EL CLIMA
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viernes, 1 de abril de 2016
Religiones, el camino de santiago
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El Camino de Santiago es una ruta que recorren los peregrinos de todo el mundo para llegar a la ciudad de Santiago de Compostela, donde se veneran las reliquias del apóstol Santiago el Mayor . Durante toda la Edad Media fue muy recorrido, después fue un tanto olvidado y en la actualidad ha vuelto a tomar un gran auge. El Camino de Santiago Francés y las rutas francesas del Camino fueron declarados por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en 1993 y 1998 respectivamente; Itinerario Cultural Europeo por el Consejo de Europa, a la que se unen en 2015 el Camino Primitivo, el Camino Costero, el Camino vasco-riojano y el Camino de Liébana.
Además, ha recibido el título honorífico de Calle mayor de Europa.
sábado, 26 de marzo de 2016
SEMANA SANTA a que se le llama sabado de gloria
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Soledad09.jpg
El Sábado Santo (denominado hasta la reforma litúrgica de 1955 Sábado de Gloria) es el nombre que algunas denominaciones cristianas dan al sábado de la semana del primer plenilunio de primavera (boreal). Es el tercer día del Triduo Pascual, que concluye con las primeras Vísperas del Domingo de Resurrección culminando así para los cristianos la Semana Santa. Tras conmemorar el día anterior la muerte de Cristo en la Cruz, se espera el momento de la Resurrección. Es la conmemoración de Jesús en el sepulcro y su Descenso al Abismo. Una vez ha anochecido, tiene lugar la principal celebración cristiana del año: la Vigilia Pascual.
¿Sabemos algo sobre las temporas?
https://es.wikipedia.org
Las témporas, en la Iglesia Católica, son los breves ciclos litúrgicos, correspondientes al final e inicio de las cuatro estaciones del año, consagrados especialmente a la plegaria y a la penitencia. En su origen, el objeto de las témporas era dedicar un tiempo a dar gracias a Dios por los beneficios recibidos de la tierra y a pedirle su bendición sobre las siembras para que produjeran cosechas abundantes. Tratándose de una institución que afecta a toda la comunidad cristiana, ese tiempo se organizó hasta convertirse en un conjunto de celebraciones litúrgicas, con sus formularios propios. Desde el principio la celebración de las témporas suponía actos penitenciales colectivos, ayuno en su sentido amplio particularmente, medio necesario para purificar el espíritu y para poder ofrecer a Dios el culto confiado de la Iglesia, del modo más sincero.
viernes, 25 de marzo de 2016
VIERNES SANTO
El Viernes Santo es una de las principales celebraciones del Cristianismo, dentro de la denominada Semana Santa. Este día se recuerda la Muerte de Jesús de Nazaret.
En este día
la
Iglesia Católica
manda a sus fieles guardar ayuno y abstinencia de carne como penitencia.
En la religión católica
siguiendo una antiquísima tradición, en este día no se celebra la Eucaristía y se adora la Cruz.
miércoles, 17 de febrero de 2016
Religion: ¿Sabemos que es la corona de adviento?
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La corona de Adviento es una tradición cristiana que simboliza el transcurso de las cuatro semanas del Adviento. Consiste en una corona1 de ramas (generalmente de pino o abeto) con cuatro (o en ocasiones cinco) velas. Comenzando el primer domingo de Adviento, el encendido de una vela puede acompañarse de la lectura de la Biblia y oraciones. Durante las siguientes tres semanas se encienden el resto de las velas hasta que, en la semana anterior a la Navidad, las cuatro velas están encendidas. Algunas coronas de Adviento incluyen una quinta vela, llamada "vela de Cristo", que se enciende en la Navidad.
viernes, 8 de enero de 2016
De religion tambien tenemos
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Pietro_Novelli_Our_Lady_of_Carmel_and_Saints.JPG
La Orden de los Carmelitas Descalzos, con las siglas O.C.D. (en latín: Ordo Fratrum Discalceatorum Beatissimae Mariae Virginis de Monte Carmelo), nació en España en el siglo XVI por la reforma que Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz hicieron de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo.
miércoles, 18 de noviembre de 2015
QUE INTERESANTE
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La oración es la acción de comunicarse con Dios, ya sea para ofrecer pleitesía, hacer una petición o simplemente expresar los pensamientos y las emociones.
Dependiendo de la religión puede ser una o varias de estas formas:
Una simple devoción o práctica piadosa (que el orante puede hacer privada o públicamente, individual o colectivamente, en una circunstancia especial o no).
Una parte de un rito que puede recitar el oficiante o toda la comunidad (como la misa catolica).
martes, 20 de octubre de 2015
¿QUE ES EL SECULARISMO?
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El secularismo (de secular) es aquel pensamiento o actuación que es perteneciente o relativo a la vida, estado o costumbre del siglo o mundo y, por tanto, que no tiene órdenes clericales y es ajeno a las prácticas y usos religiosos.
George Jacob Holyoake, considerado el padre del secularismo inglés, definía lo secular como aquello que en esta vida podía ser controlado por la experiencia.
En el uso corriente, generalmente puede ser definido de dos modos:
lunes, 15 de junio de 2015
Historia de arrianismo religion
http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Arius.png
Discípulo de Luciano de Antioquía, se enfrentó a su obispo proclamando que Dios (el Padre) había creado de la nada al Logos (su Hijo); que «hubo un tiempo en que el Hijo no existía», y que por tanto el Hijo era una creación de Dios y no era Dios mismo.
Su doctrina se conoce como arrianismo, aunque ya existía antes de Arrio; por ejemplo, en las obras de Pablo de Samosata. En Tertuliano se encuentra la creencia análoga a la de Arrio de que el Hijo de Dios no existía antes de ser engendrado. En Justino Mártir se encuentran sentencias subordinacionistas similares a las de Arrio, al igual que en Orígenes.
La defensa del arrianismo fue asumida por diversos líderes eclesiásticos, entre los que se destaca Eusebio de Nicomedia, quien llegó a administrar el bautismo en su lecho de muerte al emperador Constantino I el Grande.
Sin embargo, el arrianismo fue condenado como herejía por el Concilio de Nicea en el año 325. En este sínodo de obispos triunfó la doctrina de la consustancialidad (homoousios, la misma sustancia) del Padre y del Hijo. De los 318 obispos, 18 permanecieron inicialmente firmes en sus creencias arrianas, pero las presiones fueron mermando el número hasta que no quedaron más que dos: Eusebio de Nicomedia y Teognio de Nicea, que no aceptaron la imposición del Credo Niceno. Finalmente Arrio y sus seguidores Teonas y Secundo fueron excomulgados. El emperador Constantino I decretó además el destierro de Arrio y de los dos obispo arrianos (Eusebio y Teognio) a Iliria, además de decretar que los escritos arrianos fueran quemados y quienes los ocultasen fueren condenados a muerte.
Pero años más tarde Constantino suavizó su postura hacia al arrianismo y un concilio posteriores restauró la corriente como doctrina legítima al interior de la Iglesia. Así ocurrió en el concilio de Tiro y Jerusalén (años 335-336), que a posteriori no fue incluida en las listas oficiales de concilios, así como ocurrió con los concilios previos a Nicea que abordaron el tema de los donatianos. Como resultado de las reuniones de Tiro y Jerusalén, el emperador terminó desterrando esta vez al obispo anti-arriano Atanasio de Alejandría, quien fue acusado de usar los envíos de grano que salía de Egipto a Constantinopla como chantaje para resolver una discusión sobre teología especulativa.
La condena definitiva a los arrianos llegó en el Primer Concilio de Constantinopla (381).
Posteriormente el arrianismo pervivió entre los godos y otros pueblos germánicos. Arrio era un predicador popular y se decía que sus sermones eran cantados y repetidos por la gente del pueblo. Su obra principal fue Θαλια (lit. Talía), hoy desaparecida, al igual que el resto de sus libros, que fueron quemados y proscritos, aunque fragmentos de sus textos han perdurado parafraseados en las obras de sus detractores y gracias a ellos su pensamiento se ha podido reconstruir hasta cierto punto.
Arrio murió en extrañas circunstancias (posiblemente envenenado) en 336, en la víspera del día en que iba a ser readmitido en la comunión de la Iglesia.
sábado, 4 de abril de 2015
¿Que es un querubin?
Cargado por AnonMoos
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En la angelología cristiana, un querubín (Heb. כְּרוּב, pl. כְּרוּבִים, Ing. trans kərūv, pl. kərūvîm, dual kərūvāyim Lat. cherub[us], pl cherubi[m], Acadio ܟܪܘܒܐ) es un tipo de ángel del segundo de los nueve coros angélicos. Son considerados como los guardianes de la gloria de Dios. Su nombre significa «los próximos» o «los segundos». Se les suele representar con la forma de un niño con alas, o solamente la cabeza del mismo.
Tienen una característica de guardianes y al mismo tiempo de «carruaje». En Ezequiel 1:9 se dice de los querubines que «sus alas se juntaban unas con otras», por lo que se da la imagen de un grupo homogéneo, constituyendo una especie de «carroza celestial».
jueves, 12 de marzo de 2015
LIBROS APOCRIFOS RELIGION
LIBROS APOCRIFOS
ACLARACION: Las biblias protestantes no incluyen lo que se llama libros apocrifos, como por ejemplo el libro de tobias, cosa que si se registra en las biblias catolicas.
martes, 19 de febrero de 2013
PAPAS ROMANOS GREGORIO
San Gregorio Magno (ca. 540 en Roma – 12 de marzo de 604), Gregorio I o tambiénSan Gregorio fue el sexagésimo cuarto papa de la Iglesia católica. Es uno de los cuatroPadres de la Iglesia latina junto con san Jerónimo de Estridón, san Agustín de Hipona y san Ambrosio de Milán. Fue proclamado Doctor de la Iglesia el 20 de septiembre de 1295 por Bonifacio VIII. También fue el primer monje en alcanzar la dignidad pontificia, y probablemente la figura definitoria de la posición medieval del papado como poder separado del Imperio romano. Hombre profundamente místico, la Iglesia romana adquirió gracias a él un gran prestigio en todo Occidente, y después de él los papas quisieron en general titularse como él hiciera: «siervo de los siervos de Dios» (servus servorum Dei).
Gregorio nació en Roma en el año 540, en el seno de una rica familia patricia romana, la gens Anicia, que se había convertido al cristianismo hacía mucho tiempo: su bisabuelo era el papa Félix III (†492), su abuelo el papa Félix IV (†530) y dos de sus tías paternas eran monjas. Gregorio estaba destinado a una carrera secular, y recibió una sólida formación intelectual.
De joven, se dedicó a la política, y en 573 alcanzó el puesto de prefecto de Roma(præfectus urbis), la dignidad civil más grande a la que podía aspirarse. Pero, inquieto sobre cómo compatibilizar las dificultades de la vida pública con su vocación religiosa, renunció pronto a este cargo y se hizo monje.
Tras la muerte de su padre, en 575 transformó su residencia familiar en el Monte Celio en un monasterio bajo la advocación de san Andrés (en el lugar se alza hoy la iglesia de San Gregorio Magno). Trabajó con constancia por propagar la regla benedictina y llegó a fundar seis monasterios aprovechando para ello las posesiones de su familia sea en Roma, sea también en Sicilia.
Al acceder al papado en el año 590, Gregorio se vio obligado a enfrentar las arduas responsabilidades que pesaban sobre todo obispo del siglo VI pues, no pudiendo contar con la ayuda bizantina efectiva, los ingresos económicos que reportaban las posesiones de la Iglesia hicieron que el papa fuera la única autoridad de la cual los ciudadanos de Roma podían esperar algo. No está claro si en esta época existía aún el Senado romano, pero en todo caso no intervino en el gobierno, y la correspondencia de Gregorio nunca menciona a las grandes familias senatoriales, emigradas a Constantinopla, desaparecidas o venidas a menos.
Solo él poseía los recursos necesarios para asegurar la provisión de alimentos de la ciudad y distribuir limosnas para socorrer a los pobres. Para esto empleó los vastos dominios administrados por la Iglesia, y también escribió al pretor de Sicilia solicitándole el envío de grano y de bienes eclesiásticos.
Gregorio es autor de una Regula pastoralis, manual de moral y de predicación destinado a los obispos. Recopiló y contribuyó a la evolución del canto gregoriano, llamado en su honor el Antifonario de los cantos gregorianos. En el año 600 d. C. ordenó que se recopilaran los escritos de los cánticos o himnos cristianos primitivos (conocidos también como Antífonas, Salmos o Himnos); dichas liturgias de alabanza a Dios eran celebradas en las antiguas catacumbas de Roma ya en el año 52 d. C., iniciadas por Simón Pedro al margen del gobierno romano que, por supuesto, celebraba sólo fiestas paganas.
Estas antífonas fueron perdidas debido al cisma o diáspora de los ciudadanos romanos por las constantes guerras romano-bárbaras al tratar de catequizarlas (Edicto de Tesalónica). También contribuyeron los cambios de estructura de los cantos por personas que decidieron crear sus obras propias y gustos a la desaparición de estos documentos.
El antifonario de los cantos gregorianos permaneció atado al altar de San Pedro, pero estos desaparecieron. El papa Pío X encomendó a los monjes benedictinos de la abadía de Solesmes la reproducción fiel de estas melodías cristianas tras una búsqueda infructuosa de estas obras por parte de Francia en el siglo XIX.
La nueva recopilación de estas melodías fue llamada Edición Vaticana del Canto Gregoriano, haciéndose esta edición oficial el 22 de noviembre de 1903, cuando el canto gregoriano quedó plenamente reconocido por la iglesia como el canto oficial de la Iglesia católica.
Entre sus obras conocidas encontramos el libro De Vita et Miraculis Patrum Italicorum et de aeternitate animarum conocido comúnmente con el nombre abreviado de Libro de Los Diálogos, que narra la vida y milagros de diversos santos italianos del siglo IV, destacando en su segundo capítulo a San Benito de Nursia.
jueves, 22 de noviembre de 2012
BREVE RELIGION TOMAS DE AQUINO
Tomás de Aquino, en italiano Tommaso D'Aquino (nacido en Roccasecca (Lacio) o Belcastro (Calabria1 ), Italia, a finales de 1224 o inicios de 1225 – † Abadía de Fossanuova, en la actual Provincia de Latina, 7 de marzo de 1274) fue un teólogo y filósofo católico perteneciente a la Orden de Predicadores, el principal representante de la tradición escolástica, y fundador de la escuela tomista de teología y filosofía. Es conocido también como "Doctor Angélico" , "Doctor Común" y " Doctor Universal".
Es considerado santo por la Iglesia Católica. Su trabajo más conocido es la Suma Teológica, tratado en el cual pretende exponer de modo ordenado la doctrina católica. Canonizado en 1323, fue declarado Doctor de la Iglesia en 1567 y santo patrón de las universidades y centros de estudio católicos en 1880. Su festividad se celebra el 28 de enero.
No ha podido fijarse con exactitud la fecha de nacimiento de Tomás de Aquino,2 sin embargo es probable que su nacimiento sucediera en 1224 ó 1225. Igual problema presenta el lugar donde vio la luz, ya que distintos lugares se atribuyen este hecho.3 Sin embargo, el lugar más aceptado es Roccasecca, un castillo situado en la cumbre de una montaña, cerca de Aquino, Italia.4 Su familia pertenecía a la nobleza napolitana. Hijo del conde Landolfo de Aquino, estudió en la Abadía de Montecasino y después en la Universidad de Nápoles. En el año 1244 tomó el hábito de la Orden de Predicadores y conoció a Alberto Magno, con quien estudiaría en Colonia.
Posteriormente se doctoró, y en 1252 ejerció como maestro de Teología en la Universidad de París, y en otras ciudades europeas como Orvieto, Roma, Viterbo, Bolonia y Nápoles. Se ha dicho que muy pocos filósofos o teólogos han logrado escribir como él tanta cantidad de trabajos, de tan alta calidad, en el plazo que lo hizo Aquino, un poco menos de tres décadas.
Murió el 7 de marzo de 1274, cerca de Terracina, camino del Segundo concilio de Lyon. Posteriormente, el 28 de enero de 1369, los restos mortales del gran filósofo y teólogo fueron trasladados a Tolosa de Languedoc, motivo por el cual la Iglesia católica celebra su memoria en esta fecha.
Después de su muerte, algunas tesis de Tomás de Aquino fueron condenadas por el obispo de París, Étienne Tempier, quien en 1277 lanzó una gran condena de 219 tesis respecto a la Universidad de París. A pesar de esto (era una condena importante, pero local), Tomás de Aquino fue canonizado el 18 de enero de 1323. Las condenas de 1277 fueron levantadas en lo que respecta a Tomás de Aquino el 14 de febrero de 1325.
jueves, 1 de noviembre de 2012
RELIGION ¿Sabes lo que es una mitra?
La mitra es el tocado con el que cubren su cabeza durante los oficios litúrgicos aquellas personas con dignidad episcopal. Los ordinarios como abades y abadesas mitradas también la usan a pesar de no tener la consagración episcopal o ser mujeres. Los que poseen tal privilegio se denominan mitrado en referencia, justamente, porque están facultados para lucir la mitra. Actualmente se fabrican en base a cartón forrado con tela (galón, trevira, lino) o también en base a una hoja de mica (plástico). Del borde posterior cuelgan dos cintas anchas llamadas ínfulas.
En la religión judía, los miembros del Sanedrín utilizaban vestiduras sagradas dadas por Dios en el Libro del Éxodo. Del ornamento para la cabeza conocido como Mitznefet se deriva la mitra cristiana.
Hacia el siglo V se conocía en la Iglesia oriental un bonete semiovoide que llevaban los obispos en las funciones y es posible que en la occidental hubiese algún otro para abrigar la cabeza y sin carácter litúrgico. Pero estas prendas carecían de la uniformidad y significación que tiene la verdadera mitra episcopal según aparece en algunas miniaturas.
La primera representación figurada que se conoce de la mitra se halla en unos códices del siglo XI y el primer documento oficial que habla de ella es una bula del papa León IX, fechada en 1049. Sin embargo, las mitras más antiguas que se conservan son posteriores al siglo XIII.
Se deduce de algunos códices que la mitra debió empezar a utilizarse hacia mediados del siglo X pero sólo por privilegio o concesión pontificia que se iba repitiendo en casos particulares y hubo de transcurrir casi un par de siglos para que fuese común y ordinario dicho uso. La primera concesión que obtuvo algún abad para usar la mitra data del año 1000 d.C. y aunque fue una concesión puramente personal fue seguida de otras muchas que dieron por resultado el privilegio estable de poder usar dicha prenda en ciertos monasterios (abades mitrados)Las antiguas representaciones gráficas de mitras y los ejemplares auténticos que se conservan de esta prenda desde el siglo XIII nos dan a conocer las sucesivas evoluciones de la misma que se produjeron de la siguiente forma:
durante todo el siglo XI la mitra consistió en un birrete cónico adornado con una simple cinta o galón alrededor de la frente, llamado círculus, pendiendo por detrás los extremos de la misma, llamados ínfulas, que son un símbolo de poder, de la consagración a la divinidad y su dedicación a la interpretación del Antiguo y el Nuevo Testamentos.
al comenzar el siglo XII se va redondeando la punta cónica y luego se hunde la mitra por la parte central formando a los lados sendas partes redondeadas que en muchos ejemplares terminan en punta y queda la mitra con puntas laterales, muy común en el siglo XII, llegando así hasta comienzos del siglo XIII. A partir del siglo XII, se adornan algunas mitras con bordados y pedrería según el estilo de cada época. También se ornamentan con bordados las cintas que penden por detrás de la mitra llamadas ínfulas, trascolos y fanones, que en la Edad Media llegaron a tener campanillas de oro suspendidas.
a finales de dicho siglo XII comienzan en algunos modelos a colocarse las puntas de la mitra por delante y por detrás, en vez de los lados y se adornan con un galón vertical o títulus, continuando como anteriormente tanto los círculus como las ínfulas.
tras seguir con la disposición anterior de mayor anchura que altura, en el siglo XIV adquiere mayor altura con el afilamiento de las puntas igualándose la altura y la anchura a finales del mismo.
la altura de la mitra sigue creciendo en los siglos siguientes hasta llegar a una altura casi el doble que la anchura en los siglos XVII y XVIII. En el siglo XVI se transforman las puntas angulares en arcos apuntados.
aunque existen mitras en diferentes colores litúrgicos, algunas antiguas, el color establecido normativamente es el blanco o el dorado.
En el ámbito católico la mitra es uno de los ornamentos propios del orden episcopal, y por tanto es usada en la mayoría de las celebraciones litúrgicas por los eclesiásticos investidos de tal orden. Excepcionalmente la tienen concedida aquellos eclesiásticos que, no siendo obispos, tienen derecho al uso de pontificales: cardenales no obispos, abades mitrados, dignidades capitulares, etcétera.
La evolución litúrgica dio lugar a la diferenciación de tres tipos de mitra: preciosa, dorada y simple. En muchos casos se usaban dos de ellas, alternándose según el momento litúrgico.
La mitra preciosa (en latín, mitra pretiosa) va adornada con bordados, en muchos casos con pedrería, y se usaba en los actos solemnes cuando no se especificaba otro tipo de mitra. Los prelados menores con usos de pontificales no podían usarla.
La mitra dorada (en latín, mitra auriphrygiata) no lleva bordados pero va cubierta de lama de oro, y se usaba en las pontificales celebradas durante el Adviento y la Cuaresma, en bendiciones no solemnes y en ciertas partes de la misa pontifical, alternando con la preciosa, como era el caso del sermón.
La mitra simple (en latín, mitra simplex) es una mitra blanca sin adorno ninguno, que se usaba en los funerales, en los oficios del Viernes Santo, y cuando el que la llevaba no era el oficiante principal de la ceremonia. La mitra simple de los cardenales en actos colegiales es de tela de damasco; la mitra simple del Papa va ribeteada por un galón dorado.
Tras la reforma litúrgica sucesiva al Concilio Vaticano II sólo se diferencian dos tipos de mitra, la preciosa y la simple, habiendo quedado la dorada asimilada a la preciosa. No se contempla el uso simultáneo de dos mitras en la misma celebración.
La mitra preciosa se usa en todas las ocasiones en que no se exija la mitra simple.
La mitra simple se usa en los funerales y en la participación en celebraciones colegiales. La de los cardenales sigue siendo adamascada y el papa la sigue usando ribeteada en oro.
sábado, 18 de agosto de 2012
BELGICA: Alarmante denuncia contra la iglesia catolica.

Iglesia católica belga: más de 800 denuncias por abuso sexual
El escándalo de los abusos de menores por parte de religiosos estalló en Bélgica en abril de 2010 cuando el Vaticano cesó al obispo de Brujas, Roger Vangheluwe, quien abusó al menos de un sobrino suyo (hay denuncias de al menos otra sobrina y de algunos miembros de un coro infantil).El informe de la comisión independiente creada por la Conferencia Episcopal belga y encabezada por el psiquiatra infantil Peter Adriaenssens recibió al menos 478 denuncias por casos de pederastia entre 1969 y 1985, además de constatar el suicidio de 13 presuntas víctimas. 800 DENUNCIAS La Fiscalía federal contaba a principios de año con 204 denuncias oficiales, pero el número de víctimas que ha decidido tomar medidas judiciales contra la Iglesia católica ha aumentado considerablemente desde entonces. "Continuamos recibiendo nuevas denuncias. Ya no son tantas como en 2010 después del caso (del exobispo de la diócesis de la ciudad belga de Brujas, Roger Vangheluwe), pero las denuncias no cesan; algunas víctimas necesitan mucho tiempo para dar este paso ante el fiscal", señaló la portavoz de la Fiscalía, Lieve Pellens, a la Gaceta de Amberes.De acuerdo con este medio, uno de los últimos en denunciar a la Iglesia católica es un hombre de 30 años que acusa a Vangheluwe de haber abusado de él varias veces en la institución Godtschalck Huyze en Loker, en Flandes Occidental.Con este número de demandas, junto con los 478 casos contabilizados por la comisión Adriaenssens, hasta ahora las denuncias oficiales por abusos sexuales por parte de eclesiásticos se elevan a 800. En diciembre pasado, la Iglesia católica belga anunció que pagará indemnizaciones de entre 2.500 y 25.000 euros a las víctimas de abusos sexuales por parte de religiosos aunque hayan prescrito legalmente.
domingo, 29 de julio de 2012
RELIGIOSOS FRANCISCANOS

RELIGION ORDEN FRANCISCANA
La Orden Franciscana, cuyos miembros son conocidos como franciscanos, es una orden mendicante católica fundada por San Francisco de Asís en el año 1209.
La primera orden es masculina. Su funcionamiento fue aprobado en 1209 por el papa Inocencio III. Cuenta con tres ramas:
Franciscanos conventuales, Ordo fratum minorum conventualli (OFMConv). Alcanzan los 5.000 frailes, se caracterizan por una visión más pragmática de la regla.
Franciscanos observantes, Ordo Fratrum Minorum (O.F.M.), que rondan los 17.000 miembros.
Capuchinos, Ordo Fratum Minorum Cappuccinorum (OFMCap). Son cerca de 12.000 miembros.
Escudo simplificado Franciscanos.
Estas ramas aparecieron debido a divisiones internas en la orden, por los diversos modos de interpretar, vivir y observar la Regla de San Francisco, especialmente en cuanto ve a la vida evangélica profesada y a la rigidez u holgura en la observancia de la pobreza. El año 1517 el Papa León X dividió la Orden entre dos ramas: Conventuales y Observantes, dando a éstos la autoridad y los sellos de la Orden, así como el oficio de Ministro General de toda la Orden de los Frailes Menores. El año de 1535, en el seno de la Observancia se inició el movimiento de la Reforma Capuchina. Actualmente, cada una de estas tres ramas, observando la única Regla de San Francisco, cuenta con su propia autonomía y su propio Ministro General.Desde el mismo siglo XIII, existen los franciscanos de la Tercera Orden Regular, quienes también tienen sus autonomía y su propio Ministro General. La Orden de Frailes Menores, llamados simplemente franciscanos, tiene el sello del Ministro General toda la Orden desde 1517: "Minister Generalis Totius Ordinis Minorum"; custodia el carisma original de San Francisco como lo han reconocido siempre el Papa y la Santa Sede.
La segunda orden comprende las ramas femeninas:
Hermanas Clarisas Pobres, Ordo Sanctae Clarae (O.S.C.). Fundada por Santa Clara de Asís y San Francisco.
Hermanas Clarisas Capuchinas, Ordo Santae Clarae Capuccinarum (O.S.C.Cap), reforma de María Lorenza Longo.
Algunos santos y beatos franciscanos famosos son:
Beato Leopoldo de Alpandeire, capuchino que vivió en Granada pidiendo y dando a los que más lo necesitaban. Hoy en Granada hay una Residencia-Hogar de ancianos gracias a la Obra Social de los capuchinos y a la Fundación Fray Leopoldo. Está previsto un nuevo Hogar para ancianos en el Serrallo.
San Antonio de Padua, doctor de la Iglesia.
Santa Clara de Asís, que es reconocida como co-fundadora de la espiritualidad franciscana.
San Francisco Solano, Apóstol del Perú y Taumaturgo del Nuevo Mundo.
San Pedro de Alcántara, franciscano español.
San Pedro Regalado, franciscano español. Patrón de Valladolid y de los toreros.
San Buenaventura, doctor de la Iglesia.¨
San Bernardino de Siena, insigne predicador y promotor de la devoción al Santo Nombre de Jesús.
San Leonardo de Puerto Mauricio, propagador de la devoción del Viacrucis.
San Juan de Capistrano, grande misionero de la observancia en Europa enviado por la Santa Sede.
San Felipe de Jesús, primer santo mexicano y que sufrió el martirio en Japón.
San Juan Bosco, insigne sacerdote y pastor, Terciario Franciscano Seglar y fundador de los Salesianos.
San Humilde de Bisignano, franciscano italiano, defensor incansable de la Eucaristía.
San Fidel de Sigmaringa, capuchino y mártir alemán.
San Ignacio de Santhiá, capuchino italiano.
Santa Verónica Giuliani, mística capuchina italiana.
San Maximiliano Kolbe, franciscano polaco que ofreció su vida voluntariamente en el campo de concentración de Auschwitz en la II Guerra Mundial.
San Pío de Pietrelcina, fraile capuchino italiano que fue estigmatizado.
Santa Colette, reformadora de las Clarisas.
Beato Ramon Llull, esclarecido escritor, poeta, teólogo, filósofo y misionero mallorquín.
Beato Junípero Serra
Beato Diego José de Cádiz, fraile capuchino.
Beato Sebastián de Aparicio Puebla, Mexico, su cuerpo permanece incorrupto luego de más de 400 años.
Beato Ceferino Giménez Malla, laico franciscano español de origen gitano.
Beato Juan Duns Scoto. Filósofo, beatificado por Juan Pablo II.
Beato Víctor Chumillas. Beatificado por Benedicto XVI.
El Beato Juan XIII, el Papa Bueno, insigne Terciario Franciscano Seglar.
Beata Carmen del Niño Jesús, fundadora de la Congregación de las Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones.
Beata Maria Caridad Brader Zahner, fundadora de la Congregación de las Hermanas Franciscanas de María Inmaculada.
Solanus Casey, capuchino norteamericano en proceso de beatificación.
Santiago de Ghazir Haddad, capuchino libanés en proceso de beatificación.
Beata María Ana Mogas Fontcuberta, fundadora de las Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor.
Santo Hermano Pedro de San José de Betancur, religioso terciario franciscano español, Primer Santo Canario y Primer Santo Guatemalteco, fundador de la Orden Beethlemita
domingo, 22 de julio de 2012
RELIGION ESCATOLOGIA

RELIGION ESCATOLOGIA
Escatología es el tratado de las realidades últimas (muerte, el juicio final, el infierno y la gloria o cielo) y de las teorías apocalípticas religiosas (la escatología cristiana, el milenarismo y los movimientos apocalípticos).
El término proviene del griego éskhatos: ‘último’ y logos: ‘estudio’. Es decir, trata de los éskhata, o realidades últimas.1
Ampliando esta definición se puede decir que la escatología es también el tratado de las esperanzas últimas de una religión o sistema filosófico.
Algunas definiciones más complementarias lo conceptualizan de esta manera:
Es la doctrina de las cosas últimas del mundo y del hombre. Las cosas últimas son la muerte, el juicio final, el infierno y la Gloria o cielo (según el Lexicón alemán).
Es el estudio teológico de las realidades últimas, es decir, posteriores a la vida terrenal del hombre y a la historia humana (según el P. Cándido Pozo).
Es la reflexión creyente sobre el futuro de la promesa, aguardado por la esperanza cristiana En español, el término escatología puede estar referido a dos cosas completamente diferentes: el ‘conjunto de creencias referentes al fin de los tiempos’ (de éskhatos: ‘último’) y también el ‘estudio del excremento’ (de skatós: ‘excremento’). Para los ingleses, nuestro sonido de jota se escribe como una hache o más claramente como una 'kh', como en Akhenaton (nuestro Ajenatón), Khakasia (Jakasia), Kharkov (Járkov), Khartum (Jartum) o Khuzestan (Juzestán). Sin embargo, el idioma español trasliteró dos fonemas distintos (la cappa y la ji griegas) con la misma letra c, por lo que los dos conceptos distintos quedaron homónimos.
Al respecto, es interesante la observación que hace el R.P.Leonardo Castellani S.J.:
Esjatológico: ¿por qué "esjatológico" con jota? Porque así debe ser. Hay dos palabras morfológicamente parecidas en español: “escatológico”, que significa pornográfico —de skatós, término griego que significa ‘excremento’— y “esjatológico”, que significa ‘noticia de lo último’ —de éskhaton, 'lo último'— las cuales son confundidas hoy día, por descuido o posdescuido o ignorancia o periodismo, incluso en los diccionarios (Espasa, Julio Casares); de modo que, risueñamente, el apóstol San Juan resulta un escritor ¡pornográfico o excremental! Yo hago buen uso; si el buen uso se restaura, mejor, si no, paciencia. Poco cuidado con nuestra lengua se tiene hoy día.
Leonardo Castellani, El Apokalypsis de san Juan El pueblo hebreo cree que su historia ha sido dirigida por Dios Yahvéh en cumplimiento a la promesa al caldeo Abraham. Por medio de eventos históricos como el Éxodo (la vuelta a la Tierra prometida desde el exilio en Egipto) o la Diáspora (el exilio provocado por la invasión romana).
Los acontecimientos del fin del mundo son similares en el judaísmo y el cristianismo (el cual es la continuación de aquél): la abominación del Templo de Jerusalén, la nueva creación, el juicio final y el gobierno divino, que incluye la llegada del Mesías.
Escatología cristiana general
Artículo principal: Escatología cristiana.
Ofrece una escatología parecida a la del judaísmo, la cual está explicada por los Evangelios del siglo I y por los teólogos posteriores..
La teología cristiana se ha ocupado mucho —especialmente durante el medievo y la Reforma— de los "novísimos" (los últimos cuatro estados del ser humano, que son muerte, juicio, infierno y gloria).
La escatología puede ser:
Escatología general:
La Parusía: el "advenimiento glorioso" o segunda venida de Jesucristo (la primera habría ocurrido entre el 6 a. C.) y el "fin de los tiempos". Antes de ese tiempo se desarrollará la Gran Tribulación, en la cual se hará prominente el papel del Anticristo.
La "resurrección de la carne": Todos resucitarán en el último día con sus cuerpos reconstituidos y perfeccionados, es decir, semejantes al de Jesucristo.
Escatología consumada: la vida eterna, ya sea en el Cielo o en el Infierno.
Escatología intermedia: muerte física y muerte espiritual (el castigo eterno de Dios).
Purgatorio.- Donde aquellas personas que no están totalmente purificadas de sus pecados van a este lugar a purgar sus deudas (creencia solamente de la religión Católica).
Pueden ser ayudadas por los vivos, ya sea por medio de la Eucaristía, la penitencia, la limosna, una indulgencia plenaria, para salir del Purgatorio y así entrar a la vida eterna.
De una exégesis de la Biblia tomada en su sentido gramatical podemos elaborar nueve distintos apartados escatológicos extraídos básicamente desde el libro del Apocalipsis, bien que las aportaciones desde los otros libros de la Biblia son también importantes. Los apartados son:
Muerte física. Afecta a todos: «Está establecido para los hombres que mueran una sola vez» (Heb 9:27). Imediatamente que la persona muere, va directamente a un juicio, (particular) para después estar ya sea gozando del Paraíso, purgando sus penas en el Purgatorio o sufriendo el desamor en el Infierno.
La Segunda Venida. Es el segmento más grande, con diferencia, ya que está situada en el fin de los tiempos (Heb 9:28).
El Anticristo. Aparecerá en los tiempos del fin (para el escritor de I Jn ya son los tiempos del fin), con doctrinas que nieguen a Cristo (I Jn 2:18-23).
Resurrección. Cristo la enseñó con claridad y él mismo resucitó.
Los juicios. El juicio particular inmediatamente después de la muerte y el juicio final, que será universal.
Según las creencias propias de la Watch Tower Bible and Tract Society, comúnmente conocidos como "Testigos de Jehová", cuando el ser humano muere, nada lo sobrevive: no hay un alma eterna. La esperanza futura se basa en la resurrección la cual sucede de formas distintas, en grupos distintos:
El primero de 144.000 personas escogidas desde la época de los Apóstoles resucitan en el cielo como espíritus inmortales, desde el momento del comienzo de la presencia (Parousía) de Cristo en el poder del reino en 1914.
El Segundo tendrá una resurrección física en la carne, después de la intervención de Cristo y la guerra de Armagedón, durante su reinado milenario, en una Tierra convertida en un paraíso.
En el caso de los inicuos, su destino es la muerte eterna.
Los adventistas creen que en la segunda venida de Cristo,los muertos en Cristo resucitarán primero luego los que estén vivos (los escogidos)junto con los resucitados, serán arrebatados por los ángeles que se los llevara al cielo a vivir por un periodo de mil años. Durante ese tiempo, Satanás será encadenado simbólicamente, pues no tendrá a nadie a quien engañar. En el cielo, en este período, los santos (los que fueron salvados)junto con Cristo estarán juzgando a los impíos. Al cabo de este periodo, Cristo con la santa ciudad descenderán del cielo para juzgar a los muertos impíos, ellos resucitarán y tratarán de cercar la santa ciudad pero Dios hará descender fuego del cielo que los consumirá. Y esta será la segunda resurrección que es para muerte eterna (Apoc 20:1 Tes 4:13-17).
jueves, 12 de julio de 2012
Nueva religion japonesa se expande en africa.

FUERZA LATINA CRISTIANA
"Ciencia Feliz", religión creada en Japón, se expande en Uganda
Una religión originada en Japón está consiguiendo un buen número de adeptos y conversos en Uganda, en una campaña que ha atraído la atención de clérigos cristianos ofendidos por sus creencias.
Ciencia Feliz se anuncia como una religión universal con el objetivo de enseñar “la verdad sobre la vida, el mundo y nosotros mismos”. La religión sostiene que su misión es crear un mundo lleno de amor, paz, armonía y prosperidad.
El éxito de esa disciplina en Uganda fue notorio a fines del mes pasado durante una disertación ofrecida por su fundador, un japonés, en su primera visita a África.
Autobuses decorados con la imagen de Ryuho Okawa, fundador del movimiento, transportaron a personas de toda Uganda para escuchar su mensaje en el estadio nacional, provocando embotellamientos de tránsito y disgustando a los atletas que habían planeado usar el estadio para las pruebas olímpicas.
Los dirigentes de Ciencia Feliz no saben con precisión cuántos conversos han ganado desde que llegaron a Uganda en 2008, pero afirmaron que la mayoría de las 10 mil personas que asistieron a la disertación de Okawa eran creyentes.
La población de Uganda, una de las más jóvenes del mundo, es mayormente cristiana, y Ciencia Feliz pretende usar esta nación como una plataforma hacia el resto del continente.
Pero la visibilidad del grupo, gracias a su obra misionera y a sus frecuentes presentaciones en la televisión nacional, han suscitado escrutinio. Algunos clérigos cristianos han pasado a la ofensiva y objetan sobre todo un dogma de Ciencia Feliz, de que Okawa, ex corredor de bolsa de 55 años quien creó la religión en 1986, es también la deidad.
lunes, 2 de julio de 2012
RELIGION: Sobre los martires

Las Actas de los mártires o Acta martyrum son los documentos narrativos del proceso y muerte de los mártires. Las mejores ediciones son las realizadas por los bolandistas en sus obras Acta Sanctorum, Bibliotheca hagiographica latina, Bibliotheca hagiographica graeca y Bibliotheca hagiographica orientalis. El apelativo mártir (del griego martyr, testigo) se atribuyó en un principio a los Apóstoles, que fueron testigos de la vida y resurrección de Cristo (cf. Hch 1, 8) y a los primeros discípulos, que por mantener ese testimonio afrontaron la muerte;Nota 1 con el tiempo la palabra mártir pasó a significar al cristiano que da con su sangre testimonio de su fe, para posteriormente a cualquier persona muerta por sus ideales.
La expresión Acta martyrum en sentido genérico, se aplica a todos los textos narrativos de la muerte de los mártires; pero posee un significado más restringido y preciso, cuando se refiere, en lenguaje técnico, a las actas oficiales del proceso y condena. Tales actas eran estenografiadas y transcritas por los oficiales de cancillería del tribunal (notarius exceptor) para ser conservadas en sus archivos; por esta relación con el tribunal del procónsul, se denominaron también «proconsulares» (Acta proconsularia). Una vez introducida esta distinción, la denominación de acta queda reservada para los procesos verbales (por ejemplo, Acta martyrum Scyllitanorum) mientras que a los restantes relatos referentes a los mártires, se aplica el nombre de passio, en todas sus diversas formas (gesta, martyrium, legenda). Semejante distinción queda igualmente justificada por la diversa finalidad y carácter de ambas clases de documentos; las acta están desprovistas de todo carácter hagiográfico, mientras que las pasiones se caracterizan por su finalidad y sentido religioso e incluso edificante. Es necesario añadir, sin embargo, que en el grupo de las acta van incluidos algunos textos, que contienen partes narrativas ajenas al proceso verbal, pero de un valor documental e histórico equivalente (Acta-Passio SS. Perpetuae et Felicitatis, por ejemplo). De todos modos el grupo de acta conservado es muy reducido, apenas una docena de fragmentos, de manera que la mayoría de los textos narrativos acerca de los mártires lo constituyen las pasiones. La escasez de actas oficiales y documentación directa ha sido objeto de polémica.
Las antiguas comunidades cristianas tuvieron un gran interés en conservar el recuerdo de sus mártires, como prueban las noticias referidas en el relato del martirio de San Policarpo (m. 156)Ref 1 , cuyo recuerdo se veneraba anualmente en Esmirna.Nota 3 San Cipriano solía recomendar a sus clérigos que tomaran nota detallada de la muerte de los mártires;Nota 4 estos valiosos testimonios son también las noticias más antiguas sobre el culto a los mártires. De acuerdo con lo que se conoce hasta hoy, no hay una idea precisa acerca del grado en que los cristianos acostumbraban a transcribir las actas del proceso; es, sin duda, muy probable que algunos de los que presenciaran el desarrollo estenografiasen su texto, del mismo modo que el notarius del tribunal, y lo entregaran a la comunidad para que se conservara en los archivos de la Iglesia. Esta hipótesis parece ser confirmada por los detalles y anotaciones que se leen en algunas acta referentes a la actitud y reacciones del juez o del mártir y que parecen interrumpir el rígido formulario del protocolo. Por otra parte no resultaba fácil para los cristianos obtener una copia de los procesos verbales que se guardaban en el archivo proconsular, por los que en ocasiones había que pagar fuertes sumas.Nota 5 No se han conservado antecedentes que permitan saber si la Iglesia de Roma, que tenía organizada una sección de notarios, asumió la iniciativa de recoger las acta de sus mártires, ni tampoco es segura la noticia de que Julio Africano realizase una tarea semejante por lo que a Roma se refiere.Nota 6 La información acerca de otras comunidades es todavía más incierta.
De todos modos, la escasez de este tipo de documentos puede explicarse en parte por la destrucción ordenada por Diocleciano en el año 303 de los libros sagrados existentes en las iglesias y que habría afectado igualmente a las acta. No existen vestigios de que las iglesias se ocupasen después de restaurar el patrimonio de los textos hagiográficos destruidos. Los acontecimientos de los siglos posteriores, como las invasiones germánicas de Occidente durante los siglos V y VI, es posible que hayan consumado la pérdida irreparable de los escritos aún conservados.Dada la enorme cantidad de textos hagiográficos y lo heterogéneo de su origen, autoridad y valor, los críticos han propuesto una clasificación para orientar su estudio. Se ha observado en primer lugar que una clasificación de los textos basada en el criterio de la autenticidad del mártir o la legitimidad de su culto no resulta válida ni útil. Carece de valor igualmente una clasificación basada en características extrínsecas, como la que divide los documentos hagiográficos en Acta, Passiones, Vitae, Miracula, Translationes, etc., de acuerdo con el objeto del relato. Tampoco responde a las exigencias de la crítica la clasificaciónRef 2 en dos grandes grupos, documentos contemporáneos y documentos posteriores, puesto que nada expresan acerca del valor del documento. El criterio más seguro es el indicado por Hippolyte DelehayeRef 3 que se basa en el grado de sinceridad e historicidad que ofrece el género literario del documento.
Según este criterio se establecen seis grupos de textos:
Comprenden los procesos verbales contenidos en las relaciones oficiales procedentes de los archivos proconsulares o de transcripciones directas, como las Acta S. Cypriani, por ejemplo.
Agrupan relatos de testigos presenciales o de contemporáneos dignos de confianza, bien sean testimonios directos, de otras personas o de tipo mixto, como el De martyribus Palaestinae de Eusebio de Cesarea.
Contienen narraciones de las que se puede extraer una información o documento de uno de los dos grupos precedentes como el Menologion de Simón Metafraste.
Abarcan todos aquellos relatos que carecen de una base histórica, a excepción del nombre del sepulcro, y del culto del mártir como la Passio S. Felicitatis.
Los componen las historias puramente fantásticas, auténticos productos de la imaginación, como por ejemplo la Passio S. Nicephori.Nota 7
Agrupan narraciones de carácter legendario que falsifican la verdad histórica y pueden definirse como falsas.
Si se consideran los elementos que distinguen los seis grupos, es posible constatar que el primero y el segundo se refieren a un tipo uniforme de textos por el carácter coetáneo y directo de la información; los dos siguientes contienen relatos, fundados en diversa medida, en datos al menos parcialmente seguros; los dos últimos, en cambio, son verdaderas fantasías sin base histórica.
Manteniendo el mismo criterio de Delehaye, los textos pueden clasificarse en tres grupos más simples:
Las actas oficiales y los relatos de testimonios directos.
Las narraciones basadas en documentos pertenecientes al primer grupo o, al menos, en un cierto número de elementos históricos seguros.
Las novelas o fantasías hagiográficas.Excepto las acta, todos los documentos de tipo narrativo anteriormente citados ofrecen desde el punto de vista literario, caracteres comunes, por ser todos fruto de una elaboración y proceso compositivos propios de la literatura hagiográfica; la tendencia a la forma esquemática tiene un origen remoto, cuyo rastro se manifiesta ya en antiquísimos textos, próximos por el tipo y sinceridad narrativa, a las mismas acta. Así ha sucedido por ejemplo, en el Martyrium Polycarpi, en el que es posible reconocer el intento del hagiógrafo de asimilar la muerte del mártir a la de Cristo.Nota 8 Este tema, del mártir que imita a Cristo, aparece ya en los primeros escritores cristianos.Nota 9 Cuando posteriormente, a partir del siglo IV se llegan a fijar determinados esquemas o criterios esenciales, los hagiógrafos adoptan algunas características narrativas que llegan a hacerse propias del género literario de las pasiones.
En primer lugar se ha conservado el tono jurídico del proceso criminal romano de las primeras acta; a veces incluso algunas de las pasiones hacen referencia a éste, mostrando así cómo, en más de una ocasión, las acta perdidas realizaron la función de fuentes. La fórmula introductoria de la fecha consular de las acta conserva la indicación del emperador, gobernador o procónsul, aun en los casos históricamente erróneos. Las fases del procedimiento, arresto, comparición, interrogatorio, tortura, sentencia y suplicio se conservan y constituyen la estructura de la narración; igualmente se conservan los protagonistas, generalmente poco numerosos, de las antiguas acta: el mártir, el juez o magistrado y el verdugo; en segundo término, los espectadores cristianos que animan a su compañero y, finalmente, la masa hostil de los paganos. Sobre un esquema semejante se desarrolla el proceso evolutivo de las pasiones (a lo largo de los siglos IV al XV), con sucesivos enriquecimientos y perfeccionamientos formales, incorporando inclusive fantasías, lugares comunes y errores, debidos tanto a la ignorancia como a la ciega piedad de los hagiógrafos. Estas relaciones poco fundamentadas, pueden descomponerse así:
El mártir e incluso el reducido grupo inicial de los mártires llegaron a unirse con grupos topográfica o litúrgicamente próximos;
La figura del perseguidor quedó tipificada en los más crueles de los conocidos y considerados tradicionalmente como tales: Decio, Valeriano y Diocleciano; y otro tanto sucedió con la figura del gobernador (praeses, proconsularis), a quien se denominó frecuentemente Anulinus, personaje histórico del siglo IV.
El interrogatorio se prolongó de una manera desmesurada, poniendo a menudo en boca del mártir profesiones de fe imitando la teología de la época y los escritos neotestamentarios;
Se hacía pronunciar al mártir discursos polémicos, plagiando el contenido de otras obras, generalmente de los escritos apologéticos, dirigidos a los paganos o contra las herejías.
Otro tanto sucedió con las narraciones de las penas y torturas, prolongadas y multiplicadas sin ahorrar prodigios realizados por el mártir, adornados del elemento espectacular proporcionado por la fantasía y la leyenda. En esta transformación y desarrollo, negativo desde el punto de vista crítico, influyeron en grado considerable varios factores: la difusión del culto a las reliquias, con los inevitables abusos fácilmente imaginables; veneración al santo mártir, patrono de la ciudad, monasterio o iglesia, que obligaba a encontrarle o inventarle una vida; el ambiente particularmente religioso y devoto de la Edad Media, favorecido por los monjes que se contaban entre los más activos escritores de los textos hagiográficos.Prescindiendo de las primeras colecciones de acta, incompletas y que ya se consideran perdidas, se puede afirmar que el primer compilador fue Eusebio de Cesarea, de quien se conoce el título del escrito de martyribusNota 10 que desgraciadamente se ha perdido; en cambio, se conserva el de martyribus palestinae.Nota 11 Ésta era la única recopilación conocida en Roma durante el siglo VI, en tiempos de San Gregorio Magno, según informó el Papa mismo al obispo y patriarca de Alejandría, Eulogio, que le había pedido documentación acerca de las colecciones de gesta martyrum.Nota 12 Casi al mismo tiempo se iba formando el gran martirologio llamado jeronimiano con las conmemoraciones de todos los mártires, que agrupaba los martirologios más antiguos de las iglesias. Este hecho es importante, porque la compilación de muchas de las pasiones está íntimamente relacionada con este martirologio, que les sirvió de punto de partida. Más adelante, paralelamente a la divulgación de las narraciones de las gesta martyrum, se sintió la necesidad de sintetizarlos en relatos sucintos, englobándolos en los martirologios más conocidos en aquel entonces; los compuestos por San Beda el Venerable en el siglo VIII y Floro de Lyon, Adón y Usuardo en el siglo IX. Éstos tuvieron a su disposición los datos de las pasiones y los adaptaron a la conmemoración litúrgica del calendario; algunos de ellos, especialmente Adón, no tuvieron ninguna preocupación crítica y usaron los textos sin valorarlos, confundiendo y deformando datos y noticias. Por causa de tal información, estos martirologios medievales se llamaron martirologios históricos.
Algo parecido sucedió en la Iglesia oriental, donde las numerosas pasiones se recogieron en forma abreviada en los libros litúrgicos, por ejemplo en los santorales (menaea), en los que se introdujo para cada día de los 12 meses del año una cita acerca de la vida y martirio del santo. Lo mismo sucedió con los menologios (menologia), divididos también en 12 volúmenes, correspondientes a los 12 meses del año; en ellos las pasiones vienen sintetizadas de una forma más extensa que en los precedentes. No puede olvidarse el menologio de Simón Metafraste (siglo X), que leyó y transcribió fragmentos de antiguas pasiones, dándoles una mejor forma literaria, para lo cual cambió y adaptó las diversas partes del original (de allí el nombre de Metafraste, del griego metaphrasis=cambio). La obra ha prestado un valioso servicio a la hagiografía al salvar diversos textos posteriormente extraviados. Durante la Baja Edad Media se confeccionaron numerosas colecciones de Vidas de santos, Pasionarios, Legendarios, etc., que todavía se encuentran en diversos códices de las bibliotecas europeas; otros, en cambio, se refundieron arbitrariamente en otras recopilaciones posteriormente impresas y traducidas en lengua vulgar; constituyendo así una copiosa literatura que alcanza hasta el Renacimiento.El problema más arduo referente a las Acta martyrum es el de determinar su autenticidad, el valor histórico que al menos en parte contienen y a menudo esconden los numerosos textos, cuyo análisis está lejos de haber sido concluido. El primer intento de determinar las acta auténticas se debió al benedictino Theodore Ruinart, que recogió y publicó 117 textos que él consideró genuinos.Nota 13 Su origen y valor no eran homogéneos, puesto que sólo 74 números contenían el texto de las pasiones, mientras que los restantes eran párrafos y fragmentos tomados de antiguos escritores cristianos, como Eusebio, Juan Crisóstomo, Basilio e incluso Prudencio, de cuyos himnos había extraído párrafos relativos a los mártires San Hipólito y San Lorenzo. Es cierto que en la mayor parte de los casos se trata de figuras históricas, pero la selección de los textos no se realizó bajo un criterio uniforme ni seguro ni siquiera se acompañó de un análisis crítico. El benedictino, que tuvo una idea bastante vaga de los fines de su recopilación, únicamente se proponía dar a conocer el documento más antiguo y digno de confianza para cada uno de los mártires, con la intención de excluir los documentos falsificados.Ref 4
En 1882 Edmond-Frederic Le Blant tuvo la idea de continuar y completar la recopilación de Ruinart y agregó otro grupo de acta, que él consideró auténtico por la adecuación de la narración con las frases jurídicas romanas.Ref 5 El criterio de Le Blant no es firme y muestra una vez más la complejidad de la labor crítica dirigida a establecer las acta auténticas; las diversas listas de acta martyrum auténticas, que otros autores han esbozado o recopilado posteriormenteRef 6 no representan el resultado de un análisis riguroso y científico, sino que son más bien retoques insignificantes de la obra de Ruinart.
Con mucha mayor seriedad, si bien muy lentamente, se ocupan de estas obras de acuerdo con un plan orgánico los bolandistas. En los últimos años se han expuesto una serie de principios y normas de crítica hagiográfica en relación con las acta por parte de varios especialistas, como. H. Achelis, J. Geffken, A. Harnack, en Alemania; P. Allard, J. Leclercq, en Francia; el jesuita F. Grossi-Gondi, Fr. Lanzoni y Pio Franchi de' Cavalieri, en Italia. La aportación más valiosa se debe, no obstante, al bolandista H. Delehaye, de cuyos escritos sería posible extraer una summula crítica. A él se debe, en efecto, la más segura clasificación de las acta; ha señalado las diversas componentes del dossier de un mártir, ha reconstruido el iter de la leyenda, subrayando la especial función de la massa y de las tradiciones locales; ha estudiado los documentos hagiográficos paralelos a los textos narrativos, como los martirologios y sinaxarios, y ha fijado el diverso valor de las fuentes literarias, litúrgicas y monumentales, estableciendo específicamente el de los datos cronológicos y topográficos (doctrina de las coordenadas hagiográficas). En resumen, ha perfilado y perfeccionado la disciplina del método.
Se ha dicho, con un cierto aire de reproche, que la crítica hagiográfica se ha interesado hasta el presente, casi exclusivamente en los problemas relativos a la autenticidad y cronología del documento, descuidando el aspecto social y el ambiente en el que se escribió; aspecto que a su vez ayuda a determinar la misma cronología. Se ha insistido, por tanto, en la necesidad de «individuar los conceptos culturales y religiosos expresados en el documento y establecer una referencia al ambiente social de donde el texto proviene y aquel al que se dirige.
lunes, 4 de junio de 2012
RELIGION CONCILIO DE TRENTO

El Concilio de Trento fue un concilio ecuménico de la Iglesia Católica Romana desarrollado en periodos discontinuos durante 25 sesiones, entre el año 1545 y el 1563. Tuvo lugar en Trento, una ciudad del norte de la Italia actual, que entonces era una ciudad libre regida por un príncipe-obispo.
Desde 1518, los protestantes alemanes venían reclamando la convocatoria de un concilio alemán, y el emperador Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico intentaba cerrar las diferencias entre católicos y reformistas para poder hacer frente a la amenaza turca. En la Dieta de Worms (1521) se intentó zanjar las disputas, pero sin éxito: Martín Lutero (a quien Carlos V permitió que fuera convocado a dicha Dieta) acusó a Roma de ejercer la tiranía, y el Emperador se comprometió por escrito a defender la fe católica incluso con las armas. En las Dietas posteriores, los príncipes alemanes, tanto protestantes como católicos, continuaron insistiendo en un concilio.
En vista de la situación hubo grandes presiones del emperador sobre el Papa Clemente VII para que lo convocara, a lo que éste se resistía. Al cabo de un tiempo, en 1529, Clemente VII se comprometió a ello, pero la oposición del legado papal en la Dieta de Augsburgo de 1530 retrasó de nuevo el proyecto. Sin embargo, el principal responsable de que no se llegara a convocar fue la férrea oposición del rey Francisco I de Francia, ya que para que el concilio tuviese éxito era necesaria la aprobación de la mayoría de los monarcas.
Desde antes de esta crisis extrema, la iglesia había intentado mejorar. Podemos mencionar a los cardenales Francisco Jiménez de Cisneros, Hernando de Talavera y Pedro González de Mejía, que en el siglo XV, durante el reinado de los Reyes Católicos, en España, se dedicaron a mejorar la moral de la institución, nombrando obispos de grandes cualidades y fundando establecimientos educativos. En Italia, se había creado una asociación de seglares piadosos y clérigos, llamada el Oratorio del Amor Divino, que inició sus actividades secretas en 1517, sobre la base del amor al prójimo. Estos intentos, sin embargo no bastaban. En Alemania se destacó la labor del obispo Nicolás de Cusa.
Fue Paulo III, que había vivido las luchas en Italia, quien asumió el compromiso de unificar a los católicos, logrando la reunión de un Concilio, después de que varios Papas lo hubieran intentado sin éxito. Al principio fue admirador del humanista cristiano Erasmo de Rotterdam, y vio factible una posible reconciliación con los protestantes, pero luego acabó desechando esa posibilidad.
Paulo III intentó reunir el concilio primero en Mantua, en 1537, y luego en Vicenza, en 1538, al mismo tiempo que negoció en Niza una paz entre Carlos V y Francisco I. Tras diversos retrasos, convocó en Trento (Italia) un Concilio General de la Iglesia, el 13 de diciembre de 1545, que trazó los lineamentos de las reformas católicas (luego conocidas como Contrarreforma). Se contó con la presencia de veinticinco obispos y cinco superiores generales de Órdenes Religiosas. Las reuniones, que sumaron en total 25, con suspensiones esporádicas, se prolongaron hasta el 4 de diciembre de 1563.
El espíritu e idea del concilio, fue plasmada por la gestión de los jesuitas, Diego Laínez, Alfonso Salmerón y Francisco Torres. La filosofía le fue inspirada por Cardillo de Villalpando y las normas prácticas, sobre sanciones de conductas, tuvieron como exponente principal al obispo de Granada, Pedro Guerrero.
En este concilio, que culminó bajo el mandato del Papa Pío IV, se decidió que los obispos debían presentar capacidad y condiciones éticas intachables, se ordenaban crear seminarios especializados para la formación de los sacerdotes y se confirmaba la exigencia del celibato clerical. Los obispos no podrían acumular beneficios y debían residir en su diócesis.
Se impuso, en contra de la opinión protestante, la necesidad de la existencia mediadora de la iglesia, como Cuerpo de Cristo, para lograr la salvación del hombre, reafirmando la jerarquía eclesiástica, siendo el Papa la máxima autoridad de la iglesia. Se ordenó, como obligación de los párrocos, predicar los domingos y días de fiestas religiosas, e impartir catequesis a los niños. Además debían registrar los nacimientos, matrimonios y fallecimientos.
Reafirmaron la validez de los siete sacramentos, y la necesidad de la conjunción de la fe y las obras, sumadas a la influencia de la gracia divina, para lograr la salvación, restando crédito a Lutero que sostenía que el hombre se salva por la fe y no por las obras que realizase. También se opuso a la tesis de la predestinación de Calvino, quien aseguró que el hombre está predestinado a su salvación o condena. En refutación a esa idea, la iglesia sostuvo que el hombre puede realizar obras buenas ya que el pecado original no destruye la naturaleza humana, sino que solamente la daña.
Los santos fueron reivindicados al igual que la misa, y se afirmó la existencia del purgatorio. Para cumplir sus mandatos, se creó la Congregación del Concilio, dándose a conocer sus disposiciones a través del “Catecismo del Concilio de Trento”.
Se reinstauró la práctica de la Inquisición que había surgido en el siglo XIII, para depurar a Francia de los herejes albigenses. Ya restablecida en España desde el año 1478, se propagó por varios países europeos bajo la denominación de Santo Oficio, que usó la tortura para obtener confesiones. Si ese método no daba los resultados esperados, de arrepentimiento del hereje, éste quedaba en manos del poder civil, que lo condenaba generalmente a la muerte en la hoguera. El protestantismo debió soportar la Inquisición en varios estados, pero fue principalmente efectivo en España, Italia y Portugal.
También creó el Índice, en 1557, por el cual se estableció una censura contra la publicación de pensamientos que pudieran ser contrarios a la fe católica, y se quemaron muchos libros considerados heréticos.
Posterior al Concilio, en 1592, se publicó una edición definitiva de la Biblia, sosteniéndola como fuente de la revelación de la verdad divina, pero otorgando también dicho carácter a la Tradición, negándose su libre interpretación, considerando ésta, una tarea del Papa y los obispos, herederos de San Pedro y los apóstoles, a quienes Cristo les asignó esa misión.
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