EL CLIMA

sábado, 6 de septiembre de 2014

La peligrosa mosca de la fruta


http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/

Ceratitis capitata es una especie de díptero braquícero de la familia Tephritidae originaria de la costa occidental de África, donde viven especies muy cercanas. Desde allí se extendió a zonas con climas templados, subtropicales y tropicales de los dos hemisferios. Se le considera una especie cosmopolita por la dispersión mundial que actualmente tiene debida en gran medida al aumento del comercio mundial de frutas.

A pesar de su origen se le suele denominar mosca mediterránea de la fruta, ya que es en estos países del mediterráneo donde su incidencia económica en los cultivos es mayor. También se le denomina a veces simplemente mosca de la fruta.



En España esta especie está muy extendida, sobre todo en el sur y zona mediterránea. Afecta a multitud de especies cultivadas como; naranja, mandarina, melocotón, higo, albaricoque, ciruela, kaki etc. Por lo que su control es difícil ya que está muy extendida. Las únicas producciones que escapan a sus ataques son las obtenidas desde final de otoño a principio de primavera ya que el frío de esa época hace que el insecto no muestre actividad.

El daño producido en el fruto es el que produce la larva de esta mosca que se alimenta de la pulpa de las frutas, dejando dentro de ella todos sus excrementos, además de servir de vía de contaminación para distintos tipos de hongos, que producen putrefacción, lo cual hace que esos frutos se caigan al suelo antes de tiempo o no sean comercializables.

En los Estados Unidos de América, C. capitata se ha extendido por cuatro estados (Hawái, California, Texas y Florida), pero fue erradicado de todos menos Hawái. También ha sido erradicada de Nueva Zelanda y Chile.

Realiza vuelos cortos y se posa donde encuentra sustancias azucaradas, con predilección por las frutas, ya que son necesarias para alcanzar su madurez sexual. El encuentro entre el macho y la hembra cuando el macho segrega una feromona que es reconocida por la hembra a la que atrae y con la que realiza la el apareamiento.

La hembra fecundada inicia la puesta en la pulpa de la fruta, atraídas por el olor y el color (prefieren el amarillo y el naranja, por ello las frutas no maduras no les atraen).

Una sola cópula en la vida de la hembra es suficiente para la fertilización continua de todos los huevos que vaya poniendo. Si las temperaturas son favorables los huevos eclosionan en unos dos días.

Las larvas se alimentan de la pulpa de la fruta en la que producen galerías. Una vez que completan su desarrollo larvario, salen del fruto, y se dejan caer al suelo donde se entierran y pasan la fase de pupa.

Las moscas adultas tienen una limitada capacidad de expansión, pero el comercio global de frutas es capaz de transportar frutas infectadas miles de kilómetros en poco tiempo, ayudando a su dispersión.

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