EL CLIMA

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jueves, 3 de marzo de 2011

PORCELANA

PORCELANA

Centro de flores de porcelana hecho en la Real Fábrica del Buen Retiro (Madrid) en el siglo XVIII.


La porcelana es un producto cerámico tradicionalmente blanco, compacto, duro y translúcido. Desarrollado por los chinos en el siglo VII u VIII e históricamente muy apreciado en occidente, pasando un largo tiempo antes de que su modo de elaboración fuera reinventado en Europa.

La porcelana se obtiene a partir de una pasta muy elaborada compuesta por caolín, feldespato y cuarzo. El proceso de cocción se realiza en dos etapas. La primera corresponde a la obtención del bizcocho (850-900 °C) y la segunda corresponde al vidriado (a temperaturas que varían según el producto entre 1175 y 1450 °C). La porcelana se suele decorar en una tercera cocción (tercer fuego) con pigmentos que se obtienen a partir de óxidos metálicos calcinados.

La tipología de la porcelana es muy amplia: porcelana de alto fuego, porcelana de huesos (bone china), porcelana técnica, porcelana eléctrica, porcelana de Paros, etc.

El nombre de porcelana se debe a una confusión. La palabra porcelana viene del italiano porcella, nombre italiano del cauri, molusco, cuya concha es blanca y muy estimada y que en algunos lugares de Oriente se utilizaba como moneda. Cuando Marco Polo regresó de su viaje y escribió sus memorias, comentó sobre la belleza de la cerámica china y al mismo tiempo contó que sacaban muchas de estas conchas o porcelanas del mar. Como hasta el momento la fórmula seguía siendo un misterio, pensaron que tal vez esa cerámica estaba hecha con la concha nacarada del molusco llamado porcelana. Y con ese nombre se quedó.

Su origen está en China, en la época de la dinastía Shui (581-617) y tuvo gran impulso en los años siguientes, del 618 al 906, en la época T’Ang. La tradición cuenta que fue Marco Polo quien habló por primera vez sobre este tipo de cerámica, pero hasta mediados del siglo XIV no se dieron las primeras importaciones comerciales en Europa.

Desde su descubrimiento hubo muchos intentos por averiguar la fórmula de su fabricación. En los años siguientes se intentó imitarla con una falsa porcelana utilizando el vidrio lácteo. En tiempos de los Médicis, en el Renacimiento se consiguió una pasta artificial llamada frita, un compuesto elaborado con caolín y silicatos de cuarzo vidrioso, con un acabado que consistía en una cobertura de esmalte con mezcla de estaño, como en la cerámica mayólica. Es lo que se conoce como cerámica blanda o tierna que es blanca, compacta, ligera y traslúcida. En Inglaterra se llegó a alcanzar una gran calidad en este tipo de porcelana, esencialmente fina y ligera.
Entre 1708 y 1709, se descubre en Europa la forma de fabricación de la verdadera porcelana, conocida como porcelana dura. El alquimista (químico) alemán Friedrich Böttger en la corte de Dresde, bajo el gobierno de Augusto II, elector de Sajonia y rey de Polonia, consiguió una fórmula cuyo resultado se aproximaba mucho a la cerámica china. Extrajo una tierra fina y grisácea de las minas de Kolditz, el caolín. Utilizó también alabastro calcinado y feldespato. Con esta fórmula consiguió la porcelana pero el secreto de la elaboración no terminó ahí sino en la manera de llevar a cabo la cocción a una temperatura inusual de 1.300 a 1.400 grados y durante doce horas seguidas. Fue un éxito rotundo y en 1710 el propio Böttger fundó una fábrica en Meissen (Sajonia) que rodeó de gran misterio y secreto. Sólo algunos de los empleados conocían la fórmula y los métodos. Pero al cabo del tiempo algunos de esos técnicos se trasladaron a Viena, Venecia y Nápoles, donde fueron a su vez fundando otras fábricas de porcelana.

sábado, 28 de agosto de 2010

PORCELANA






PORCELANA

La porcelana auténtica se comenzó a usar en China hacia el año 618, durante la dinastía Tang (618-907). Hay quienes han estudiado el tema y opinan que ya en la dinastía Sui (581-617) ya aparecen las primeras evidencias de su fabricación.

Ciertas piezas llevaban el nombre del Emperador que las había solicitado.

La dinastía más poderosa, la Ming (1368 - 1644), fundada por Hung Wu, estableció la fábrica imperial en la ciudad de la porcelana: Ching-Té-Chên, cerca de Nanking.

Comenzaron a hacerse piezas de porcelana en color blanco, luego se les agregaron motivos azules, y con el tiempo, se decoraron con ornamentos multicolores. Hasta principios del siglo XIX el azul (del cobalto) y el púrpura (del manganeso) eran los únicos colores que resistían las altas temperaturas del horno.

En Europa se conoció en el siglo XVIII. Se la exportaba desde Oriente y daba pingües ganancias a los comerciantes. Cuando lograron su realización, surgió una época de apogeo de la porcelana.

En Europa, el inventor de la porcelana dura, fue Johann Bòttger, alquimista que no llegó a fabricar el oro, pero reveló el secreto de la porcelana, que se basaba en el uso del caolín (producto que existía en Sajonia), en 1710.

Varios fueron los países europeos que comenzaron a obtener buenas piezas de porcelana, e instalaron importantes fábricas. Entre los productores, se hallaban Italia, Francia, Alemania, Inglaterra, Holanda, Dinamarca y España.


a primera fábrica que elaboró piezas en porcelana dura fue la de Meissen, en Alemania, en el Siglo XVIII. Böttger fue administrador de sus talleres, y fue quien descubrió la fórmula de este material.

Se cree que fue el veneciano Marco Polo, quien recorrió Oriente entre 1255 y 1325, que trajo a Europa las primeras indicaciones sobre su fabricación.

Fueron famosas las fábricas francesas de Limoges y Sèvres, las que fabricaban vajillas coloridas y ornamentadas con flores. Duplessis, artesano de Vincennes, creó el tipo de jarrón que lleva ese nombre y que se caracteriza por su boca ancha, cuello, panza ancha y pie abierto.

En los siglos XVIII y XIX, las fábricas francesas realizaban vajillas para los reyes, con detalles en oro.


La porcelana puede ser blanda o dura. La blanda lleva dos y tres procesos de cocción, lo que la encarece.

La porcelana dura es de color blanco y transparente, compacta e impermeable; es considerada la verdadera porcelana, la más pura y semejante a la de China.

La pasta es una cerámica de loza blanca compuesta de caolín, cuarzo y feldespato, que cocida en horno a una temperatura entre los 1.250 y 1.300 ºC vitrifica formando un material blanco, resonante y translúcido de mayor

densidad y dureza que la pasta cerámica.