Los
topónimos en ocasiones tienen su origen en
apellidos o nombres propios de personas, pero habitualmente su origen está en algún aspecto físico o material del lugar que designan. Por ejemplo,
Ocotlán significa 'donde abundan los pinos' pero también se ha interpretado como 'lugar de pinos u ocotes', mientras que
Purroy, cuyo origen está en el latín
PODIUM RUBEUM 'lugar elevado rojizo, pueyo rojizo', tiene precisamente su motivación en que el pueblo designado está situado sobre un altozano cuyas tierras y rocas poseen la mencionada cualidad cromática. Los topónimos pueden ser clasificados de acuerdo a su manera de referirse al lugar en tres tipos: - Topónimos que describen o enumeran alguna característica física del lugar, que resulta especialmente sobresaliente o relevante.
- Topónimos que tienen su origen en nombres de persona (antropónimos) o derivados de ellos.
- Topónimos de origen desconcido, generalmente procedentes de nombres comunes antiguos que, con el transcurso del tiempo, azares o evolución lingüística de los territorios, han dejado de entenderse.
Historia
En lengua inglesa y de acuerdo con el Diccionario Oxford de inglés, la primera vez que aparece el término «toponomista» data aproximadamente de mediados del siglo XIX. En el caso del castellano la
RAE no registra este nombre hasta finales del
siglo XIX. Se puede saber que los primeros toponimistas fueron los cuentistas y los poetas que se dedicaban en el desarrollo de sus actividades a explicar el origen de ciertos lugares con el motivo de decidir el nombre de los mismos. En algunos casos los nombres de ciertos lugares ya eran leyendas en sí.
Toponimia popular
Uno de los atractivos de la toponimia para los aficionados es la creencia popular de los pueblos de que existe una conexión, a veces
mística, entre el nombre de cada lugar con este nombre que significa. Esta creencia no es sorprendente, puesto que muchos toponimos, como se ha mencionado anteriormente, tienen su origen en algún rasgo físico del lugar designado que llamó la atención de los hablantes.
La tentativa que hacen los toponimistas es la de acercar el significado original de un lugar a su denominación o nombre; sus conclusiones compiten a menudo con las etimologías populares, ya que algunas de dichas etimologías son falsas o bien pueden sonar más poéticas o atractivas a los turistas. Así se tiene un ejemplo en la denominación de río «
Mississippi», que se empleaba con significado de 'padre de las aguas' (aunque puede significar simplemente 'río grande'), el nombre del estado de «
Idaho» fue nombrado para significar 'gema de las montañas' (aunque puede ser simplemente un nombre inventado), y el nombre «
Vladivostok» de la ciudad rusa para el «dominador del este» (aunque éste se empleaba a menudo como «señor del este»).