EL CLIMA
miércoles, 16 de julio de 2014
REFLEXIONANDO SOBRE EL RUIDO
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Federico Barabino
Sin darnos cuenta hemos condenado todo un universo infinitamente complejo e interesante a la simple palabra ruido. Claramente el uso de la misma es primero despectiva y luego descriptiva, privándonos a nosotros mismos de conocer más sobre todo lo que nos rodea, limitándonos a explorar una parte del todo y ocultando el resto. Podríamos entonces dejar de lado miedos-prejuicios-estéticos-socialesgeneracionales-ideológicos y simplemente volver a conectarnos con el entorno de manera más profunda y sincera; sensaciones que una vez experimentadas podremos seguir negando, pero ya no sin el conocimiento de su existencia.
Hoy en día está muy claro ya que el silencio no existe como tal, es en todo caso nuestra percepción o nuestro abandono a la intención de oír la que nos genera esa sensación muchas veces anhelada y totalmente utópica. Nuestros sentidos entonces no solo funcionan como simples receptores de estímulos, sino que somos capaces de bloquearlos o no prestarles la suficiente atención como para darnos cuenta de lo que pasa a nuestro alrededor. Con la simple experiencia de caminar por cualquier ciudad, tomar cualquier medio de transporte o simplemente detenernos a escuchar nuestro alrededor cotidiano nos daremos cuenta de la cantidad de sonidos que nos rodean todo el tiempo, que siempre estuvieron y seguirán estando. Si bien hoy en día, lamentablemente pareciéramos estar más cerca del bloqueo total auditivo que de la expansión del mismo, otra realidad es posible.
El sonido es polisémico, contiene una gran variedad de significados que varían según la experiencia del receptor, entorno, etc.… es entonces donde la dicotomía entre sonido-ruido entra en juego. Más allá de especificaciones técnicas de una y otra (que también son muy cuestionables) es el individuo y su entorno socio cultural determinado el que dictamina de una forma totalmente subjetiva que es y que no es ruido. Algunas corrientes artísticas toman el ruido como materia prima y universo a explorar, y no necesariamente para transformarlo en otra cosa más amena o digerible, sino más bien para recuperarlo de su lugar menospreciado. Adoptando su terminología impuesta y quizás definiéndose por la negativa como único camino posible. Es el caso de la palabra noise donde ya se refiere a la práctica sonora que se ha transformado en un género musical en sí mismo o el caso de ruido latino refiriéndose a la misma practica en términos de un lenguaje latinoamericano.
Ir por el borde o por otros caminos menos visibles es una decisión posible al alcance de todos y no necesariamente corresponden a una elite ni mucho menos, es solo cuestión de ver con nuevos ojos lo ya conocido, adentrarse en otros universos o simplemente dejarse sorprender.
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