EL CLIMA

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martes, 11 de enero de 2011

RICOS EN UNA FORMA INSOLITA





El azar es una cualidad presente en diversos fenómenos que se caracterizan por no mostrar una causa, orden o finalidad aparente, define el diccionario lenguayliteratura.net. Y es precisamente el albur, destino o suerte lo que define a las historias que el sitio oddee.com tituló "Personas que encontraron la fortuna accidentalmente"; un conteo actual, que retoma diversas historias de años pasados. Conoce cómo se convirtieron en millonarios de la noche a la mañana estos hombres y mujeres.
Una fortuna por 4 dólares. Una persona cuyo nombre no ha sido revelado compró una pintura desgarrada por 4 dólares en un mercado de pulgas en Adamstown, Pensilvania, porque estaba interesado en su marco.
Cuando llegó a su casa quitó la pintura y concluyó que el marco no podía salvarse. Al desmontar el cuadro se encontró con una de las 500 copias oficiales de la "Declaración de Independencia de Estados Unidos", doblada y oculta en el forro.
Recientemente la copia fue subastada en más de 2 millones de dólares. El comprador fue Donald J. Scheer, de Atlanta, presidente de Renta Variable de Visual Inc.
Todo gracias al béisbol. Bernice Gallego, una mujer de 72 años de edad que reside en California, Estados Unidos, encontró una tarjeta de béisbol del primer equipo profesional de los Estados Unidos, en el sótano de su casa; la imagen tiene 140 años de vida y la vendió en una subasta por más de 75,000 dólares.
Encuentra un
Pollock y paga 5 dólares por él. En 1990, Teri Horton, un camionero retirado que amaba a las tiendas de segunda mano, entró a una ubicada en California; observó lo que en ella se encontraba cuando se topó con una obra de arte que nadie parecía querer. Ofreció 5 dólares por ella. Al salir del almacén se encontró a un profesor de arte, quien le informó que se encontraba frente a una pintura original de Jackson Pollock, un artista considerado como el maestro del expresionismo abstracto. Hoy en día esta pintura está valuada en 50 millones de dólares.
El tesoro de la
casa abandonada. Jeff Bidelman estaba realizando trabajos de limpieza en una casa que estuvo abandonada por 20 años, cuando se derrumbó una parte del primer piso, cayendo varias monedas de oro sobre él. Se estima que el valor real de las piezas podría ser de 200,000 dólares.
Estaba escondido en un
sofá de una tienda de segunda mano. Un estudiante alemán compró un sofá cama por 215 dólares en un mercado de pulgas de Berlín; llegando a su casa descubrió que en le fondo del muebe se encontraba escondida una pintura. La imagen corresponde a un óleo llamado "Preparation to Escape to Egypt". La casa de subastas Kunst Kettler, vendió la pintura por 27,630 dólares, en una subasta de arte de Hamburgo. La identidad del estudiante no fue revelada.
Pensó que
sólo valía 30 dólares. Un empleado de una ferretería gastó 30 dólares en comprar algunas piezas de muebles usados y una vieja pintura con la imagen de unas flores. Llegó a su casa y colgó el cuadro estratégicamente para cubrir un agujero en la pared.
Años más tarde estaba jugando Masterpiece, un pasatiempo que simula la organización de una subasta de arte. Para su sorpresa, una de las cartas en el juego mostraba una pintura de flores que se parecía mucho a la que tenía colgada en la pared. La examinó y se dio cuenta que poseía una obra original de Martin Johnson Heade, artista estadounidense y famoso por plasmar paisajes y arreglos florales.
El hombre solicitó a una galería de arte en Manhattan que confirmara la autenticidad de la obra. En 1999, el Museo de Bellas Artes de Houston adquirió el cuadro en 1,2 millones de dólares.

viernes, 2 de julio de 2010

AZAR
















EL AZAR

La suerte en sí tiene que ver con que las cosas salgan bien o mal para alguien de forma fortuita e imprevista. El diccionario inglés de Oxford define el término de la siguiente manera: "el acontecer fortuito de un suceso favorable o adverso para los intereses de una persona". La suerte está de nuestra parte siempre que las cosas nos salgan bien inesperadamente (que nuestros deseos se hagan realidad o que favorezcan nuestros intereses) o todo lo contrario, esto es, en circunstancias donde no tenemos razones suficientes para esperar algo con confianza porque no podemos prever con certeza ni controlar el resultado. Los frutos de la suerte (sean buenos o malos) son en consecuencia inciertos. Si algo que nosotros no podemos anticipar con seguridad, y mucho menos controlar de forma unilateral, nos es favorable, en ese caso tenemos suerte, si resulta en perjuicio nuestro, en este caso no la tenemos. Con suerte nos encontramos en una situación en la que el resultado de todos nuestros intentos y propósitos depende de la casualidad. Por ejemplo, el ladrón de bancos, que es reconocido por un guardia de seguridad que casualmente es nuevo en el puesto, y que conocía ya a este ladrón porque lo había visto actuar previamente en otra sucursal, no tiene suerte.

Mientras que la buena suerte tiene normalmente que ver con que los acontecimientos nos sean favorables (o adversos si fracasan) de forma inopidada, "por casualidad", no tiene por qué necesariamente ser "probable". A veces la gente tiene suerte incluso cuando cuentan con ventaja. Jones jugó a la ruleta rusa y está vivo para contárnoslo. Tuvo suerte a pesar de que únicamente una de las seis recámaras de su revolver estaban cargados de forma que las probabilidades favorecían su supervivencia. Fue sólo "por casualidad" que el juego le saliera bien. Alguien que sale ileso de un accidente serio tiene suerte, incluso si en el accidente estaban involucradas más personas, y la mayoría de ellas consiguieron sobrevivir (por ejemplo, en este caso sobrevivir era probable). Decimos que ha tenido suerte puesto que fue solamente por casualidad que nuestro superviviente estuvo entre los afortunados y no entre los desafortunados. Es más, cuando el número de probabilidades es muy elevado y el lugar que le queda a la casualidad es mínimo, sería más preciso hablar de fortuna más que de suerte. (El que gana a la lotería tiene suerte, el que pierde no es que no la tenga, sino que ha sido desafortunado)

La suerte interrumpe el devenir normal de los acontecimientos. En consecuencia, no tenemos ciertamente derecho a esperar que "la suerte nos sonría". Es precisamente porque vivimos en un mundo en el que las cosas no salen normalmente así por lo que tendemos a pensar que cuando los acontecimientos nos son favorables es algo extraordinario, y por ello decimos que "hemos tenido un golpe de suerte". Tener "una racha de buena suerte es más inusual y por lo tanto, merece la pena que se celebre.

Tenemos suerte sobre todo siempre que los acontecimientos nos sean favorables inesperadamente y sin haber planeado nada al respecto, y lo somos muy especialmente cuando nos ocurre en contra de todo pronóstico