
Tenés ganas-cero de zambullirte en un encuentro apasionado con ese señor que duerme –y a veces incluso ronca– a tu lado desde hace años? ¿Tus pilas están puestas en los chicos, el trabajo, la casa, el perro, el auto, el vitel toné adelantado de Navidad y te queda poco y nada para el sexo? Si estás en pareja desde hace tiempo, si tenés hijos, si las obligaciones te absorben… Si pensás que entre tus sábanas titila una luz roja, y no justamente la de un show erótico sino la de la señal de alarma, entonces llegó el momento de que te hagas la pregunta tan temida: ¿cómo viene últimamente tu vida cama adentro? Si la respuesta es “mejor ni hablemos”, entonces tal vez te sirvan los consejos que tres sexólogas y una experta en juegos eróticos elaboraron especialmente para ayudarte a combatir un mal de muchos: el triunfo del zapping por sobre el kamasutra. Según la doctora Sonia Blasco, médica, psicoanalista y sexóloga, autora de los libros Camino al orgasmo y Menopausia, una etapa vital y dueña de la columna semanal Hablemos de sexo en el diario Nuevo Herald de Miami, uno de los puntos fundamentales para llegar al deseo es la comunicación con la pareja. “Existe mucha información sobre sexo y eso es bueno, salvo por un detalle: todavía sigue complicándose el encuentro sexual. Por eso, entender que mujeres y hombres somos sexual y emocionalmente diferentes es esencial. Antes, la mujer no podía sexualizarse; ahora tiene la obligación de tener orgasmos pero tampoco puede ser sexual, porque no se supone que ella se masturbe, por ejemplo. Entonces, se ve obligada a fingir”, revela la doctora Blasco. Destaca que a la hora de sumar datos a la vida íntima conviene siempre adaptarlos de a dos, de acuerdo a las necesidades del encuentro y a través de un diálogo honesto: “La mujer necesita palabras, gestos, un hombre que la ayude en la casa. Si él está todo el día echado en el sofá mirando televisión, ella no se va a excitar. Ella requiere muchos más aditamentos para lograr un orgasmo. Por eso, hay que ponerse de acuerdo en qué cosas le gustan a cada uno y cómo practicarlas. Es fundamental que la pareja recurra a las fantasías en todo encuentro sexual. Muchos creen que determinadas fantasías representan una infidelidad, pero no es cierto: sólo se trata de un teatro erótico y es natural que uno necesite ese tipo de pensamientos, porque el deseo necesita novedad aunque tengamos siempre el mismo hombre en nuestra cama. En una pareja no debe haber prohibiciones sino comunicación sin críticas ni culpas. Y también deben existir espacios íntimos: la habitación matrimonial debe tener llave. El amor es algo que se fabrica todos los días y si no existen gestos y cuidados cotidianos desaparece”. Blasco considera que nuestra cultura atenta contra el vínculo al imponer imágenes de mujeres como objetos y parejas que tienen sexo porque sí: “Son malos ejemplos. El deseo es refinado y el sexo sin sentido choca tanto como ver un accidente de tránsito”, afirma. Para la licenciada Laura Caldiz, psicóloga clínica de la UNLP, ex presidenta de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana, lo importante también está en apostar al vínculo amoroso. “Una relación basada en el cariño y la confianza es el punto de partida para sostenercualquier vínculo. El mejor afrodisíaco es, desde siempre, el estar enamorado. Y entonces el respeto, la honestidad y el amor y el conocimiento sobre el otro ofician como sustentos del deseo. El tema a la hora de plantear problemas sexuales en el consultorio es casi siempre el mismo: la consulta femenina que más aparece está vinculada con la dificultad para lograr el orgasmo. Esa insatisfacción repercute negativamente sobre la pareja, porque si una mujer pasó por muchas relaciones en las que no consiguió experimentar placer, es probable que exista una pérdida paulatina del deseo. ¿Para qué seguir haciendo algo que no reporta satisfacción? No existe una única causa para la falta de interés sexual en una pareja: puede ser por el desgaste causado por muchos años de relación, por la ausencia de fantasías eróticas, o de propuestas y aventuras compartidas a la hora de sentir y experimentar”, señala la especialista
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