publicaron su trabajo “Maridos, fuera del clóset” (EdicionesB), una guía que promete dar las pistas para dilucidar esas dudas que algunas mujeres tienen del hombre en el que posaron sus ojos.

No es un libro anti gay, y eso las autoras lo dejan claro, en el caso de los que lo tienen asumido. El problema, como dicen, está en los que aún permanecen dentro del clóset, reprimidos, buscando a veces una fachada con una mujer, engañándola y engañándose a él mismo. Su texto, explican, habla de “gente que entre su propia felicidad y el qué dirán, elige el qué dirán. De gente que sufre y podría no sufrir (quizás no sepan que podrían dejar de sufrir). De tipos que no pueden parar de engañar porque no saben cómo parar de engañarse”.

El texto surgió a raíz del encuentro con una conocida de ambas autoras, Sofía, una exitosa ejecutiva que parecía encajar a la perfección con su marido, hasta que él le confesó que siempre supo que era gay y que desde hace unos meses mantiene una relación con otro hombre.

Inmediatamente, Sofía buscó en su pasado señales que no advirtió en su momento y que le podrían haber ahorrado el balde de agua fría de enterarse ya casada que su marido era homosexual. Y una vez ya superado el momento, y tras un largo viaje de búsqueda espiritual que le dio un giro a su vida, le propuso a Azevedo y Dieguez escribir esta guía.

“(La idea es) ayudar a las mujeres inteligentes a identificar señales sutiles, y a veces no tan sutiles, de que aquel tipo maravillosos que ella conoció en el gimnasio, en la casa de un amigo, en un café, en el avión, en la oficina, sea donde fuera, puede ser gay”.

Entre las pistas obvias y algo maqueteadas, las autoras mencionan el gusto por los chismes, el uso de cremas en una cantidad mayor que una mujer común; la preferencia por marcas finas (Prada, Dior, Gucci, etc.), y la gentileza que sale por borbotones de sus poros, sobre todo cuando se trata de dar algún consejo de moda o belleza.

De más está decir la dificultad que presentan para concretar algún encuentro amoroso con una mujer. Otras señales que entregan son:

1.-Lo acabas de conocer y te encanta su espíritu fiestero, alegre, y qué decir de su físico estudiadamente trabajado. Pero resulta un problema para ti estar a solas con él, porque adonde lo ves, siempre está rodeado de sus millones de amigos hombres. “¿El heterosexual se queda todo el tiempo pegado a otro hombre? A no ser que sea adolescente -que necesita andar en grupo para sentirse más seguro a la hora de acercársele a una chica-, desconfía si el sujeto ya pasó los 30 (estamos siendo generosas) y va enganchado todo el tiempo de los mejores amigos”, aseguran.

2.-Siempre aparece emparejado con una mujer increíble -modelo del tipo farándula-, que exhibe con orgullo. Dice estar enamoradísimo y hasta lanza la idea de casarse aunque apenas lleven una semana saliendo. Pero a los días siguientes, el compromiso suele romperse. Otro caso es que puede tener una novia eterna que nadie conoce.

3.-Sus demostraciones de amor -sorpresas con declaraciones de amor que incluyen mariachis, rosas, etc.-, prefiere hacerlas en público escasamente en la privacidad del hogar. Le gusta el show y claramente, más que demostrar un gran detalle hacia ti, prefiere ser el protagonista del momento, mostrándole a sus espectadores lo romántico que es y lo enamorado que está.

4.-Tiene una relación extremadamente dependiente con la madre. “Hay gays asumidos que no se llevan bien con sus madres (...) Pero la mayoría, dentro o fuera del clóset, tiene relaciones viscerales (con ellas)”, dicen Azevedo y Dieguez.

5.-Siempre va muy serio, pero basta que tome un par de copas para que se desate un ser reprimido dentro de él, muy gracioso y cariñoso con otros hombres.

Sea como sea, las autoras piden a todas las mujeres entregar su granito de arena. “La relación es clara: mayor libertad, menos clóset, menos hipocresía”, dijeron, al mencionar todas las salidas del clóset que hubo en Argentina, cuando la opinión pública trasandina dio la posibilidad de hablar abiertamente del tema al discutirse el tema del matrimonio igualitario en 2010.

“Si las mujeres no quieren chocar con la decepción de encontrarse con que el hombre de sus vidas en realidad es un gay no asumido, deben (...) tratar de hacer para todos de este mundi un lugar libre, y más fácil de ser vivido. Deberán ser madres que acepten no ser dueñas de la sexualidad de sus hijos. Deberán ser vecinas menos condenatorias a la hora de chusmear sobre quién se acuesta con quién. (...) Y quienes están en el clóset deberán también saber que cada uno que sale, ayuda a otro”.

miércoles, 18 de abril de 2012

EL DESPECHO


Cuando concluye una relación amorosa se produce un dolor profundo en los sentimientos y emociones. Es comparable a cuando fallece un ser querido porque, de una u otra manera, es una privación de lo que se suponía era parte de uno. La persona que no deseaba terminar la relación pasará por una experiencia dura, amarga y penosa que la puede llevar a la desesperación, una alteración extrema del ánimo causada por la rabia, frustración y resentimiento.

Quien sufre la pérdida tendrá que superar el duelo que le causará la separación del ser querido. No debe confundirse con el despecho, que es una malquerencia nacida por el desengaño. Esta mala voluntad contra el ser querido, y ahora odiado, puede llevar a la obsesión, la venganza y la desesperación. De esta forma nunca saldremos de la pérdida sino, por el contrario, servirá para mantener presente una falsa relación son el ser amado al igual que odiado y se alimentará un amor insano que solamente perjudicará al despechado. Por ello, se debe admitir la pérdida lo más pronto posible. Lo recomendable es hacerse la cuenta que esa persona falleció.

La pérdida sufrida provocará en primer lugar un impacto tremendo, sensación de abandono, angustia, en ocasiones pánico, lo que puede llevar a que no se reconozca la realidad e intente "remediar" la situación sin tomar en cuenta que el desamor de la pareja generalmente no es recuperable.

Durante este impacto inicial es altamente probable que se generen sentimientos de culpa con pensamientos negativos hacia sí mismo y se hace necesario manejar la propia indulgencia como el perdón a la ex-pareja.

Luego, una vez asumida la separación y pérdida sobrevendrá un estado de tristeza intensa y factible depresión con falta de ánimo para continuar las labores habituales, hasta que llegue la etapa de resignación y aceptación del nuevo contexto.

Es primordial volver a la normalidad de la vida pronto y compartir con la gente. Cuesta lograrlo pero aislándonos nos concentraremos en un pensamiento único de la fracasada relación.

En la etapa de rabia es vital no dejarse dominar por odios y deseos de venganza. Es preferible frecuentar a seres queridos como familiares y amigos.

La salida es proponerse nuevas metas y reestructurar la vida. Estar concientes que como el duelo, existe la vida, y si bien es cierto que a veces se sufre, se presentan conflictos y hasta calamidades, también se logra la felicidad, estar alegres y compartir momentos de inmensa satisfacción y esperanza. En lugar de despecho con odio y revancha la mejor salida al desamor. es más y más amor.

"En lugar de despecho con odio y venganza, la mejor salida al desamor es más y más amor"

miércoles, 11 de abril de 2012

RELACIONES AMOR

Qué hace que un hombre

se enamore

Según el autor, hay que accionar un “interruptor secreto”

que mueve sus emociones más profundas y produce un

misterioso sentimiento íntimo por una mujer.

Cómo ponerlo en funcionamiento.


ivan falcone para ENTRE MUJERES


Un hombre se va a enamorar de vos si, cuando están juntos, siente que puede ser él mismo, si se siente seguro al expresar sus sentimientos más íntimos, si intuye que puede dejarse llevar por esa maravillosa emoción del amor.

Pronto se da cuenta de que te extraña, comienza a notar que tu presencia le es cada vez más indispensable. Cuando un hombre se siente cómodo y seguro a tu lado, comienza a extrañarte más y su afecto por vos crece. Y lo más extraño es que ni siquiera sabe por qué se siente así.

Lo que sí sabe es que hay algo especial en vos, algo que provoca emociones que no siente con ninguna otra mujer. Él quiere estar en tus brazos siempre y permanecer ahí, a tu lado.

Existe un “interruptor secreto” que se acciona en ellos para despertar su amor. Es secreto porque es poco conocido por las mujeres (y también por los hombres). Casi nunca sabés por qué se siente fascinado por vos, por qué quiere estar a tu lado o por qué te propone algo serio y duradero.

La mayoría de las mujeres están equivocadas sobre las razones por las cuales un hombre se enamora. Creen que necesita sexo, o que tiene que tener una mujer increíblemente hermosa con un cuerpo envidiable. Creen que se enamora de una mujer porque es dulce y amable con él, o porque le da muchas cosas.

Así actúan muchas mujeres: cocinan para los hombres, preparan comidas encantadoras y les ofrecen profundos consejos reflexivos sobre sus problemas. Encienden velas cada vez que ellos se acercan, se visten de la manera más sexy o compran la más provocativa ropa interior.

Y lo que reciben a cambio es que él les diga que no está seguro de cómo se siente. O que se ponga frío y distante. O tal vez que deje de llamar tantas veces como era su costumbre. De pronto las engaña o les hace algo doloroso, deja de respetarlas y termina diciendo que tendrían que haberse conocido en otra etapa de sus vidas.

Esto sucede porque no supieron accionar su interruptor secreto, ese que le mueve sus emociones más profundas y produce un misterioso sentimiento íntimo por una mujer.

¿Cómo accionar su interruptor secreto?

En primer lugar voy a decirte lo que no acciona su interruptor secreto: decirle lo que pensás de la relación o de su actitud de ese día, expresar tu opinión sobre la peor de tus amigas, o quejarte del trágico día que tuviste en tu trabajo.

Él escucha todas estas cosas que salen de tu boca y hasta participa en la conversación. Pero esto no acciona su interruptor. No despierta sus sentimientos. Esto se debe a que compartís con él tus vivencias, pero estás colocando una pared a sus sentimientos sin darte cuenta de ello. Mejor, decidí no contarle la tristeza que sufriste esa mañana o la alegría que te dio un amigo al llamarte por teléfono y animarte.

Para ser más concreto: tratá de darle lugar a las emociones buenas y de hablar con él solo de los sentimientos que los vinculan profundamente, para que se sienta seguro y conectado a vos. Parece algo muy simple y sencillo, pero para la mayoría de las mujeres es algo contrario a su naturaleza. Es difícil dejar de hablar de sí mismas y de lo que sienten. Desgraciadamente, esa costumbre hace que los hombres pierdan interés.

Pero cuando te convertís en una mujer de valor, capaz de expresar sentimientos sensuales, atraés a los hombres con una actitud segura y positiva. Sos una mujer atractiva que es suave en el exterior, pero fuerte y resistente en su interior. ¿Cómo lograr eso? Es fácil cuando sabés exactamente cómo utilizar tus sentimientos y emociones para comunicar esa irresistible calidad femenina que atrae a un hombre.

viernes, 2 de marzo de 2012

RELACIONES



DR GHEDIN PARA ENTRE MUJERES

Las convenciones de género siguen dando batalla con tal de permanecer en el imaginario social. Y si de relaciones amorosas se trata, un hombre joven con una mujer mayor será visto ante todo como un “oportunista” con ansias de dinero o ascenso social, o “un nene de mamá” que busca la teta “simbólica” (y real) proveedora de cuidado, afecto y alimento

En estos casos, la mirada ajena es crítica e impiadosa. Bien diferente sería si se da la inversa: un hombre mayor con una jovencita.

Salir del molde

Dejando de lado los condicionantes externos, existe el hombre joven que desea estar con una mujer que lo supere en edad, porque es su “target”. También está aquel al cual se le presenta la experiencia como algo novedoso y, por qué no, posible.

En ambos casos existe el deseo que los une con una dama que los supera en edad. No hay en ellos intenciones espurias ni pulsiones inconscientes que guían las elecciones de pareja.

Estos hombres salen del molde preestablecido (estar con una mujer joven o con escasa diferencia etaria) y se dejan llevar por la nueva relación sin reproches o cuestionamientos. Son congruentes con lo que sienten.

Ellos valoran la experiencia femenina en todos sus aspectos, la apertura del pensamiento y la comunicación franca. Rechazan la homogeneidad que crean las cirugías estéticas, el pensamiento rebuscado, las quejas y la posesión del otro. Viven con libertad y optan por mujeres libres.

Que los hay... ¡Los hay!

La experiencia humana es tan vasta y compleja que no habría que limitarla a unos pocos modelos de relación. Entre seres adultos todo es posible si existe acuerdo. No obstante, hay excepciones: jóvenes que buscan mujeres más grandes para valerse de las comodidades y del dinero que ellas les ofrecen.

En estos casos, la determinación del varón es bien consciente, voluntaria, y solo tiene fines utilitarios. Los hombres que buscan sacar provecho de este tipo de relaciones tienen una ductilidad para convencer a la mujer del amor que sienten por ellas. Son manipuladores, carecen de franqueza y dejan siempre entrever la diferencia de edad.

miércoles, 15 de febrero de 2012

RELACIONES OBSESIVAS



DR WALTER GHEDIN PARA ENTRE MUJERES

“Un día lo descubrí revisándome los mails y se hizo el distraído. Otro día lo agarré con mi celular… Tuvo que confesar que tenía sospechas de que yo le era infiel. No tenía ningún dato fehaciente… Todo lo construía su cabeza. No podía dejar de desconfiar”.

Las personalidades paranoides son desconfiadas o suspicaces: perciben a los demás como una amenaza potencial, creen que sólo unos pocos merecen su confianza, que los amigos le son desleales, que los compañeros de trabajo pueden usar información en su contra, o que sus parejas les son infieles. En algunos casos, existieron situaciones que los mantienen alertas; en otros, nada justifica la sospecha. Sin embargo, la suspicacia compromete todas las relaciones sociales, y la relación de pareja es la más afectada.

Estas personas son cautelosas, tensas, siempre están alertas o hipervigilantes. Su mirada capta malas intenciones o acciones astutas de los demás. No son sujetos delirantes (en este caso se llaman paranoicos), son personas conscientes, que organizan su vida como cualquier mortal, sólo que su forma de percibir y de actuar se basa en la falsa idea de la maldad ajena, no importando el vínculo que mantengan (desde sus padres, pareja, hijos, amistades, etc.).

Actúan basándose en sospechas infundadas. Es frecuente que encuentren indicios de daño o conductas malevolentes en sucesos absurdos o banales. Por ejemplo, una mirada, una conversación telefónica, una salida entre amigas, etc. No se olvidan de los datos recogidos y tienden a “atar cabos” que le den sentido a la sospecha. Son rencorosos, actúan con cautela y no se dejan llevar por arranques “histéricos”. Cuando exponen sus conclusiones, son fríos e indolentes. Las personalidades paranoides corresponden entre un 0,5 a 2,5% de la población general, siendo más frecuente en varones.

Los paranoides son capaces de organizar pesquisas con el fin de agarrar “in fraganti” a la pareja. Revisan mensajes, e-mails, papeles, y están atentos a cualquier movimiento. A la hora de tener sexo, la idea de celotipia puede estimularlos, mezclándose el impulso sexual con ira y desinhibición.

También expresan fantasías con tal de “descubrir” el presunto engaño: “¿te gustaría hacer el amor con otro?”, “¿con quién te estás acostando?” o “¿quién lo hace mejor?”. Pueden no tener inhibiciones a la hora de probarse en la cama; sobre todo, si existen factores que intentan debilitar a la pareja. Se nutren de la impotencia ajena para estimularse. Rechazan todo tipo de propuestas eróticas del compañero sexual por considerar que existen intenciones “dudosas” en las mismas: “me quiere probar”; “debe tener un amante y me está comparando”.

Las personalidades paranoides buscan parejas sumisas y dependientes para ejercer su dominio. No aceptan la autonomía ni ningún otro cambio que favorezca la igualdad entre los sexos. El medio cultural modela los comportamientos de desconfianza para no provocar rechazo de entrada. En un principio, pueden comportarse con caballerosidad, respeto, tolerancia, amabilidad, mostrando gradualmente su verdadero carácter; o bien la apariencia, desde el primer momento, revela su machismo a ultranza, su rigidez de conceptos y la tendencia a la desconfianza.

Lo recomendable es exponer el problema para que tome conciencia de su percepción alterada. La comunicación deberá ser abierta, franca y sin concesiones: así no se puede seguir. Las personalidades paranoides más rígidas no reconocen su problema: son egosintónicos, es decir, que su comportamiento alterado está en sintonía con su Yo. Para ellos, la conducta que manifiestan es la correcta; los equivocados son los demás. Existen otro tipo de paranoides, con rasgos más flexibles y temerosos. En estos casos, los planteos de las parejas los pueden hacer reflexionar y optar por el cambio. Tienen temor de ser abandonados tanto por sus parejas como por los hijos (en caso de existir) o por el resto de su familia. La terapia individual o familiar ayuda a afrontar el problema.

Cuando la desconfianza tiene sus motivos

Las personalidades paranoides no necesitan motivos para desconfiar, su lema podría ser: “todo sujeto es traidor hasta que se demuestre lo contrario”. Sin embargo, suceden hechos en la vida -sobre todo en las parejas- que instalan la desconfianza hasta el punto de tornar insoportable la relación. En este caso, basta un hecho para provocar conflicto, rencor, celos, y un eterno “pase de factura”. La deslealtad en la pareja es una las situaciones más críticas, insta al desafío y mide los recursos vinculares para afrontarla.

Unos de los temas más acuciantes es la recuperación de la confianza. La persecución con el afán de “saber” (con quién, cuándo, dónde); la obsesión por los mensajes, mails, llamados telefónicos; el control horario, etc., provocan una profunda dependencia, no sólo con la pareja, sino con la idea de infidelidad, ocupando ésta el centro de la vida de la persona doliente.

Hay una premisa que se debe tener en cuenta: si se decide seguir en pareja, luego de la infidelidad, la persecución no sirve, por el contrario, aísla, incomunica, provoca más dolor. Si se apuesta a continuar juntos el compromiso de superación del problema les cabe a los dos. Los hombres o mujeres que han desarrollado rasgos persecutorios por experiencias pasadas son más sensibles al cambio.

El “fantasma” de la repetición o la “vuelta del pasado” sensibilizan a las personas hasta el punto de distorsionar el presente y se anticipan mal al futuro. La revalorización del “aquí y ahora” ayuda a las parejas a hacer un balance de lo conseguido y de lo que falta, además de exponer las estrategias para afrontar los temores. Romper con las generalizaciones es fundamental. Por ejemplo: “los hombres son más sexuales”, “si alguna vez fue infiel lo va a seguir siendo”, o “las mujeres son inestables emocionalmente”. Cada uno es singular y tiene un mundo propio. Interponer supuestos o conjeturas impide descubrir la esencia misma de toda relación.