EL CLIMA
miércoles, 3 de septiembre de 2014
Este señor se llama birgus latro, o cangrejo de los cocoteros, y es el mayor artropodo del mundo.
http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Cococrb2.jpg
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El cangrejo de los cocoteros (Birgus latro) es un crustáceo decápodo de la familia Coenobitidae; es el artrópodo terrestre conocido más pesado que existe (el cangrejo más grande por longitud es el cangrejo gigante japonés). El cangrejo de los cocoteros es una especie de cangrejo ermitaño cuya habilidad característica es abrir cocos con sus fuertes pinzas para alimentarse con el contenido.
En inglés recibe el nombre alternativo de robber crab o palm thief ("cangrejo ladrón" o "ladrón de palmeras", respectivamente), mientras que en alemán se le designa como Palmendieb. Estas denominaciones son debidas a su afición a robar objetos brillantes, como cubertería y envases metálicos de casas y tiendas de campaña. De hecho, el nombre binominal refleja esta conducta (del latín latro, "ladrón").
Se lo denomina además "Cangrejo ermitaño terrestre" por su costumbre, en épocas de muda, de usar el caparazón de pequeños animales. Esto puede resultar confuso, ya que se aplica también a otras especies, como Coenobita variabilis.
Los informes sobre el tamaño de la especie difieren, aunque la mayoría de las referencias estiman un peso de más de 4 kg, longitud corporal de 40 cm y envergadura de patas de aproximadamente 1 m2 siendo los machos generalmente de mayor tamaño que las hembras. Se estima que es el límite teórico de tamaño para un artrópodo terrestre; en el caso de ejemplares marinos, donde el agua ayuda a soportar el peso, se alcanzan tamaños mayores, siendo ejemplo Macrocheira kaempferi.
Presentan una longevidad entre 30 y 60 años, teniendo en cuenta que las referencias al respecto son muy variadas. El cuerpo del Bigus latro, como el de todos los decápodos, se divide en una sección central (cefalotórax) con 10 patas, y el abdomen.
El primer par de patas está armado con grandes pinzas, que utiliza para romper los cocos con los que se alimenta, y para transportar además objetos de hasta 29 kg de peso. El siguiente par de patas, como en todos los cangrejos ermitaños, son poderosas patas utilizadas para caminar, que le permiten también trepar por los troncos de los cocoteros, hasta alcanzar 6 m de altura. El cuarto par es más pequeño, con pinzas en los extremos usadas por las crías para asegurarse el caparazón o una cáscara de coco como protección; los adultos las usan para caminar y saltar. El último par de extremidades es muy pequeño y sirve solamente para limpiar los órganos de respiración. Estas patas se llevan usualmente dentro del caparazón, en la cavidad que contiene tales órganos.
El cangrejo de los cocoteros se aparea en forma rápida y frecuente sobre tierra seca desde mayo a septiembre, especialmente en julio y agosto. Macho y hembra luchan hasta que el macho logra volcar a la hembra sobre su dorso para aparearse; todo el proceso lleva alrededor de 15 minutos. Poco después, la hembra pone sus huevos y los adhiere bajo su abdomen, acarreando los huevos fertilizados durante unos pocos meses. Al momento de la eclosión, usualmente de octubre a noviembre, la hembra deja las larvas (zoeas) en el mar durante la marea alta. Se ha documentado que todas las hembras hacen esto en la misma noche, saturando la playa de animales.
Las larvas flotan en el océano durante 28 días, durante los cuales un gran número son devoradas por los predadores. Luego permanecen otros 28 días en el fondo del mar y en la playa como cangrejos ermitaños, utilizando como protección caparazones descartados por otros animales.
La dieta del Birgus latro está constituida principalmente por frutos, en especial cocos e higos. Igualmente devora cualquier materia orgánica, incluyendo hojas, frutas en descomposición, huevos de tortuga, cadáveres de animales y sus caparazones, que se cree le proveen calcio. También son capaces de comer animales que sean lentos para huir, como tortugas marinas jóvenes. Durante un experimento se observó que devoraba hasta ratas de Polinesia. A menudo roba el alimento de otros animales y lo lleva a su guarida, para permanecer seguro mientras come.
El cangrejo trepa los árboles para comer cocos u otras frutas, y también lo hace para escapar del calor o de otros predadores.
El cangrejo de los cocoteros habita en madrigueras o en grietas en las rocas, dependiendo del tipo de suelo. Cava sus propias madrigueras en la arena o suelo blando. Durante el día el animal permanece oculto para protegerse de los predadores y reducir la pérdida de humedad por el calor. Mientras descansa en su madriguera el animal clausura la entrada con una de sus pinzas para lograr el microclima húmedo que necesitan sus órganos respiratorios.
En áreas con mucha población de cangrejos se puede ver a algunos durante el día, quizá para tomar ventaja en la búsqueda de alimento. Suelen salir de sus madrigueras si el día es húmedo o lluvioso, ya que estas condiciones climáticas le permiten respirar con más facilidad. Habita exclusivamente en tierra firme, y se han avistado ejemplares a más de 6 km tierra adentro.
Debido a su tamaño intimidante, este cangrejo tiene una posición especial en la cultura de los isleños. Se lo consume como alimento, considerándoselo una delicadeza gastronómica con efectos afrodisíacos, de sabor similar a la langosta y otras carnes de crustáceos. Las porciones más cotizadas son las huevas dentro de la hembra, y la región carnosa del abdomen. Los cangrejos pueden cocinarse de igual forma que las langostas, hervidos o al vapor. Las distintas islas ofrecen una variedad de recetas, por ejemplo cangrejo en leche de coco.
Si bien el cangrejo no es venenoso, puede serlo dependiendo de su dieta, y han ocurrido casos de intoxicación por su consumo. Se cree que el veneno proviene de toxinas de plantas, lo que explica el motivo de que algunos ejemplares sean venenosos y otros no. Algunos consideran afrodisíaco este veneno.
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