EL CLIMA

viernes, 10 de octubre de 2014

HISTORICOS DE BUENOS AIRES





http://commons.wikimedia.org/wiki/File:La_Brugeoise_4.jpg



Los coches La Brugeoise fueron el material rodante de la Línea A (Subte de Buenos Aires) desde su inauguración en 1913 hasta que fueron retirados de servicio regular el 11 de enero de 2013. Sus carrocerías están completamente realizadas en madera, aunque su diseño actual no es el original de fábrica. Fueron construidos por la empresa La Brugeoise et Nicaise et Delcuve, de la ciudad de Brujas (Bélgica), entre 1911 y 1919. Ante el aumento del caudal de pasajeros, se fabricaron posteriormente en el país algunas unidades idénticas utilizando repuestos y rezagos. Hasta el retiro de los coches La Brugeoise, la flota de la línea A fue la más antigua del mundo en servicio comercial y, también, un atractivo turístico de la capital argentina además de parte de su patrimonio cultural. Se los conoce coloquialmente como los belgas o las brujas, en referencia a su país y ciudad de origen respectivamente.

Los coches La Brugeoise fueron las primeras unidades eléctricas múltiples que circularon en la República Argentina. Encargados por la Compañía de Tranvías Anglo-Argentina (CTAA) para equipar su flamante línea de "tranvías subterráneos", estaban preparados para prestar servicios tanto en el túnel como en superficie. El 3 de junio de 1915, la CTAA comenzó la prestación de este servicio mixto "subte-tranvía" sin necesidad de trasbordo. Gracias a la rampa construida tras la estación terminal Primera Junta (entonces llamada "Caballito"), uno o dos coches6 eran desacoplados y proseguían su recorrido como tranvías hasta la intersección de la Avenida Rivadavia y Lacarra, con ocasionales servicios "cortos" hasta Rivadavia y Quirno. Para ello, contaban con plataformas de tipo tranviario en sus extremos, que se utilizaban para el ascenso y descenso de pasajeros en las paradas de superficie. Poseían, también, dos puertas corredizas en el salón para uso exclusivo en los andenes de las estaciones subterráneas.





La CTAA compró un total de 120 coches a la United Electric Car Company (UEC) radicada en la ciudad británica de Preston. Por razones desconocidas, UEC sólo fabricó los primeros cuatro coches mientras que la construcción de los restantes 116 fue subcontratada7 a la empresa belga La Brugeoise et Nicaise et Delcuve. Si bien las unidades de ambas empresas poseen las mismas características técnicas, estas pueden agruparse en tres estilos o "series" diferentes de carrocería: por un lado, los coches UEC propiamente dichos (numerados 1 al 4); por el otro, los coches La Brugeoise se dividían a su vez en dos series propias. Los pertenecientes a la primera serie (coches 5 al 50), junto con los primeros cuatro coches United Electric, fueron los responsables de la inauguración del servicio de la línea A el 1 de diciembre de 1913.
A los pocos años de su entrada en servicio, la CTAA comenzó a reformar las carrocerías de los coches para corregir ciertos defectos que presentaban en su operación. Estas modificaciones se hicieron evidentes en la forma de las ventanillas, que fueron divididas a la mitad para otorgarle una mayor resistencia al bastidor ante las torsiones que experimentaba en las curvas del túnel bajo la Plaza del Congreso y detrás de la estación Plaza Miserere.

Así, los coches perdieron paulatinamente sus amplias ventanillas en reemplazo de las actuales. Sin embargo, no varió la distribución de los asientos. A partir de 1923, comenzó la supresión de uno de sus pantógrafos. Estas reformas se realizaron en forma gradual, en los momentos en que las unidades se encontraban fuera de servicio por tiempo prolongado.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la escasez de repuestos importados para el transporte automotor, y la consiguiente merma en los servicios, ocasionó un marcado aumento en la demanda del subterráneo. Por lo tanto, se decidió eliminar temporalmente los asientos dobles contiguos a las puertas de los extremos para que cupieran más pasajeros de pie. A partir de 1945, se repusieron asientos simples en la mayoría de las unidades imitando la distribución que tenían los coches Siemens de las líneas C, D y E. El resto de los coches conserva su configuración de preguerra, o bien la que adoptaron durante el conflicto.
Durante sus 97 años en servicio, los coches de la línea ostentaron tres esquemas de pintura exterior. La primera de ellas, aplicada en la fábrica La Brugeoise por encargo de la CTAA, era enteramente de color celeste grisáceo con guardas en azul y el emblema de la compañía pintado en el centro de los laterales.

En 1952, la Corporación es disuelta debido a las fuertes deudas que acumulaba y a la pobre prestación de los servicios a su cargo. El Estado Nacional, a cargo del presidente Juan Domingo Perón, crea la Administración General de Transportes de Buenos Aires con el fin de privatizar los servicios de ómnibus, tranvías y trolebuses existentes, conservando a los subterráneos bajo la órbita estatal. En este período, un coche La Brugeoise fue pintado, a modo de ensayo, de gris plata con una banda azul que formaba una "V" en los frentes. Empero, no existen fotografías de este esquema.
Además de los intentos por modernizar la flota de la línea A, también hubo varios intentos por reemplazar totalmente a los coches Brugeoise. A principios de la década del 40, la Corporación de Transportes de la Ciudad de Buenos Aires (CTCBA) recomendó su inmediato retiro del servicio debido a su obsolecencia. Sin embargo, las graves dificultades económicas y administrativas de la Corporación impidieron que esto se concretara.

A fines de los años 70, la entonces operadora estatal Subterráneos de Buenos Aires diseñó un modelo de coche único que reemplazaría a la variedad de modelos que circulaban entonces por las líneas con alimentación eléctrica por catenaria (todas excepto la B). El primer lote de estos coches fue fabricado en la planta de la empresa Materfer, en asociación con la división ferroviaria de Fiat, en la localidad cordobesa de Ferreyra. El equipamiento eléctrico de estos coches, provisto por Siemens, constituyó una novedad en su época al estar equipado con puentes de tiristores para controlar la tracción.

En junio de 1980, las primeras formaciones entraron en servicio en la Línea E, aunque pronto fueron intercambiados también con las líneas C y D. Sin embargo, dificultades económicas impidieron que se concretara el Plan de Coche Único; a principios de los años 90, fueron entregadas las últimas unidades y, tras la privatización del servicio en 1994, todos los coches de este modelo fueron concentrados en la línea D. Recién en 2008, dos formaciones Fiat Materfer comenzaron a prestar servicio en la línea A aunque como refuerzo de la flota La Brugeoise, previendo el mayor flujo de pasajeros que aportarían las estaciones Puan y Carabobo inauguradas el 23 de diciembre de 2008 tras varias postergaciones.

En 2004, el entonces Jefe de Gobierno porteño Aníbal Ibarra propuso comprar las formaciones series 1000/1100 que circulaban en la línea 5 del Metro de Barcelona.Estos coches, fabricados en Alemania y puestos en servicio en 1970, presentaban una gran compatibilidad técnica con la línea A y la flota Brugeoise: funcionaban a 1100 VCC, tenían unas dimensiones apenas más grandes que los coches La Brugeoise y estaban equipados con aire acondicionado tras una reforma que se les realizó en 1985. No obstante, el plan no prosperó y los coches serie 1000/1100 fueron desguazados tras su retiro de servicio en 2007 previa preservación de algunas unidades.

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