EL CLIMA

lunes, 16 de marzo de 2015

SOBRE LAS MANOS










Existe una asociación casi universal de la
derecha con la vida, lo correcto y lo positivo, y de la izquierda con la muerte, lo inadecuado y lo malo. Esta tendencia es fruto tanto de patrones culturales y lingüísticos como de nuestra propia experiencia motora. La cultura toma este particular rasgo motor y lo transforma en dogma, de manera que, por ejemplo, en una mesa siempre solemos situar a nuestra persona de confianza a la derecha. Pero, ¿cómo les afecta esto a los zurdos, menos numerosos que los diestros? Esto es lo que ha querido averiguar el investigador de la Universidad de Granada Julio Santiago, quien ha demostrado que estas personas se disocian de esta influencia cultural y eligen una relación inversa. Según el profesor Santiago, la asociación de la derecha con lo agradable y la izquierda con lo desagradable existe desde hace miles de años, cuando los pueblos que habitaban en el Hemisferio Norte concebían la salida del Sol como el nacimiento, su puesta como la muerte y el trayecto entre ambos como la vida. 




Y es que en esta parte del globo terráqueo el Sol no pasa por el centro del cielo, sino un poco a la derecha. Ya entonces la derecha contaba con un valor privilegiado. El experto añade que este dominio se extiende hasta el lenguaje, donde por ejemplo la palabra "derecho" se usa para designar al conjunto de leyes que apuestan por la igualdad y la justicia, mientras que el término "siniestro" deriva de sinister, izquierda en latín. Julio Santiago ha realizado, en este sentido, una revisión bibliográfica sobre todo el trabajo científico relacionado con este tema y ha publicado recientemente un artículo en la revista Ciencia Cognitiva: Revista Electrónica de Divulgación en el que valora cómo esta tendencia afecta a las personas zurdas, quienes tienden a relacionar la izquierda con lo bueno y lo agradable y la derecha con lo malo. El investigador subraya que «todas las personas zurdas experimentan muy a menudo la sensación de haber nacido en un mundo equivocado. El manillar de una bici, los instrumentos musicales, las tijeras... todo ha sido diseñado para diestros. Por eso se ven obligadas a adaptarse a estos usos y desarrollan su mano diestra al máximo.

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