EL CLIMA

miércoles, 21 de octubre de 2009

CAÑO


El baile del caño en las calles

El "baile del caño", esa mezcla de danza erótica y acrobacia que despertó el rating y los ratones en los programas de Tinelli, llegó a la calle. Para promocionar el Campeonato "Miss Pole Dance" sudamericano, 17 de las 22 participantes que esta noche irán por el título recorrieron seis cuadras de la avenida Corrientes mostrando sus destrezas en los postes de luz y los carteles de las calles.

Las chicas le pusieron el pecho y el resto del cuerpo a la situación, y salieron al mediodía a promocionar el baile del caño en la avenida más porteña. Desde la puerta del Astral, donde esta noche se hará el campeonato, hasta el Obelisco, se fueron colgando de los postes y hasta de un andamio.

A su paso, la curiosidad y la libido de la muchachada del Microcentro iba en aumento. Muchos se sorprendían, y aunque no faltó alguna cara de espanto, la mayoría de la gente se lo tomó con simpatía. "¿Qué están haciendo?", preguntaba Marcelo Gómez, un jovencito asombrado. Cuando le explicaron, se entusiasmó: "¡Que se cuelguen del Obelisco!".

No faltaron tampoco los pesados que siguieron a las chicas varias cuadras, y que no se guardaron ni los piropos ni las ganas de pedirles que hicieran más piruetas, y hasta el número de teléfono o una invitación directa.

Muchos sacaban fotos con sus celulares, hasta desde las ventanas de las oficinas. Algún que otro bohemio del bar La Paz dejó por un rato el libro en la mesa y se deleitó con el arte de las pole dancers. Otros, absortos con las piernas colgantes de las chicas, estuvieron muy cerca de provocar un choque. "Sin palabras, esto me alegró el día ¿Dónde van a estar?, ¿se puede ir a verlas al teatro?", consultaba Damián, un motoquero que no quiso dar su apellido, acaso temiendo represalias hogareñas.

"Empecé hace tres años. Quería hacer algo distinto, un baile pero más acrobático", contó Viviana Morales, que trabaja en el Ministerio del Interior. "El gimnasio es aburrido, pero esto hace muy bien. Se lo recomiendo a todas las mujeres", agregó Roxfly, arquitecta que prefirió identificarse con su nombre artístico.

La exhibición terminó cuando un inspector del Gobierno porteño les pidió a las chicas que no se colgaran más del mobiliario urbano, porque está prohibido. Eso sí: antes pidió sacarse una foto.

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