EL CLIMA


lunes, 25 de enero de 2016

Aprendemos sobre germanias



https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Gerpaz.jpg

Los artesanos del Reino de Valencia adquirieron durante el reinado de Fernando el Católico el privilegio de formar unas milicias en caso de necesidad de lucha contra las flotas berberiscas. Esta posibilidad de armarse hizo más cruenta la revuelta de las Germanías (hermandades gremiales).

Dado el longevo carácter y legislación predominantemente de burgueses de la sociedad valenciana, adoptó características propias de revuelta social en contra de la nobleza, la cual había huido de la ciudad ante una epidemia de peste en 1519. 




Esto se unió a una época difícil económicamente. Su inicio fue progresivo y jalonado de actos legales y de protesta, y fue determinante en ello el hecho de que el pueblo tenía ese permiso real para utilizar armas con las que enfrentarse a las incursiones de los piratas berberiscos. Tras la huida de la nobleza, las clases medias y gremiales de la ciudad se hicieron progresivamente cargo de un representante de cada gremio para regir la capital valenciana. El rey Carlos I estaba por aquel entonces (1520) en Aquisgrán concentrado en su coronación como emperador, y las únicas medidas que tomó ante la revuelta fue la prohibición del uso de armas, prohibición que nadie tuvo en cuenta.

La Junta de los 13 intentó instaurar un sistema en el que estuviera prohibido el trabajo libre no controlado por los gremios. La germanía (de germà, hermano en valenciano) era el sistema de reclutamiento que intentaron instalar para defenderse de las incursiones piratas. El líder moderado al principio fue Joan Llorenç, pero éste murió en 1520, con lo que entraron en juego los grupos más radicales, liderados por el terciopelero Vicente Peris.

En consecuencia, el movimiento sufrió una radicalización progresiva, convirtiéndose en una guerra abierta y con episodios como el asalto e incendio de la morería de Valencia, a la que se acusaba de colaborar con los nobles. La rebelión antinobiliaria se extendió a la huerta, con saqueo de tierras y haciendas de los nobles, y a otras poblaciones y núcleos urbanos del reino, constituyéndose juntas revolucionarias. Se expulsó al virrey de Valencia, Diego Hurtado de Mendoza y Lemos, huyó a Denia, formando las tropas realistas dos focos de resistencia: uno, al Norte, capitaneado por Alonso de Aragón, duque de Segorbe; otro, a la Gobernación de Orihuela Sur, dirigido por el propio virrey.

Hasta 1521 no cayó la ciudad de Orihuela, capital de la gobernación y tercera ciudad de la Corona de Aragón. Tras el largo asedio capituló la ciudad y el Gobernador y posteriormente se rindió el Alcaide del Castillo (jefe Militar de la Gobernación) al Ejército Real Mandado por el Marqués de los Vélez. Su capitulación abrió paso hacia Valencia por el sur, cayendo fácilmente la Baronía de Elche y la ciudad de Alicante que no opuso casi resistencia. Los agermanados, dirigidos por Jaime Ros, fueron vencidos el 18 de julio de 1521 por el Duque de Segorbe en Almenara, pero, pocos días después, el 23 de julio, Vicente Peris derrotó en Gandía al virrey y sus caballeros en la conocida como batalla del Vernissa. Tras la batalla, el virrey se refugiaría en el Castillo de la Atalaya de Villena, desde donde posteriormente se concentrarían las tropas para marchar sobre los burgueses rebeldes en Valencia.

Posteriormente, el movimiento perdió unidad, produciéndose discrepancias entre sus líderes, y las siguientes campañas militares concluyeron en derrotas de los agermanados.

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