EL CLIMA
viernes, 8 de enero de 2010
LA NUEVA CARAVANA
VOLVEMOS EL LUNES 11,
disfruta de nuestros contenidos, consejos, actualidad, buena
musica, reflexion, en fin, todo aquello que intentamos brindarte de todo corazon
en la nueva caravana todos los dias,disfruta del verano a pleno, y si te estas por
ir de vacas, desenchufate en parte, tene alguna cosita conectada porque nunca
sabemos por donde salta alguna liebre, y lo que es mas, que hay detras de esa liebre,
asi que segui las pistas y mientras la pasas bien, informate y carga pilas para un
regreso con toda la pole. HASTA EL LUNES 11 besoooos LC.
Para empezar el año sin mala vibra hice una limpieza profunda en casa.
En eso estaba cuando hallé, en el fondo de una caja, un objeto arcaico, una pieza casi arqueológica.
Se trataba de un audiocassette que debo haber grabado hace más de diez años. Estaba rotulado como “Fiestamix”.
No pude con la curiosidad y fui por una grabadora (otro de esos objetos ahora en desuso).
Además de sorprenderme porque todavía se escuchaba, me regalé una tarde maravillosa:
bailé, bailé y seguí bailando hasta que se terminó la cinta. La experiencia fue mágica, increíblemente energizante, quedé exhausta y sudorosa…
pero feliz.
Mientras escuchaba la música y me movía sin pensar, no sólo reviví las mejores fiestas de la preparatoria, también me di cuenta del placer tan completo que me produce bailar.
Así que me prometí inscribirme de nueva cuenta en alguna clase de danza. Y digo de nueva cuenta porque cuando era pequeña me llevaron a clases de ballet clásico, y aunque después las dejé porque la vida me fue planteando otras oportunidades, el amor por la danza nunca desapareció.
Y es que bailar es uno de los placeres más completos que existen, aunque hay que aceptar que por ahí se da sus “quienvives” con el sexo y el helado de chocolate.
Es cierto que los tres ayudan a liberar endorfinas, pero el sexo requiere ciertas “medidas de seguridad” tanto físicas como emocionales, y el helado de chocolate puede volverse un vicio caro, además de engordador.
En cambio, podemos bailar solas y sin pagar un centavo, aunque hacerlo acompañadas es extremadamente divertido; en vez de engordar, el baile nos hace perder calorías innecesarias, mejora la circulación y fortalece la respiración, además de ser una excelente forma de socializar y sacar el estrés, entre otras muchísimas ventajas físicas, mentales y emocionales.
Casi todas las mujeres que conozco llevamos la semilla del baile sembrada en el cuerpo. Primas, abuelas, compañeras de trabajo, amigas, sobrinas… nada más escuchamos una canción huapachosa y se nos mueven los pies solitos, en friega nos levantamos a bailar hasta que el cuerpo aguante.
Pero no necesitamos una fiesta para mover el esqueleto. Hay quien entra al baño en la mañana, pone algo de música y… ¡a bailar para despertar!
Otras bailamos mientras nos vestimos, cuando estamos en la cocina, en el auto, frente a la computadora, en la bicicleta y hasta en los pasillos del supermercado.Bueno… claro que hay límites.
Obviamente no se puede hacer una coreografía tipo Michael Jackson en el autobús ni implementar el perreo en la cola del banco, pero sí podemos enchufarnos el iPod y liberarnos de la postura rígida, ponernos flojitas y dejarnos llevar por la música.
Cualquier parte del cuerpo que esté disponible puede marcar el ritmo con la discreción necesaria para no escandalizar al resto de la gente, o bien, si las circunstancias lo permiten, contagiar a los demás y romper la tensión general.
El placer que nos da la danza es único porque nos conecta con una parte de nosotras mismas que en circunstancias cotidianas tendemos a ocultar: la feminidad, el enojo, la angustia, la sensualidad, la tristeza, la melancolía, la agresividad…
Somos seres complejos y tenemos algunos lados que a veces no nos gusta ver ni mostrar a los demás.
Sin embargo, a través de la danza nuestro cuerpo resuelve ese “lado oscuro” con movimientos y gestos que en el día a día debemos reprimir a favor de la convivencia con los demás.
Es verdad que cualquier disciplina corporal permite que armonicemos mente y cuerpo, nos forja carácter y producimos un montón de endorfinas.
Sin embargo, yo creo que el baile tiene un plus: no es sólo un ejercicio o un divertimento, es una vía de comunicación con los demás y con nosotras mismas. En la sombra que proyecta nuestro cuerpo en la pared del bar, en las reacciones de la pareja, en la mirada de los que observan o en esa imagen que descubrimos en el espejo del salón de baile, podemos darnos cuenta de cómo nuestro cuerpo habla, grita, pide ayuda, juega o simplemente siente un inmenso placer.
La danza nos libera y nos llena de energía, pone en orden nuestras emociones sin necesidad de palabras o discursos que, a veces, sólo nos llenan de ruido la cabeza. Por eso, cuando estoy bailando y siento que hay una mirada malvibrosa, me digo: “No te reprimas, alégrate, libérate”. Si sientes que es el momento correcto, súbele a la música y ponte a bailar.
Una sola canción que nos hace movernos intensamente puede darnos suficientes endorfinas como para enfrentar el día o desahogar una pena.
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kria contart q alguien t copio tu texto para usarlo como texto de publicidad en su escuela
ResponderEliminarmira este link:
http://www.facebook.com/event.php?eid=228121774610&ref=nf
La danza nos libera y nos llena de energía, pone en orden nuestras emociones sin necesidad de palabras o discursos que, a veces, sólo nos llenan de ruido la cabeza. Por eso, cuando estoy bailando y siento que hay una mirada malvibrosa, me digo: “No te reprimas, alégrate, libérate”. Si sientes que es el momento correcto, súbele a la música y ponte a bailar.
ResponderEliminarUna sola canción que nos hace movernos intensamente puede darnos suficientes endorfinas como para enfrentar el día o desahogar una pena.