EL CLIMA

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martes, 19 de febrero de 2013

Uno de los pecados capitales



















La gula, del latín, gluttire, que significa tragar o engullir de manera excesiva alimentos o bebidas sin medida.
Es un pecado capital para la religión cristiana y el catolicismo, es un vicio del deseo desordenado por el placer conectado con la comida o con la bebida. Este deseo puede ser pecaminoso de varias formas (siempre según los conceptos de dicha religión):
Comer o beber en exceso de lo que el cuerpo necesita.
Cortejar el gusto por cierta clase de comida a sabiendas de que va en detrimento de la salud.
Consentir el apetito por comidas o bebidas costosas, especialmente cuando una dieta lujosa está fuera del alcance económico.
Comer o beber vorazmente dándole más atención a la comida que a los que nos acompañan.
Desperdiciar la comida estando en la misma categoría que la de comer más de lo que necesita el cuerpo.


"¿Es pecado la gula? ¿Qué dice la Biblia respecto al comer de más?"

Respuesta: La gula parece ser un pecado que les gusta ignorar a los cristianos. Estamos listos para etiquetar como pecados el fumar o beber, pero por alguna razón la glotonería es aceptada o al menos tolerada. Muchos de los argumentos usados contra el fumar y tomar, tales como la salud y la adicción, se aplican igualmente al comer de más. Muchos creyentes ni siquiera considerarían tomar un vaso de vino o fumar un cigarro, pero no vacilan en atiborrarse de comida en la mesa, hasta el punto de sentirse que van a explotar. ¡Esto no debe ser así!

Proverbios 23:20-21 nos advierte, “No estés con los bebedores de vino, ni con los comedores de carne; porque el bebedor y el comilón empobrecerán, y el sueño hará vestir vestidos rotos.” Proverbios 28:7 declara, “El que guarda la ley es hijo prudente; mas el que es compañero de glotones avergüenza a su padre.” Proverbios 23:2 proclama, “Y pon cuchillo a tu garganta, si tienes gran apetito.” 

Los apetitos físicos son una analogía de nuestra habilidad para controlarnos a nosotros mismos. Si somos incapaces de controlar nuestros hábitos alimenticios, probablemente también somos incapaces de controlar otros hábitos como los de la mente (lascivia, avaricia, ira), e incapaces de guardar nuestra boca del chisme o del conflicto. No debemos permitir que nuestros apetitos nos controlen, sino más bien debemos ejercer control sobre nuestros apetitos. (Ver Deuteronomio 21:20, Proverbios 23:2; 2 Pedro 1:5-7, 2 Timoteo 3:1-9, y 2 Corintios 10:5) La habilidad de decir “no” a cualquier exceso – el “auto-dominio”— es uno de los frutos del Espíritu que es común para todos los creyentes (Gálatas 5:22).

Dios nos ha bendecido al llenar la tierra con alimentos que son deliciosos, nutritivos y aún placenteros. Debemos honrar la creación de Dios, disfrutando de estas comidas, y consumiéndolas en cantidades apropiadas, a la vez controlamos nuestros apetitos, en vez de permitir que ellos nos controlen.

martes, 16 de octubre de 2012

APETITO DESORDENADO

























Algunos al apetito desordenado le llaman gula, otros simplemente un pequeño gustito ante una necesidad primaria. Sea como sea, se trata ante todo de algo que no nos va bien para nada, y claro lo importante es reconocerlo.

Yo quiero comer y beber en el almuerzo. Hasta ahí no hay ningún problema, el mismo ocurre en mi disposición subjetiva ante la comida. No pienso más que en eso, no creo que haya mejor oportunidad, es decir, me vuelvo un esclavo de una necesidad. Pienso en ello en todo momento.

Pero el guloso no es únicamente el que come en cantidades astronómicas, es también el que lo hace de diferentes maneras. Veamos algunas clases de gula. Por cierto la misma es definida por la RAE de esta  manera: “Exceso en la comida o bebida, y apetito desordenado de comer y beber”.

La primera forma de gula es comer a destiempo, es decir que no quiero tener la voluntad de esperar la hora indicada. Si bien es cierto que un pequeño bocadillo antes  del almuerzo no me hace daño, el ejercitar la voluntad vale mucho y perderla por algo tan insignificante realmente poco. Muchas veces hay cosas más relevantes por hacer, antes que comer, la espera puede ser muy pedagógica.

Otro tipo de guloso es el que a tiempo y a destiempo busca seleccionar los alimentos que va a digerir. Siempre come lo que le gusta y no come lo que no le apetece. Por tanto el fin para él es siempre satisfacerse. Ahí no va a importar si la esposa o la madre cocinaron con esfuerzo. A pepito no le gusta lo que prepararon, así que no lo fastidien.

¿A quién no le gusta la sazón de los alimentos? Aquí en Latinoamérica mucho más, pero estar pendiente de tal o cual condimento para la comida no sólo esclaviza sino que vuelve al sujeto un auténtico engreído a la hora de comer. Ser tan exactos por el gustito es propio del que tiene un desorden con los alimentos.

Finalmente es pertinente mencionar al que come por comer. Ya comió todo su almuerzo pero quiere más, digiere alimentos por digerir, parece que tiene un gusto excesivo por las comidas. Pobrecito confunde una necesidad primaria con una aglutinación animalesca.

domingo, 24 de octubre de 2010

¿EL FIN DE LA GULA?



¿EL FIN DE LA GULA?

Científicos de la Universidad de Manchester, en Gran Bretaña, han identificado una sustancia química capaz de inhibir el apetito y poner fin a la "gula". El descubrimiento permitirá desarrollar una nueva clase de fármacos para adelgazar que no provocan efectos secundarios. Además, Simon Luckman y Garron Dodd, coautores del estudio que publica la revista Journal of Neuroscience, están convencidos de que esa sustancia, llamada hemopresina, ayudará también a tratar a los drogadictos y a las personas alcohólicas. La hemopresina es un péptido natural que actúa sobre los centros de recompensa del cerebro, que se activan cuando la persona se deleita, por ejemplo comiendo o fumando. "Los aspectos gratificantes de la alimentación influyen en nuestro comportamiento, por lo que a veces comemos por placer más que por hambre", subraya Dodd. El fármaco bloquea los circuitos de recompensa, reduciendo la sensación de placer. El resultado, como muestran los experimentos realizados con ratones, es que los roedores tratados comen mucho menos que sus congéneres. Hace seis años, en Gran Bretaña se puso en venta el preparado rimonabant, con el mismo efecto. Pero pronto se averiguó que ese fármaco aumentaba el riesgo de desarrollo de estados depresivos y de aparición de pensamientos suicidas, por lo que fue retirado de las farmacias.

sábado, 9 de octubre de 2010

GULA

La Mesa de los pecados capitales, detalle de Gula por Hieronymus Bosch; Es una escena de cuatro personajes. A la mesa hay un hombre gordinflón comiendo. A la derecha, de pie, otro que bebe ansiosamente, directamente de la jarra. A la izquierda, una mujer presenta una nueva vianda en una bandeja. Aparece un niño obeso, simbolizando el mal ejemplo que se da a la infancia, En primer plano, una salchicha se asa al fuego.

Un pecado capital para la religión cristiana y el catolicismo. La gula es un vicio del deseo desordenado por el placer conectado con la comida o la bebida. Este deseo puede ser pecaminoso de varias formas (siempre siguiendo los conceptos de dicha religión):

  1. Comer o beber en exceso de lo que el cuerpo necesita.
  2. Cortejar el gusto por cierta clase de comida a sabiendas que va en detrimento de la salud.
  3. Consentir el apetito por comidas o bebidas costosas, especialmente cuando una dieta lujosa está fuera del alcance económico.
  4. Comer o beber vorazmente dándole más atención a la comida que a los que nos acompañan.
  5. Desperdiciar la comida estando en la misma categoría que la de comer más de lo que necesita el cuerpo.