EL CLIMA


viernes, 14 de agosto de 2015

¿Nos excedemos con las harinas dulces?


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He aquí una lista de razones para modificar los hábitos de aquellos que recurren a estos productos frecuentemente:

1) Son alimentos de una gran densidad energética. 
100 gramos de alimentos de este tipo nos aportan una media de 450 Kcal. Esto equivale a ingerir 130 gramos de pasta o 200 gramos de pan o 500 gramos de leche o 510 gramos de merluza o 630 gramos de papas o 1600 gramos de judía o 2800 gramos de lechuga...




2) A la vez que son alimentos muy calóricos, no nos producen sensación de saciedad. 
Esto se debe a que no nos aportan prácticamente fibra y tienen un porcentaje elevado de azúcares simples que son absorbidos muy rápidamente. Esta peligrosa suma (alta densidad nutricional + baja sensación de saciedad) son elementos que aumentan el riesgo de sufrir obesidad.

3) Nos aportan una gran cantidad de grasas, además, del tipo menos saludables. 
Son productos ricos en grasas hidrogenadas o trans, que se comportan en el cuerpo de manera similar a las grasas saturadas, grasas vegetales, las cuales son normalmente aceites de palma y de coco - los aceites más baratos y que permiten una mejor conservación- estos aceites son ricos en grasas saturadas, y grasas animales - manteca de cerdo, mantequilla...-.

4) Tienen una gran cantidad de azúcares refinados 
- por lo que su contenido en vitaminas y minerales es pobre- y muchas veces se les añade azúcares simples - sacarosa, miel, glucosa, azúcar invertido...- . Los azúcares simples provocan en nuestro cuerpo picos de azúcar y de insulina que a la larga pueden hacer que acabemos sufriendo algunas enfermedades como la diabetes.

5) También nos aportan colesterol.
Un exceso de consumo del mismo también puede derivar en enfermedades como la hipercolesterolemia y/o arterioesclerosis. Además, las grasas saturadas y las grasas trans contribuyen a que haya una mayor formación de colesterol en el organismo agravando el problema y aumentando el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas.

6) Son alimentos ricos en sodio. 
El exceso de sodio puede derivar en hipertensión.

7) El contenido de proteínas es muy bajo. 
Así mismo, apenas nos aportan vitaminas ni minerales - a excepción del sodio-.

8) Su consumo aumenta la producción de radicales libres. 
En general, los productos de una gran densidad calórica generan una mayor producción de radicales libres, moléculas potencialmente cancerígenas. Para combatirlas es necesario la presencia de nutrientes antioxidantes , elementos que tampoco encontramos en estos alimentos.

9) También su consumo afecta a la función cerebral. 
Los alimentos ricos en grasa alteran la química del cerebro y destruye conexiones entre neuronas. Esto afecta por descontado a nuestra capacidad cognitiva, pues sin estas conexiones es más difícil el aprendizaje y la memoria.

10) La última razón
Pero no por ello menos importante, es que cuando consumimos bollería estamos dejando de consumir otros productos más beneficiosos para nuestra salud. Esta decisión puede poner en riesgo el llegar a los mínimos niveles recomendados de algunos nutrientes (sobretodo vitaminas y minerales) y esto desequilibra nuestra dieta y también nuestra salud.

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