EL CLIMA

viernes, 15 de enero de 2010

PICADITO








Clasificación de estúpidos www.humormdq.com


Alegre: se ríe de estupideces.

Alfabético:

es estúpido con todas las letras.

Ambicioso:

sueña algún día llegar a ser muy estúpido.

Amigable:

todos sus amigos también son estúpidos.

Añejo: con el tiempo se vuelve más estúpido.

Aplastado:

estupidazo.

Aplicado:

se aplica a ser cada vez más estúpido

.Asalariado: le pagan para que haga estupideces

.Benvenutto: es un estúpido familiar.

Botánico: es un flor de estúpido.Campana: es TAN, TAN, TAN estúpido

.Campeón: nadie le gana a la hora de hacer estupideces.Católico: es un reverendo estúpido.

www.humormdq.comCheto: siempre está a la última (estúpida) moda.

Cholulo: se sabe todas las estupideces de la actualidad.Ciego: todos ven sus estupideces, menos él.

Conciente: sabe que es un estúpido.Conocido: es el mismo estúpido de siempre.

Convicto: lo condenaron por estúpido.Creyente: cree todas las estupideces que escucha.

Demagogo: cree que el pueblo es estúpido.

De referencia: el que se usa para explicar dónde queda algo.

"Allá, donde está parado aquel estúpido".

Desconocido: aquel cuyo nombre no puede uno recordar. "

¿Cómo se llamaba ese estúpido?".Desinteresado: dice estupideces sin esperar nada a cambio.

Diabólico: es un estúpido infernal.

Disfrazado: es más estúpido de lo que aparenta.

Ecológico: es estúpido por naturaleza.

Enamoradizo: le gusta cualquier estúpida.Enano: es medio estúpido. www.humormdq.com

Enciclopédico: sabe un montón de estupideces

.Esférico: estúpido por cualquier lado que se lo mire.

Esperanzado: cree que lo que tiene de estúpido se le va a quitar.

Estufa: se calienta por cualquier estupidez.

Expiatorio: es tan estúpido que a veces resulta útil.

Filósofo: se pregunta el por qué de sus estupideces.

Fosforescente: hasta en la oscuridad se nota lo estúpido que es.

Frankestein: es tan estúpido que asusta.

Hiperactivo: hace una estupidez tras otra.

Honesto: no se hace el estúpido, ES estúpido,Ignorante: todos saben que es estúpido, menos él.Imponente: se destaca y asombra su estupidez.Impredecible: no se sabe con qué estupidez te va a salir.

Inasistente: el estúpido que faltaba.

Incapaz: hasta las estupideces le salen mal.

Incubadora: es estúpido de nacimiento.

Inédito: ni él sabe que es estúpido.

Insatisfecho: no le alcanza el día para ser estúpido.

Insistente: comete la misma estupidez varias veces.

Internacional: es un estúpido sin fronteras.

Introvertido: no le cuenta a nadie sus estupideces.

Irresponsable: no le importa ser estúpido.

Jeroglífico: es tan estúpido que nadie lo entiende.

Laborioso: se pasa todo el día haciendo estupideces.

Latex: además de estúpido, es un forro.

Líder: es tan estúpido que los demás lo siguen.

Literario: escribe un montón de estupideces.

Líquido: lo toman por estúpido.

Lungo: es altamente estúpido. www.humormdq.com

Monotemático: hace siempre la misma estupidez.

ÇMúsical: es el estúpido que siempre da la nota.

Obelisco: es el monumento al estúpido.

Ocioso: tiene tiempo de leer esta sarta de estupideces.Ocupado: no es mas estúpido porque no tiene tiempo.

Optimista: cree que no es estúpido.

Pesimista: cree que es el único estúpido.

Petulante: se enorgullece de sus estupideces.

Plano: es lisa y llanamente estúpido.

Polifacético: abarca varias clases de estúpido.

Precavido: es estúpido... por las dudas.

Precoz: desde chiquito ya era estúpido.

Preparado: tiene una estupidez para cada ocasión.

Profesional: es tan estúpido que parece que hizo algún curso.

Radiactivo: irradia estupideces por doquier.

Resistente: no se cansa de hacer estupideces.

Sangre azul: hijo y nieto de estúpidos.

Simpático: sus estupideces causan risa.

Sincero: es estúpido y tiene cara de estúpido.

Sonámbulo: hasta dormido hace estupideces.

Tartamudo: es re, re, re, re-estúpido.


Telescópico: desde lejos se nota lo estúpido que es.Tijera: corta cualquier conversación con sus estupideces.Tradicional: es estúpido por costumbre.

Utópico: es demasiado estúpido como para ser cierto.Valiente: es capaz de dar la vida por estupideces.Xerox: copia las estupideces de los demás.



La velocidad nos ayuda a apurar los tragos amargos. Pero esto no significa que siempre debamos ser veloces. En los buenos momentos de la vida, más bien conviene demorarse. Tal parece que para vivir sabiamente hay que tener más de una velocidad. Premura en lo que molesta, lentitud en lo que es placentero. Entre las cosas que parecen acelerarse figura -inexplicablemente- la adquisición de conocimientos.En los últimos años han aparecido en nuestro medio numerosos institutos y establecimientos que enseñan cosas con toda rapidez: "....haga el bachillerato en 6 meses, vuélvase perito mercantil en 3 semanas, avívese de golpe en 5 días, alcance el doctorado en 10 minutos....."Quizá se supriman algunos... detalles. ¿Qué detalles? Desconfío. Yo he pasado 7 años de mi vida en la escuela primaria, 5 en el colegio secundario y 4 en la universidad. Y a pesar de que he malgastado algunas horas tirando tinteros al aire, fumando en el baño o haciendo rimas chuscas.Y no creo que ningún genio recorra en un ratito el camino que a mí me llevó decenios.¿Por qué florecen estos apurones educativos? Quizá por el ansia de recompensa inmediata que tiene la gente. A nadie le gusta esperar. Todos quieren cosechar, aún sin haber sembrado. Es una lamentable característica que viene acompañando a los hombres desde hace milenios.A causa de este sentimiento algunos se hacen chorros. Otros abandonan la ingeniería para levantar quiniela. Otros se resisten a leer las historietas que continúan en el próximo número. Por esta misma ansiedad es que tienen éxito las novelas cortas, los teleteatros unitarios, los copetines al paso, las "señoritas livianas", los concursos de cantores, los libros condensados, las máquinas de tejer, las licuadoras y en general, todo aquello que no ahorre la espera y nos permita recibir mucho entregando poco.Todos nosotros habremos conocido un número prodigioso de sujetos que quisieran ser ingenieros, pero no soportan las funciones trigonométricas. O que se mueren por tocar la guitarra, pero no están dispuestos a perder un segundo en el solfeo. O que le hubiera encantado leer a Dostoievsky, pero les parecen muy extensos sus libros.Lo que en realidad quieren estos sujetos es disfrutar de los beneficios de cada una de esas actividades, sin pagar nada a cambio.Quieren el prestigio y la guita que ganan los ingenieros, sin pasar por las fatigas del estudio. Quieren sorprender a sus amigos tocando "Desde el Alma" sin conocer la escala de si menor. Quieren darse aires de conocedores de literatura rusa sin haber abierto jamás un libro.Tales actitudes no deben ser alentadas, me parece. Y sin embargo eso es precisamente lo que hacen los anuncios de los cursos acelerados de cualquier cosa.Emprenda una carrera corta. Triunfe rápidamente.Gane mucho "vento" sin esfuerzo ninguno.No me gusta. No me gusta que se fomente el deseo de obtener mucho entregando poco. Y menos me gusta que se deje caer la idea de que el conocimiento es algo tedioso y poco deseable.¡No señores: aprender es hermoso y lleva la vida entera!
El que verdaderamente tiene vocación de guitarrista jamás preguntará en cuanto tiempo alcanzará a acompañar la zamba de Vargas. "Nunca termina uno de aprender" reza un viejo y amable lugar común. Y es cierto, caballeros, es cierto.
Los cursos que no se dictan: Aquí conviene puntualizar algunas excepciones. No todas las disciplinas son de aprendizaje grato, y en alguna de ellas valdría la pena una aceleración. Hay cosas que deberían aprenderse en un instante. El olvido, sin ir más lejos. He conocido señores que han penado durante largos años tratando de olvidar a damas de poca monta (es un decir). Y he visto a muchos doctos varones darse a la bebida por culpa de señoritas que no valían ni el precio del primer Campari. Para esta gente sería bueno dictar cursos de olvido. "Olvide hoy, pague mañana". Así terminaríamos con tanta canalla inolvidable que anda dando vueltas por el alma de la buena gente.Otro curso muy indicado sería el de humildad. Habitualmente se necesitan largas décadas de desengaños, frustraciones y fracasos para que un señor soberbio entienda que no es tan pícaro como él supone. Todos -el soberbio y sus víctimas- podrían ahorrarse centenares de episodios insoportables con un buen sistema de humillación instantánea.Hay -además- cursos acelerados que tienen una efectividad probada a lo largo de los siglos. Tal es el caso de los "sistemas para enseñar lo que es bueno", "a respetar, quién es uno", etc.Todos estos cursos comienzan con la frase "Yo te voy a enseñar" y terminan con un castañazo. Son rápidos, efectivos y terminantes.
Elogio de la ignorancia: Las carreras cortas y los cursillos que hemos venido denostando a lo largo de este opúsculo tienen su utilidad, no lo niego. Todos sabemos que hay muchos que han perdido el tren de la ilustración y no por negligencia. Todos tienen derecho a recuperar el tiempo perdido. Y la ignorancia es demasiado castigo para quienes tenían que laburar mientras uno estudiaba. Pero los otros, los buscadores de éxito fácil y rápido, no merecen la preocupación de nadie. Todo tiene su costo y el que no quiere afrontarlo es un garronero de la vida. De manera que aquel que no se sienta con ánimo de vivir la maravillosa aventura de aprender, es mejor que no aprenda.
Yo propongo a todos los amantes sinceros del conocimiento el establecimiento de cursos prolongadísimos, con anuncios en todos los periódicos y en las estaciones del subterráneo. "Aprenda a tocar la flauta en 100 años"."Aprenda a vivir durante toda la vida"."Aprenda. No le prometemos nada, ni el éxito, ni la felicidad, ni el dinero. Ni siquiera la sabiduría. Tan solo los deliciosos sobresaltos del aprendizaje".


ALEJANDRO DOLINA


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