EL CLIMA

sábado, 4 de abril de 2015

CONCEPTO DE RELIQUIA



Cargado por Fcosampieri

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En la Iglesia católica, se llaman reliquias a los restos de los santos después de su muerte. En un sentido más amplio, una reliquia constituye el cuerpo entero o cada una de las partes en que se haya dividido, aunque sean muy pequeñas. Las reliquias también designan a los ropajes y objetos que pudieran haber pertenecido al santo en cuestión o haber estado en contacto con él, considerados dignos de veneración.

Durante los primeros siglos del cristianismo, y como consecuencia de las persecuciones, comenzaron a conservarse y a tenerse en gran estima los objetos relacionados con los que habían muerto por la fe. Eran consideradas reliquias el aceite de las lámparas que se encendían delante de los cuerpos de santos, así como las sábanas dispuestas sobre las tumbas, incluso el polvo recogido en los "loculi" (lugar de enterramiento en las catacumbas). También ropajes y cualquier otro objeto propiedad del mártir, incluso hilos extraídos del tejido de una prenda. En ocasiones estos objetos fueron tenidos como milagrosos en vida de sus propietarios. Las cadenas con que habían sido atados en el calabozo los mártires y otros objetos de tortura eran reliquias muy preciadas. La cruz y los clavos del mártir que moría crucificado eran muy venerados.




San Ambrosio (Siglo IV) recogió estos objetos después de la muerte de los santos Vital y Agrícola en su patíbulo en Bolonia y los llevó a la iglesia de Santa Juliana de Florencia. Agustín de Hipona da noticia en sus escritos sobre una de las piedras que lapidaron a Esteban y Pedro, primeros mártires de la Cristiandad, que fue llevada a Ancône (Francia) y que contribuyó a extender el culto y la devoción hacia este santo. En los Museos Vaticanos se conservan muchas reliquias de este tipo.

Los lugares en que los mártires habitaban fueron tenidos como reliquia, y en muchas ocasiones se construyeron basílicas allí mismo. Pero sobre todo, el lugar preferido para levantar templos fue el sitio donde había tenido lugar la muerte de los santos. El culto a las reliquias se remonta a los comienzos del cristianismo. Los primeros restos recogidos de los que se tiene noticia fueron los de San Esteban (primer mártir de la Iglesia Católica), y de ellos se conservan bastantes documentos acreditativos a través de los siglos. El culto a las reliquias ha sido siempre un fenómeno de gran importancia social, económica y cultural.

Una de las narraciones más antiguas sobre este tema está en las actas de la pasión del obispo de Antioquía, San Ignacio, que murió en el anfiteatro de Roma en el año 107, bajo el mandato del emperador Trajano. Fue devorado en la arena por las fieras. Los cristianos se lanzaron para rescatar el cuerpo de Ignacio, y lo envolvieron en ricos tejidos para llevarlo de nuevo a su ciudad, Antioquía.

Siendo emperador Diocleciano (245-313), Aglae (una mujer rica que vivía en Roma) envió a Bonifacio, su criado, a recoger los cuerpos que encontrara de los mártires para guardarlos como reliquias. Bonifacio partió llevando varias carretas, oro y tejidos preciosos. Pero Bonifacio fue detenido y ejecutado, así que los tesoros que transportó y los tejidos sirvieron para que sus amigos pudieran rescatar su propio cadáver, que fue considerado como reliquia.
En el siglo VIII, el rey de los lombardos, Luitprando desembolsó una suma considerable para hacerse con el cuerpo de San Agustín que se hallaba en poder de los bárbaros.
Lo mismo ocurrió con las reliquias de San Juan Bautista, que estaban en manos de paganos comerciantes.

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