EL CLIMA

martes, 27 de mayo de 2014

¿Porque gemelos y mellizos?



Se llaman gemelos, en medicina humana y veterinaria, a los individuos que resultan de una sola gestación, en aquellas especies en las que el parto no suele producir más que un individuo, como es el caso de la especie humana y la mayoría de las especies de ganado. El término no se usa para las especies en las que el parto múltiple es lo habitual, como perros y gatos. Sin embargo, en la especie humana si llegan a presentarse partos múltiples: los términos triates y trillizos (el primero de ellos un mexicanismo proveniente del náhuatl) son sinónimos y se aplican en los casos en que nacen tres individuos en el mismo parto; los términos cuatrillizos, quintillizos, sextillizos, septillizos y octillizos se aplican cuando nacen, en el mismo parto, cuatro, cinco, seis, siete y ocho individuos, respectivamente.

Los gemelos humanos son individuos que comparten el útero en un mismo embarazo, ya que con frecuencia, aunque no necesariamente, son concebidos a la vez y nacen casi al mismo tiempo. Como distinción, cuando un feto se desarrolla solo en la matriz, que es el caso habitual, se dice del embarazo que es simple. Debido al limitado tamaño de la matriz de la madre, los embarazos múltiples tienen menos posibilidades de completar el plazo de una gestación común, y se adelanta el parto en nuestra especie como media a la semana 37, tres antes de lo habitual. Como el nacimiento prematuro puede acarrear problemas para los bebés, los nacimientos gemelares suelen tratarse con especial precaución. Se estima que alrededor del 2 por ciento de los embarazos son gemelares.
Las circunstancias que conducen, en la especie humana y análogamente en otros animales de gestación simple, a la producción de gemelos, son esencialmente dos: la bipartición temprana de un embrión y la formación simultánea de dos embriones por fecundaciones distintas.

Está muy divulgada la falsa creencia de que dos placentas o dos bolsas significan que se trata de gemelos dicigóticos (coloquialmente mellizos). Sin embargo, gracias a los estudios de ADN, actualmente se puede comprobar que puede tratarse perfectamente de gemelos monocigóticos (gemelos).

Tanto los gemelos monocigóticos como los dicigóticos pueden tener dos bolsas exteriores (corion) y dos interiores (amnion o amnión o saco amniótico), dos placentas o una sola, por lo que ni el número de bolsas amnióticas ni el número de placentas nos puede decir nada sobre el origen de los gemelos. El único método fiable para comprobar si una pareja de mellizos son monocigóticos o dicigóticos es una prueba de ADN.




Sin embargo, incluso los gemelos monocigóticos (clones naturales) no son exactamente iguales porque, aun cuando compartan la placenta (66% de los casos), no tienen el mismo acceso a la nutrición.
Es el caso en que un embrión originado en una fecundación típica, a partir de un único óvulo y un único espermatozoide, se divide accidentalmente en dos durante las primeras fases de su desarrollo, en un proceso que debe considerarse biológicamente de multiplicación asexual. El resultado puede llegar a consistir en dos embriones viables, llamados gemelos monocigóticos o gemelos univitelinos,  por derivar de un solo cigoto, o gemelos idénticos, porque coinciden en todos sus rasgos.
¿Gemelos o mellizos?[editar]

Estos dos términos castellanos son sinónimos en el habla común de algunos lugares y pueden emplearse para referirse allí al caso, cualquiera que sea el mecanismo implicado. En esos lugares, mellizo es la forma popular y gemelo, la forma culta o técnica. Sin embargo, en otros lugares como en algunas partes de España, Paraguay o en el Cono Sur de Sudamérica (Argentina, Chile y Uruguay) no son sinónimos y se distingue allí siempre entre gemelo (término que se usa solo para designar a los univitelinos) y mellizo (para los gemelos bivitelinos) tanto en el lenguaje común como en el técnico y en los registros coloquial y formal. Para el DRAE, ambas formas son sinónimas.

El término mellizo procede, pasando por una forma de transición «emellizo», del latín gemellicius, a su vez derivado de gemellus, diminutivo de geminus. En el habla popular de Castilla se encuentran otras formas derivadas de gemellicium, como «melguizo» o «melquizo», o de gemellus, como «melgo», «mielgo» o «enmelgo». La palabra gemelo entró directamente en la lengua culta desde el latín gemellus, y está atestiguado su uso desde 1590, momento a partir del cual los dos términos han coexistido en el idioma como sinónimos.

El desarrollo de la embriología y de la citogenética permitió interpretar, en la segunda mitad del siglo XIX, la naturaleza diversa de los dos mecanismos alternativos que dan lugar a los partos múltiples. Desde que se ha popularizado esta distinción, gracias a la escolarización, se ha producido en el uso popular una frecuente diferenciación de significados entre las dos palabras históricas, y se ha hecho cada vez más frecuente en la literatura popular de tema médico, y ocasionalmente ha alcanzado a la literatura más técnica. Cuando se distinguen los dos significados, casi siempre se usa el vocablo «gemelos» para referirse a la gestación monocigótica y «mellizos» para la dicigótica o policigótica.

Esta evolución semántica es admitida, por primera vez y parcialmente, en la última edición del diccionario de la RAE, en que se mantiene la antigua sinonimia de los dos términos, pero, a la vez, en una segunda acepción, se define gemelo como «gemelo originado del mismo óvulo», y mellizo como «mellizo originado de distinto óvulo.»

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