EL CLIMA


domingo, 15 de mayo de 2016

LA NUEVA CARAVANA












Amado lector, demos vuelta esa pagina, claro que si, emprendamos entonces la segunda mitad de mayo, y todo por la segunda vuelta eh, si si, pero claro, quien dijo que todo no puede empezar otra vez, lo demostramos y lo volvemos a demostrar, lo volvemos a poner en practica, nos motivamos cada vez que abrimos esa nueva puerta, cada vez que arrancamos otra senda.
Estamos arrimandonos a la mitad del año, y si nos ponemos a pensar en el 2017, es como que un monstruito se nos viniera encima pero no, no es asi, tenemos voluntad ferrea, tenemos decision en la accion, vamos de maduracion en maduracion, y generamos aplicacion, ejercemos esa especie de autoridad intrinseca que nos provee manejo, que nos pone de cara a la ruta, que nos hace ir tomando impulso y a la ves confianza, porque no es que nos hayamos transformado en perfeccionistas de golpe, solo que alli hemos de estar, moldeando bien el detalle, y pensando fuertemente en lo que nosotros, 
nosotros querramos hacer para poder aplicarlo, y de hecho que el proyecto tiene que ser estudiado, mejorado y con posibilidad de funcionamiento.
Amado lector, arranquemos pues esta segunda mitad de mayo, y le vamos arrancando tambien la cascarita, le empezamos a ver la etiqueta, y desde ya que tenemos la chance de hacer grandes cosas con el contenido.
besooos LC. 



CROQUETAS DE ARROZ DULCE NECESITAMOS

200 g de arroz
un litro escaso de leche
dos cucharadas de azúcar
un huevo
50 g de harina
un pellizco de levadura
un limón
un vaso de aceite.

Y LAS HAREMOS ASI

Cocer el arroz con la leche y dos cucharadas de azúcar. Cuando está cocido y ha absorbido toda la leche, retirarlo del fuego y dejarlo entibiar. Seguidamente incorporarle un huevo, la harina y un poco de corteza de limón rallada. Amalgamar bien todos los ingredientes y formar unas croquetas ligeramente aplastadas, freirlas en aceite hirviendo y colocarlas en una fuente, tras haberles hecho escurrir el aceite de cocción sobre una hoja de papel secante.





¿CÓMO ES TU CORAZÓN?


Un día un hombre joven se situó en el centro de un poblado y proclamó que él poseía el corazón más hermoso de toda la comarca. Una gran multitud se congregó a su alrededor y todos admiraron y confirmaron que su corazón era perfecto, pues no se observaban en él ni máculas, ni rasguños.

Sí, concidieron todos que era el corazón más hermoso que hubieran visto. Al verse admirado, el joven se sintió mas orgulloso aún y con mayor fervor aseguró poseer el corazón más hermoso de todo lugar.

De pronto un anciano se acercó y dijo:
“¿Por qué dices eso, si tu corazón no es tan hermoso como el mío?” Sorprendidos, la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y vieron que, si bien latía vigorosamente, éste estaba cubierto de cicatrices y hasta había zonas donde faltaban trozos, y éstos habían sido reemplazados por otros que no
correspondían, pues se veían bordes y aristas irregulares. Es mas, había lugares con huecos, donde faltaban trozos profundos.


La mirada de la gente se sobrecogio, “¿Cómo puede decir que su corazón es más hermoso?” pensaron. El joven contempló el corazón del anciano y al ver su estado se hechó a reir.


“Debes estar bromeando” dijo, “comparar tu corazón con el mío ... el mío es perfecto, en cambio el tuyo es un conjunto de cicatrices y dolor”.


“Es cierto” dijo el anciano, “tu corazón luce perfecto, pero yo jamás me involucraría contigo... mira, cada cicatriz representa una persona a la cuál entregué todo mi amor. Arranqué trozos de mi corazón para entregárselos a cada uno de aquellos que he amado, muchos, a su vez me han obsequiado un trozo del
suyo, que he colocado en el lugar que quedó abierto. Como las piezas no eran iguales, quedaron los bordes por los cuáles me alegro, porque me recuerdan el amor que hemos compartido. Hubo oportunidades, en las cuáles entregué un trozo de mi corazón a alguien, pero esa persona no me ofreció un poco del suyo a cambio. De ahí quedaron los huecos, dar amor es arriesgado pero, a pesar del dolor que esas heridas me producen al haber quedado abiertas, me recuerdan que los sigo amando y alimentan la esperanza, que algún día regresen y llenen el vacío que han dejado en mi corazón. ¿Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso?”

El joven permaneció en silencio, lágrimas corrían por sus mejillas. Se acercó al anciano, arrancó un trozo de su hermoso y joven corazón y se lo ofreció.

El anciano lo recibió y lo colocó en su corazón, luego a su vez, arrancó un trozo del suyo, ya viejo y maltrecho y con él tapó la herida abierta del joven. La pieza se amoldó pero no a la perfección. Al no haber sido idénticos los trozos, se notaban los bordes.

El jóven miró su corazón que ya no era perfecto, pero lucía mucho más hermoso que antes, porque el amor del anciano fluía en su interior.

¿Y tu corazón... cómo es?

SEÑOR, QUE GROSERO 

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