EL CLIMA

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viernes, 26 de agosto de 2011

ART DECO



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ART DECÓ


Hablar del término o estilo Art Déco como tal es explicar un conjunto de diferentes manifestaciones estéticas que se dieron cita en la ya citada Exposition Internationale de Arts Décoratifs et Industriels Modernes de 1925 y que fueron conmemoradas en la retrospectiva titulada "Les Annés 25" llevada a cabo en París en el Musée des Arts Décoratifs del 3 de marzo al 16 de mayo de 1966. Además, dichas manifestaciones constituyeron una época de la decoración que inundó todos los ámbitos de la vida cotidiana, desde una lámpara hasta un edificio completo y que alternó con los movimientos de vanguardia. Esa época son los años de entreguerras, los veinte y los treinta, los "años Locos", la "Belle Epoque" que quedaron insertos en la historia del siglo XX y de la decoración como los años del Art Déco.

Mientras que el Art Nouveau se investía con sus sinuosas y serpentinas líneas, en la primera década del siglo XX se empezará a trabajar en el diseño de muebles, aparatos domésticos, transportes y medios de comunicación masiva, como serán los cines y más tarde la radio, utilizando líneas rectas, formas geométricas y compactas. así, el ya mencionado Palais Stoclet de Hoffmann, proyectado en 1905 y terminado en 1911, inauguraría una estilización geométrica en la arquitectura, como más tarde también serían los Ballets Russes de Sergei de Diaghilev (1872-1929) que llenan los teatros Parísinos a partir de 1909, primero el Chatelet y más tarde la misma Opéra, con sus inauditas y coloreadas coreografías trabajadas bajo los diseños geométricos y exóticos de León Bakst (1866-1924).

Así pues, si los primeros catorce años del siglo XX europeo transitaron del Art Nouveau hacia nuevas formas de concebir los diseños, lo cual se vio interrumpido por la I Guerra Mundial, una vez terminada la beligerancia entre las naciones, algunas vanguardias y movimientos artísticos, los talleres artesanales y casas de diseño, las industrias y los productos emanados de ellas, buscarán invadir todos los ámbitos de la vida cotidiana, desde un cubierto de mesa, hasta la edificación de un inmueble.

Caros y extraños, nuevos materiales serían utilizados en los productos que salen de los "ateliers" para cumplir con los deseos de una élite caprichosa: el cromo, metal de color argentino y cristalino, la baquelita, resina sintética y moldeable, y el plástico que por su nobleza matérica podía aplicarse de múltiples maneras. También estaban las exóticas maderas y otros elementos naturales traídos de tierras lejanas que se utilizaban en los muebles y en la confección de atuendos de vestimenta: la madera de amboina traÌda de las Islas Molucas y que recibió dicho nombre por provenir de la capital Ambon o el ébano del estrecho de Macasar en Indonesia; la piel áspera del pez zapa, la concha de tortuga conocida como carey, la piel de serpiente o de tiburón. Todo esto reflejaba las excentricidades a las cuales se acostumbraba esa clase acomodada que a través de objetos lujosos de decoración mostraban su estatus social.

Sin embargo, una sector social más amplio de la población desea consumir también esos nuevos objetos de diseños exclusivos; esa es la razón por la cual la industria produce gran cantidad de productos, copiados o inspirados en los originales que se vendÌan en los selectos almacenes y finas boutiques.

Época de consumo que provoca que los grandes almacenes comerciales sean decorados atractivamente para atraer la atención de los consumidores. Todo esto se esparce y se da a conocer a través de la publicidad, en donde el cartel toma gran importancia.

Y toda esa nueva gama de productos y diseños se verán contagiados por lo geométrico, lo cual se proponía y trabajaba en algunos movimientos artísticos de vanguardia o estaba en relación con las máquinas de la industria. Pero lo geométrico también será tomado por la colección de piezas africanas que tanto Braque como Picasso usaran en el Cubismo, o también de lo egipcio, pues en 1922 Howard Carter exhuma la tumba de Tutankamen y cobra fuerza la maldición de los faraones por la repentina muerte del descubridor y los motivos decorativos del antiguo Egipto se ponen de moda; además, las ruinas teotihuacanas, mayas y objetos de la cultura mexica se vuelven a revalorar sobre todo después del extravío del coronel Fawcett en 1925 en las tierras peruanas de Machu-Pichu y posteriormente la expedición al mando de Peter Fleming en su búsqueda: las culturas prehispánicas sudamericanas y mesoamericanas cobran importancia, así como también los indios Pueblo de los Estados Unidos, inundando los ambientes de la decoración e inclusive de la moda: zigzags, soles radiantes, cactus hiératicos, figuras de perfil, mujeres cleopatrizadas, templos escalonados, atuendos indígenas mesoamericanos e incas, se ritualizan junto con los zigurats mesopotámicos y bailarinas indúes o balinesas que se rescatan del olvido occidental en un intento de voltear hacia culturas exóticas y encantadamente fantásticas.

La era de la máquina y de un mundo industrial provoca la producción a gran escala que da por consecuencia los intercambios comerciales mundiales y los negocios internacionales que se desplazan a la velocidad del ferrocarril o en la comodidad y lujo de los monumentales trasatlánticos. O bien, los recorridos en automóviles descapotados y en aeroplanos que desafían las alturas y más aún después de que el Atlántico fue atravesado sin escalas en 1927 por Charles Lindbergh (1902-1974), consagran el triunfo de la aplastante motorización. Surge la visión "poética" de la máquina, del mundo moderno, mecanizado donde el mito del robot algún día tomará el mando de la civilización.

Los "años Locos" y la "Belle Epoque" europeos se hermanan con los años del Fox-Trot, del Charleston, de la música negra del Jazz, de la crisis del 29, del "New Deale" de los Estados Unidos. Paraninfos de bailes, salas de espectáculos, iluminados con líneas de luz geométricas, ritman con las grandes bandas y orquestas de nuevas cadencias, rápidas, sincopadas e improvisadas que desgarran las enraizadas piezas de vals y hacen vibrar los cuerpos en inéditos bailoteos.

Y mientras Fritz Lang (1890-1976) exhibe un mundo mecanizado y robotizado en Metropolis, 1926, un año más tarde Alan Crossland en The Jazz Singer hace cantar al cine cuando Al Jolson, quien se maquilla como un negro, entona una pieza de jazz.

Tiempos de los veinte y treinta, donde el hombre, el "dandy" de bigote recortado, pelo engomado, vestido con esmoquin, que merodea en clubes y coctailes, frivoliza con cierta naturalidad y pose ante las mujeres de boca menuda, peinadas a la "garzón", con sombreros encasquetados, que usan corsés y hombreras, engalanadas con telas ligeras, de vestidos cortos que muestran las piernas, alcanzando así una expresión de mujer dinámica y flexible, que al igual que el hombre fuma y bebe en la nova vida social.

Todos esto se incorporará con las emisiones del diseño, el arte, la artesanía y la industria europea de la época de entreguerras y es lo que se conocerá más tarde como Art Déco.



viernes, 1 de julio de 2011

ART DECO

ART DECO
La Torre del Reloj de la plaza de Hastings
El Art déco fue un movimiento de diseño popular a partir de 1920 hasta 1939 (cuya influencia se extiende hasta la década de 1950 en algunos países), influenciando a las artes decorativas tales como arquitectura, diseño interior, y diseño gráfico e industrial, también a las artes visuales tales como la moda, pintura, grabado, escultura, y cinematografía.
Después de la Exposición Universal de 1900 de París, varios artistas franceses (como Hector Guimard, Eugène Grasset, Raoul Lachenal, Paul Follot, Maurice Dufrene, y Emile Decour) formaron un colectivo formal dedicado a las artes decorativas de vanguardia. En 1925 organizan la 'Exposition Internationale des Arts Décoratifs et Industriels Modernes' en París, estos artistas se llamaron a sí mismos los modernos; en realidad, el término Art Decó fue acuñado en la retrospectiva titulada "Les Annés 25" llevada a cabo en París en el Musée des Arts Décoratifs del 3 de marzo al 16 de mayo de 1966[1], en francés el término se escribe Art Déco y en inglés Deco.
Este movimiento es, en un sentido, una amalgama de muchos estilos y movimientos diversos del temprano siglo XX, y a diferencia del Art Nouveau se inspira en las Primeras Vanguardias. Las influencias provienen del Constructivismo, Cubismo, Futurismo, del propio Art Nouveau del que evoluciona, y también del estilo racionalista de la escuela Bauhaus. Los progresivos descubrimientos arqueológicos en el Antiguo Egipto marcaron asimismo su impronta en ciertas líneas duras y la solidez de las formas del Art Decó, afín, a la monumentalidad y elementos de fuerte presencia en sus composiciones.
Como estilo de la edad de la máquina utilizó las innovaciones de los tiempos para sus formas: las líneas aerodinámicas producto de la aviación moderna, iluminación eléctrica, la radio, el revestimiento marino y los rascacielos. Estas influencias del diseño fueron expresadas en formas fraccionadas, cristalinas, con presencia de bloques cubistas o rectángulos y el uso de la simetría. El color se nutre de las experiencias del Fauvismo. Trapezoides, facetamientos, zigzags; y una importante geometrización de las formas son comunes al Decó.
Correspondiendo a sus influencias maquinistas, el Decó se caracteriza también por los materiales que prefiere y utiliza, tales como aluminio, acero inoxidable, laca, madera embutida, piel de tiburón (shagreen), y piel de cebra. El uso de tipografía en negrilla, sans-serif o palo seco, el facetado y la línea recta o quebrada o greca (opuesto a las curvas sinuosas y naturalistas del Art Nouveau), los patrones del galón (chevrón), y el adorno en forma de sunburst son típicos del Art Decó. Ciertos patrones de ornamento se han visto en aplicaciones bien disímiles desde diseño de zapatos para señoras, a parrillas de radiadores, diseño de interiores para teatros, y rascacielos como el Chrysler Building.

Sociología

El Decó alcanzó su apogeo en los años 1920. Aunque muchos movimientos del diseño tienen raíces o intenciones políticas o filosóficas, el Art Decó era casi puramente decorativo, por lo que se considera un estilo burgués. A pesar del eclecticismo de sus influencias formales y estilísticas, el Decó es sólido y posee una clara identidad propia. No se trata de un historicismo ni de un anacronismo; es fiel a su época y deja entrever la noción futurista de la Revolución industrial. Su significación gira en torno al progreso, el ordenamiento, la ciudad y lo urbano, la maquinaria. Elegante, funcional, y modernista, el Art Decó fue un avance frente al Art Noveau, esta vez, exitoso en generar un nuevo repertorio de formas acordes a la problemática e imaginería de su tiempo.
El Art Decó era un estilo opulento, y su exageración se atribuye a una reacción contra la austeridad forzada producto de la Primera Guerra Mundial. En simultáneo a una creciente depresión económica y al fantasma del acercamiento de la Segunda Guerra había un deseo intenso por el escapismo. La gente gozó de los placeres de la vida y del Art Decó durante la 'edad del jazz'.

Decadencia

El movimiento pierde patrocinio en las metrópolis europeas y americanas mucho después de haber alcanzado una introducción masiva; al punto de ser empleado para representar falsas pretensiones de lujo. Finalmente, el estilo cae en decadencia dadas las austeridades impuestas por la Segunda Guerra Mundial.
En países coloniales o periféricos tales como India, Nueva Zelanda, Cuba, Colombia, Argentina, México, Ecuador y las Filipinas, se convirtió en una puerta de entrada al Modernismo y continuó siendo utilizado bien hasta los años 1950. En América Latina se pueden encontrar durante este periodo varios exponentes del art decó como José Fioravanti en Argentina.
Un resurgimiento del interés en el Decó vino desde exploraciones del diseño gráfico en los años 1980. Su asociación con el "film noir" en cinematografía y el encanto del glamour de los años 1930 propició su reempleo a finales de la década de 1980 en piezas publicitarias para joyería y el mundo de la moda y en la decoración de hoteles como el Hotel Fairmont y El Palacio de Bellas Artes en Ciudad de México.

Ejemplos sobrevivientes

Miami Beach (Estados Unidos), tiene una vasta colección de edificio Art Decó, con alrededor de treinta manzanas de hoteles y edificios residenciales de los años '20 a los '40. En 1979, el Distrito Histórico Art Decó de Miami Beach fue incluido en el Registro Nacional de Lugares Históricos. Casi todos los edificios fueron restaurados y pintados nuevamente en sus tonos pastel originales.[1]
Edificio El Moro en la Ciudad de México, la torre data del año 1946.
El Cementerio de Azul, obra maestra de Francisco Salamone.
Anfiteatro de Napier (Nueva Zelanda).
Los Ángeles tiene también una abundante arquitectura Art Decó, especialmente sobre el Wilshire Boulevard, una arteria de importancia que sufrió un auge de la construcción durante los años '20. Algunos ejemplos notables son el Bullocks Wilshire y el Pellissier Building y Wiltern Theatre, contruidos respectivamente en 1929 y 1931. Ambos edificios han sido restaurados recientemente.[2] [3]
Algunos de los mejores ejemplos sobrevivientes del arte y la arquitectura Art Decó se encuentran en La Habana (Cuba). El Edificio Bacardí se destaca por su estilo particular,[4] que refleja los temas clásicos del Art Decó. El estilo se aplicó a las residencias, edificios de oficinas, hoteles y muchas otras clases de arte decorativo, mueblería y utensilios en edificios públicos, así como en viviendas privadas.[5]
Otro país con muchos ejemplos de una rica arquitectura Art Decó es Brasil, especialmente en Goiânia y en ciudades como Cipó (Bahia), Iraí (Rio Grande do Sul) y Río de Janeiro, especialmente en Copacabana. También en el nordeste brasileño — notablemente en pueblos pequeños como Campina Grande del estado de Paraiba — hay una cantidad notable de edificios Art Decó, un conjunto que ha sido llamado "Sertanejo Art Deco" por sus características arquitectónicas particulares.[6] El motivo por el cual este estilo tuvo tanta difusión en Brasil es que coincidió con el rápido crecimiento y los cambios económicos radicales que sufrió el país en la década de 1930. Los edificio Art Decó también abundan en Montevideo (Uruguay), con un caso notable como es el icónico Palacio Salvo, edificio más alto de Sudamérica a fines de los años '20.
En la Argentina también el Art Decó tuvo su período de auge, en la segunda mitad de los años '20. Sin embargo en las provincias, el estilo llegó más tarde y también se prolongó durante más años, llegando a fines de los años '30. El arquitecto Alejandro Virasoro fue quizás el pionero que trajo el Art Decó al país, y sus obras más recordadas con La Equitativa del Plata y la Casa del Teatro, en Buenos Aires. Pero el estilo se aplicó también a todo tipo de construcciones: edificios residenciales, de oficinas, viviendas, escuelas, cines y locales comerciales. Quizás no exista un caso verdaderamente paradigmático del Art Decó en Buenos Aires, pero es un estilo que se difundió ampliamente. En las ciudades de la Provincia de Buenos Aires, el arquitecto Francisco Salamone realizó una amplia variedad de edificios de un estilo muy particular, combinando el Decó con el futurismo, que son tomadas como un caso único.