EL CLIMA

viernes, 15 de abril de 2011

AUTO ESTIMA


¡Mujer, tú eres importante e influyente! ¡Tú eres importante!
Tal vez pienses que el mundo podría seguir igual sin ti, que no has hecho ni harás nunca una diferencia significativa en este mundo, pero no es así… Eres importante, y sin ti muchas cosas serían diferentes.

Cada cosa que haces, sientes o piensas tiene un efecto en las personas que están a tu alrededor. Y como mujer valiente y valiosa que eres, esa influencia puede ser positiva. ¡Claro que sí!

Nos sentimos poco importantes…

El camino se nos hace pesado cuando queremos cargar con todo lo existente e inexistente al mismo tiempo… Anclamos nuestros pies en el suelo y extendemos nuestras manos intentando sujetar lo que hace rato ha volado… Vivimos rodeadas de ataduras porque simplemente no somos capaces de concebirnos sin razones, libres de los argumentos y responsables de nuestras derrotas y nuestros triunfos…

Vivimos arrojando nuestra vida por el canal de la basura y esperamos que algo extraordinario pase, pero lo cierto es que la maravilla no llega y es entonces cuando llegamos a aquel momento en el que nos empezamos a preguntar en el por qué y el para qué de nuestra presencia en este mundo, porque a decir verdad, se nos mete en la cabeza la idea de que nuestro entorno sería igual, incluso mejor sin nuestra existencia…

“It’s a wonderful life” (¡Qué bello es vivir!) de Frank Capra, es una fabulosa película estadounidense de los años cuarenta que cuenta la historia de George Bailey, un hombre que tras sentirse frustrado y agobiado por no cumplir sus sueños decide suicidarse. Justo cuando George va a quitarse la vida aparece Clarence, su ángel de la guarda, quien le concede el deseo de JAMÁS haber nacido. A partir de allí, George descubre un aterrador panorama: su hermano murió (porque él no pudo salvarle de caer en el hielo), el boticario de su pueblo mató a un niño por accidente (porque él no pudo percatarse del error), Mary, su esposa, se ha quedado sola y triste (porque él no llegó a su vida, hecho por el cual sus hijos tampoco nacieron), la ciudad era abrumadoramente pobre (porque él no pudo ayudar a construir ciertos barrios), su madre estaba viuda y sin hijos (porque él no nació y su hermano murió), el alcalde era alcohólico (porque él no le aconsejó a tiempo), su tío enloqueció (porque él no trabajó con él en su empresa).

Después de esta desoladora visión, George evidencia que su presencia había afectado a muchos otros seres y que sin él, su mundo acabaría de una triste forma, razón por la cual le suplica a Dios que le permita regresar. A veces somos una especie de “Georges”: no valoramos lo que hacemos hasta que no vemos los cambios negativos de nuestra desaparición en la vida de quienes nos rodean, ya que muy a menudo creemos que sólo servimos para convertir “el aire en dióxido de carbono”…

Pero lo cierto e innegable es que ¡SOMOS IMPORTANTES! Pensemos en nuestras vidas, en lo que sería de las personas que amamos sin nuestra existencia, pensemos en aquellos seres humanos que encontraron refugio en nosotras, en las sonrisas que le regalamos a un alma triste, recordemos el consejo que le dimos ayer a nuestros amigo: él o ella después de escuchar nuestras palabras probablemente ya no será el o la misma… Pensemos en los besos, los abrazos, las palabras, el apoyo, la solidaridad, la esperanza, la alegría, la fe, el amor, la ilusión, la sinceridad, la amistad que hemos entregado…

Nuestras vidas llevan inherentes un efecto mariposa, popular concepto de la teoría del caos que asevera que “el aleteo de las alas de una mariposa puede provocar un tsunami al otro lado del mundo”, porque cada cosa que haces, dices, piensas, sientes tiene un efecto en tu contexto y en el de los demás. Quizá en muchas ocasiones no le encontremos sentido a nuestra existencia, pero como diría Borges, si intentamos comprender la finalidad de nuestras vidas, es porque no hemos comprendido nada.

No tenemos porqué justificar nuestra vida, porque el hecho de que estemos aquí, respirando, pensando, creando, ya es un indicio de que tenemos derecho a disfrutar de estos inciertos caminos. Míralo de esta manera, si ello no fuese así, quizá hoy no estarías leyendo esto, quizá estarías en un frío hoyo o en un calcinante horno…

Nuestra vida no es de mariposas y tsunamis, no es de aleteos y movimientos, es de continuas muertes y resurrecciones, no para encontrarle un sentido a nuestras vidas, sino para vivir felices en el sin sentido, porque como dicen por ahí, muchas veces es más importante ser feliz que tener la razón. No debemos desear suicidarnos para que aparezca nuestro ángel de la guarda y nos rescate… Nosotras mismas somos nuestras ángeles de la guarda, nosotras somos quienes tienen el poder de cambiar nuestras realidades y conceder deseos para construir eternos sueños…

¿Vas a usar tus alas o las vas a dejar archivadas en el rincón de la desesperanza?



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