EL CLIMA
lunes, 2 de marzo de 2015
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El clítoris es un órgano algo misterioso. Hay muchas cosas que se dicen sobre él, algunas corresponden a la larga lista de los mitos, mientras que otras constituyen verdades. El gran halo de misterio que rodea al clítoris se refuerza sobre todo si se lo piensa en relación con su equivalente masculino, el pene, ya que ocurre algo muy distinto con él.
Es que este órgano masculino fue ampliamente descripto, explicado y también se podría decir que fue hasta disecado en pos de sus estudios exhaustivos.
El pene, en definitiva, fue investigado hasta el cansancio. Todo sobre él siempre fue más claro y la información que hubo también fue siempre abundante y muy completa.
No ocurrió lo mismo claro está para este importante órgano de placer que es el clítoris; órgano de placer femenino, dedicado exclusivamente al placer excitatorio sexual en las mujeres, con absoluta exclusividad, ya que el pene tiene por lo menos tres funciones distintas: conduce la orina y el semen por la uretra y, por supuesto, es el responsable directo del placer masculino. El clítoris es sólo placer. Y nada más.
Hay un malentendido muy común acerca de este órgano sexual femenino: lo que asoma en la parte superior de la entrada de la vagina, apenas es el 1/8 de este órgano, cuyas 7/8 restantes no se ven. Y esto sucede porque se encuentran hundidas alrededor de algunos pocos centímetros de la entrada vaginal.
Es más, el famoso punto G es, simplemente, el clítoris interno. Es la continuidad hacia el techo del conducto vaginal del clítoris externo.
En la excitación sexual de la mujer, se llena de sangre, se hincha levemente, hace presión en la pelvis y, producido el orgasmo femenino, la sangre acumulada se retira.
Esto significa que el orgasmo por penetración vaginal –lamentablemente, Sigmund Freud lo denominó “adulto” y “maduro”– también es producido por el roce del clítoris.
En este caso, por el roce del clítoris interno, que hace “relieve” en el techo y en los costados de la vagina.
Lo que sucede es que la vagina carece de terminaciones nerviosas; por eso, lo que “siente” lo siente por la presencia del clítoris.
DZ/rg
Fuente Redacción Z
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