EL CLIMA

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domingo, 3 de abril de 2011

PAPEL HISTORIA


El papiro

En Egipto las letras alcanzaron un desarrollo y valor considerable, no sólo en el campo religioso sino también en el científico y literario. El soporte de esa escritura fue la planta de papiro que crecía en el valle del Nilo.

Los antiguos egipcios, gracias a su nivel de cultura y civilización, descubrieron muy pronto los méritos de tal arbusto y lo utilizaron para necesidades cotidianas casi durante cuatro mil años. La utilización más importante del papiro en Egipto fue la de ser soporte de escritura.

La tonalidad más blanca y delgada de los rollos de papiro estaba destinada a la escritura de los libros sagrados y la tonalidad leucosica a los de tipo ordinario. El "libro" egipcio tenia forma de rollo formado generalmente por 20 hojas enrolladas alrededor de una varilla de madera, hueso o marfil. La escritura se trazaba paralelamente a las fibras horizontales por lo general solo en una de las caras de la hoja, formando columnas estrechas que se numeraban progresivamente, los papiros "opistográficos" estaban impresos en las dos caras. Las columnas se llamaban paginae y también schedae, la primera hoja se conocía como "protocollo", la ultima por "excatocollo". El rollo de papiro se conservaba en una especie de recipiente de madera o de arcilla.

La utilización del papiro fue prácticamente universal hasta finales del siglo III, cuando empezó a ser sustituido por el pergamino.

Las tablillas enceradas

En el mundo grecorromano el papiro no fue el único material utilizado como soporte de escritura, se emplearon también las "tablillas enceradas". Se utilizaban para ejercicios escolares, para cuentas, para comunicaciones epistolares y para borradores de los poetas. Generalmente se unían con cuerdas formando una especie de libro, según él numero se obtenía un díptico, un tríptico, o un políptico. Los documentos dípticos o trípticos, se presentaban con el texto en doble redacción.

En la Edad Media se utilizaron para usos litúrgicos como tapas de evangelios y misales de gran lujo.

El códice

El libro manuscrito se llama "códice". El rollo o volúmen, que fue la primera forma del libro en la civilización antigua del mundo occidental y en Oriente, entró en competencia con el códice al principio de la era cristiana y posteriormente fue sustituido por este, es decir, el conjunto de cuadernos formados al doblar una o más hojas y cosidos unos a otros. La etimología de la palabra es caudex, tronco de árbol o corteza.

El destino del códice fue más brillante que el del rollo. Son numerosas las interrogantes, refiriéndonos a la técnica con la que los artesanos medievales confeccionaron el libro manuscrito bajo forma de códice con soporte de pergamino.

El pergamino

Según la tradición, se atribuye a la biblioteca del rey de Pérgamo al mérito de haber convertido en uso público la utilización del pergamino como soporte de escritura.

Ya desde los tiempos antiguos se había utilizado el cuero como soporte de escritura, en varios países utilizaron piel de animal, los egipcios, los judíos, los asirios y los persas. Pero solamente alrededor del siglo III a de C., se inició un nuevo tratamiento del cuero, de forma que se adoptase mejor para recibir la escritura, tal innovación sucedió en Pérgamo, por lo tanto el pergamino es un "papel" de piel animal convertida en hojas aplanadas y lisas que permitían su utilización óptima como material de escritura. Para la preparación de pergaminos se utilizaban pieles de animales como la oveja, cabra, cordero y ternera; en Egipto se empleaban pieles de antílope o de gacela para obtener pergaminos de mejor calidad.

Para su utilización los pergaminos se purgaban introduciéndolos durante unos días en cal y mientras era flexible, se afeitaba por las dos partes para eliminar la grasa y quitarle las manchas, después se pulía con piedra pómez para alisarlo y se reducía al tamaño deseado. El pergamino destinado a los códices era más fino y pulido, dado que se utilizaba por los dos lados, mientras que el de los documentos se pulía sólo por un lado.

Los romanos acostumbraron a teñir los pergaminos de amarillo o de rojo, aparentemente porque su blancura se ensuciaba fácilmente. Para los códices de lujo se utilizó el color púrpura, con escritura de oro y plata, el más famoso fue el Codex argenteus, llamado de Ulfila, porque representaba los Evangelios traducidos a lengua gótica por el obispo Ulfila, escritos con letras de plata de forma uncial.

Entre los tintes dados al pergamino en la época humanística ocupó el primer lugar la púrpura, mientras que los casos de pergamino coloreados con azafrán o en negro fueron muy raros o limitados. En la Alta Edad Media sé re utilizaba frecuentemente los pergaminos ya escritos para nuevos códices. Con este fin se borraba la escritura sumergiéndolos en leche y restregándolos con piedra pómez, son los llamados palimpsestos o codices rescripti.

Se borraban igualmente textos profanos y sagrados, ya que a menudo estaban estropeados, mutilados o fuera de uso por su antigüedad. Hubo manuscritos reescritos dos o más veces. Más tarde se consolidó también la costumbre de utilizar el pergamino solamente para las actas de ciertas autoridades, como Papas o altos funcionarios.

El Papel

Tuvo su origen en Oriente; el descubrimiento se le atribuye a China. Según la tradición, el primero en fabricar papel, en el año 105, fue Cai Lun (o Tsai-lun), un eunuco de la corte Han oriental del emperador chino Hedi (o Ho Ti). El material empleado fue probablemente corteza de morera, y el papel se fabricó con un molde de tiras de bambú.

El papel más antiguo conservado se fabricó con trapos alrededor del año 150. Durante 500 años la técnica de cómo fabricar papel estuvo sólo en conocimiento de China.

En el año 610 se introdujo por primera vez en Japón y en el 750 en Asia Central. Posteriormente, por el año 800, apareció en Egipto, iniciándose su fabricación 100 años después.

Los egipcios usaron material vegetal en la fabricación de papiros y piel de cabra y oveja para los pergaminos.

El papiro alcanza entre uno y tres metros de altura. Las hojas son largas y los tallos son blandos y de sección triangular. La parte inferior del tallo es tan gruesa como un brazo humano. La médula del papiro era consumida hervida pero su principal uso fue en la elaboración de un material parecido al papel.

La fabricación era a partir de capas de la médula dispuestas longitudinal y transversalmente. Todo esto se impregnaba de agua, se prensaba y se secaba. Tras el secado el papiro se frotaba contra una pieza de marfil o una concha lisa. El tamaño fluctuaba entre los 12,5x12, 5 centímetros y entre los 22,5x37, 5 centímetros. Cada “papel” se unía a otro formando rollos de entre 6 y 9 metros.

Los egipcios escribían sobre el papiro en columnas de 7,6 cm. de ancho, tamaño de la prosa literaria y en la poesía las columnas eran más anchas.

Los griegos, según algunos antecedentes conocían la técnica egipcia de la fabricación del papiro desde principios del siglo V a.C.

En Europa el papel fue introducido por los árabes, la primera fábrica de papel se estableció en España alrededor de 1150.


domingo, 28 de noviembre de 2010

A LIMPIARSE


HISTORIA DEL HIGIENICO


El neoyorquino Joseph C. Gayetty, en 1857 empezó a comercializar hojas manila sin blanquear, al que llamó Papel Medicado Gayetty. Lo que Gayetty no sabía era que aquel papel sería un rotundo fracaso que no llegó a sustituir a las hojas de papel de periódico y los trapos. Corrió idéntica suerte el inglés Walter Alcock en 1879 al lanzar su propio producto en forma de rollo de papel, pues la moral de su época chocó con este nuevo invento. Finalmente en 1867 dos hermanos estadounidenses, llamados Edward y Clarence Scott, consiguieron popularizar en Estados Unidos el uso de un producto hoy universal, el papel higiénico, el éxito fue gracias a que ofrecían el producto en pequeños rollos.

Tan sólo hace 200 años que las cloacas o drenajes sirven a domicilios privados. Durante cuatro milenios, los orinales eran volcados a la calle, previo aviso. De ahí viene el famoso grito de “¡Aguas!”. Uno de los próceres del higiénico cambio fue el poeta inglés John Harington, quien, molesto con los incómodos orinales, en 1597 desarrolló elWater Closet o excusado de válvula, que bautizó Ajax y fue instalado en el palacio de su madrina y protectora, la Reina Isabel I. A la soberana le encantó contar con un sanitario cómodo y privado, sin tener que soportar el olor de una bacinica bajo la cama. Harington recibió más elogios reales por su invento que por su poesía. Por desgracia, el invento no tuvo mayor futuro, ya que para que funcionara correctamente, era necesario un sistema de drenaje y alcantarillado que Londres no tenía aún. Fue hasta 180 años después, en 1775, que el inventor Alexander Cummins patentó un sanitario de cisterna, basado en la idea de Harington, perfeccionado poco después por Samuel Prosse, con su válvula esférica y Joseph Bramah, quien inventó el sistema de sifón que se sigue utilizando hasta nuestros días. Setenta años más tarde, en virtud del acta de Salud Pública inglesa, se obligó a instalar en todas las casas que se construyeran un servicio de inodoro. Hacia 1890 ya había triunfado en toda Europa y de ahí se extendió su uso a nuestro continente. El artefacto ha recibido en el mundo todo tipo de denominaciones, a menudo extendidas al local en que se instala, como es el caso del W.C. o Water Closet, es decir, el “closet del agua” en Estados Unidos, o el “baño” en México, ya que generalmente el excusado está en la misma habitación que la tina o regadera donde nos bañamos. Los campesinos ingleses siguieron llamándolo “john”, en homenaje al poeta inglés John Harington, que indudablemente fue su precursor. Se cree que el primer material utilizado por los humanos para limpiarse después de defecar fueron hojas y ramas. En algunas regiones costeras se utilizaban conchas de mejillones y en las islas hawaianas, cortezas de cocos. Los romanos, precursores de la higiene moderna, acostumbraban tener en los baños públicos esponjas con agua salada, que usaban con el mismo fin. Los ricos utilizaban lana y agua de rosas. Más tarde, la realeza europea usó paños de algodón humedecidos en la misma agua de rosas como productos de limpieza después de hacer sus necesidades. A finales de la Edad Media, los franceses inventaron el bidet o bidé, artefacto para que las personas de ambos sexos pudieran enjuagarse con un chorro de agua; por supuesto, los modelos originales no contaban con las modernas instalaciones de plomería. En Estados Unidos, los colonos utilizaban los desechos de mazorcas de maíz. Cuando se popularizaron los periódicos, su papel se convirtió en el material elegido. A fines del Siglo XIX, el catálogo de Sears fue muy popular en las zonas rurales; la gente simplemente lo colgaba y tenía 100 páginas de papel absorbente. Cuando la tienda lo imprimió en un papel de mejor calidad, más grueso y brillante, hubo muchas quejas. Algunas fuentes atribuyen la invención del papel de baño al estadounidense Joseph Coyetty en 1857. Veinte años después, en 1879, los hermanos Irvine y Clarence Scott formaron la Compañía de Papel Scott, que entre otros productos ofrecía rollos de papel absorbente para uso médico, el cual era vendido en farmacias y es reconocido como el primer papel higiénico. En 1880, la Compañía Británica de Papel Perforado creó el primer papel destinado a ser usado para limpiarse después de usar el excusado. No venía en forma de rollo, sino en cajas con pequeños cuadrados precortados. El papel británico era muy tosco y rugoso, mientras que los estadounidenses desarrollaron uno más suave y esponjado, aunque el primero en venderse era muy parecido al papel crepé. El uso del papel sanitario en rollo se hizo común en los Estados Unidos a partir de 1907 y poco después se extendió a otros países, como el nuestro. Sin embargo, la costumbre occidental de utilizar papel higiénico como instrumento de limpieza no es compartida en todo el mundo. Algunos países árabes y musulmanes la consideran inadecuada y sucia. En estos lugares se acostumbra limpiar los residuos con la mano izquierda y enjuagarla posteriormente. Incluso se cuenta con recipientes de agua especializados para tal fin. Algunos historiadores han llegado a la conclusión de que la costumbre de saludar con la mano derecha evolucionó precisamente de esa práctica de limpieza con la mano izquierda, la cual se consideraba sucia.


domingo, 10 de octubre de 2010

HISTORIA DEL PAPEL





















HISTORIA DEL PAPEL


A lo largo de todos los tiempos, el papel ha sido el material más profusamente empleado por los hombres para dibujar y escribir, dos rasgos diferenciales del grado de civilización del ser humano con respecto al resto de componentes de la naturaleza. La aparición del papel se vio forzada por la necesidad de un nuevo soporte de transmisión de información de fácil obtención, manejo y almacenamiento, ventajas indudables que el papel presenta sobre otros soportes como eran anteriormente lajas de piedra y superficies de edificios.
Se cree que la invención de la escritura y de la numeración fueron inducidas por la necesidad de inventariar y contabilizar los excedentes de cosechas almacenados en épocas de bonanza por las primitivas culturas sedentarias y agrícolas de Mesopotamia, pero no es hasta el año 3000 a.C. cuando se estima que se descubrió, por parte de los egipcios, de la técnica de obtención de hojas de fibra rudimentarias, las cuales podían ser empleadas para la escritura. Estas hojas estaban confeccionadas a partir de una planta que crecía a la orilla del río Nilo, el papiro. El proceso de obtención de papel consistía en cortar los tallos de papiro y dejarlos reblandecer durante más de 30 días en las fangosas aguas del Nilo, aumentando entonces su flexibilidad. Una vez retiradas del agua, se disponían las fibras de forma entrecruzada, y formando ángulos rectos entre ellas, sobre una rejilla del mismo material y se dejaba secar al sol o cerca de una hoguera hasta su completo secado. El resultado era un soporte propicio para la escritura y de un peso y dimensiones óptimas para su manejo y transporte. El proceso era lento, pues los moldes no se podían reutilizar hasta que la anterior hoja no se hubiese secado, lo que suponía una lenta producción. Aún así, el papiro fue utilizado tanto por las civilizaciones egipcia como griega y romana en lo sucesivo para recoger valiosos textos jurídicos y espirituales.
Se tienen noticias que durante el mismo período histórico, se descubrieron técnicas similares de confección de papel (de modo similar al conocido hoy) en otras culturas (Centroamérica, Himalaya, Sudeste asiático, China...), aunque existen discrepancias sobre si éstos materiales podrían denominarse papel tal y como lo entendemos hoy.
La invención del papel tal y como lo conocemos hoy corresponde sin embargo a Ts’ai Lun, oficial de la corte del emperador, del que se tiene noticias de que en el año 105 a.C. había descubierto un método de obtención de papel más refinado que el papiro. El método consistía en mezclar diferentes tipos de fibras, como corteza de morera, cáñamo y trapos con agua, machacar la mezcla hasta conseguir la completa separación de las fibras, y luego disponerlas sobre un molde rectangular poroso y prensarlas para separar el agua y conseguir la unión solidaria de las fibras. Éste es pues, con todo derecho, el predecesor del papel existente en nuestros días, que con diferentes métodos y técnicas es producido a partir de fibras vegetales.
Sobre el siglo III d.C., el secreto de la preparación del papel salió de China y se extendió por los territorios vecinos, llegando a Corea, Vietnam y Japón hacia el siglo VI de nuestra era. A partir de ahí, el conocimiento de la técnica papelera fue avanzando hacia occidente, pasando por Asia central, Tibet, India, hasta llegar a manos de los musulmanes, los cuales, en su expansión por Asia Menor, y el norte de África fueron introduciendo el papel en sus dominios y mejorando la técnica. La entrada del papel en Europa se realizó en el siglo VIII, con la invasión árabe de España. Se tienen noticias de que el primer centro de producción de papel en Europa estaba situado en Xátiva, en España, y fue fundado alrededor del año 1000. Tras la expulsión árabe de la península ibérica, el conocimiento de la técnica del papel fue exportada hacia la Europa cristiana, existiendo importantes centros de producción de papel en Italia en el siglo XIII, en donde se introdujeron importantes mejoras, como la utilización de la energía hidráulica en el proceso de fabricación, las prensas con alimentación continua,... A partir de esas fechas, la importancia del papel en toda Europa como medio de comunicación y expresión fue en espectacular aumento, por lo que el pergamino (pieles tratadas de animales), sucesor del papiro, cayó inmediatamente en desuso. La expansión del papel por Europa siguió por Francia, país que se convirtió en gran productor y exportador, y por Alemania.
Si antes de este período, la escasez de papel impedían la difusión de información, en esta época de abundancia de soporte papelero , era la velocidad de los escribientes la que ralentizaba la producción de textos; este problema tuvo pronta solución cuando en 1453 Gutenberg inventó la imprenta, momento a partir del cual la impresión de textos creció de forma exponencial, lo que produjo que los conocimientos de los sabios europeos circulasen a gran velocidad por todo el continente, lo que supuso un avance espectacular en todos los campos del saber.
En el siglo XVI la técnica del papel se introduce en Inglaterra, y en el año 1680 se funda la primera fábrica de producción de papel en el continente americano, en Culhuacan, México, de la mano de los españoles.
En el viejo continente, durante este período, el mayor problema planteado era el de satisfacer el volumen de producción demandado, pues hasta ahora la materia prima utilizada en la fabricación de papel eran trapos viejos de algodón u otras telas, lo cual suponía una serie de inconvenientes, tanto en cantidad requerida de materia prima como en disponibilidad o costes e impuestos sobre las mismas. Fue por ello que, durante el siglo XVIII se hizo imprescindible la búsqueda de nuevas fuentes de materias primas para independizar la producción de la disponibilidad temporal de los tejidos usados.
Hacia el año 1720 el francés Ferchault de Reaumur sugirió que podría utilizarse la madera como fuente de fibras vegetales para la confección del papel. Otro de los inconvenientes existentes, la lentitud en la fabricación de papel fue resuelto a finales de siglo, cuando apareció la primera máquina de producción continua de papel, inventada por Nicholas Robert y comercializada por los hermanos Fourdrinier. A partir de ese momento la velocidad de obtención de papel aumentó considerablemente, y la automatización de todas las tareas fue un hecho en la mayor de las fábricas papeleras, siendo, pudiéndose obtener grandes bobinas de papel en un proceso en cadena continuo, el cual era fácilmente transportable y utilizable por las editoriales. A su vez, el problema de escasez de materias primas se acabó cuando en el año 1850 el alemán Friedrich Gottlob Séller concibió un método para obtener papel a partir de la pulpa de madera, método perfeccionado más tarde por los descubrimientos de técnicas de obtención de pulpa a partir de la madera mediante métodos químicos, tales como el método al sulfito y al sulfato.
A partir de estos excepcionales descubrimientos, la producción de papel a gran escala y a precios económicos provocó la expansión de los nuevos métodos químicos, a escala mundial, y el número de fábricas experimentó un aumento increíble, al igual que la producción de papel acabado, del orden de los 2,5 millones de toneladas al año, lo que supuso un boom en cuanto a aparición de nuevos periódicos y revistas de amplia tirada, los libros aparecieron masivamente en el todos los ámbitos sociales, sobre todo en la educación, donde la calidad y cantidad de los textos escritos mejoró el carácter universal del acceso a la cultura.
Durante todo el siglo XX, los métodos de obtención de papel no han sido modificados sustancialmente, pero sí la eficiencia, costo y el respeto al medioambiente de los mismos, gracias al gran avance en nuevos materiales y optimización de procesos (recuperación energética, recuperación reactivos, cogeneración,...). Además se han establecido multitud de variedades de papel, cartón y materiales de embalaje, por lo que cada una de estas clases se obtiene a partir de un proceso determinado, con un tratamiento específico de la materia prima en cada uno de los pasos del proceso, para obtener más fácilmente las características requeridas de resistencia, color, rugosidad,...
Los nuevos campos de investigación en nuestros días se basan en la posibilidad de mejorar los procesos ya existentes, descubrir nuevos procesos para utilizar mayor diversidad de materias primas, tanto nuevas especies vegetales accesibles, como desechos forestales o materiales reciclados.