
Hipócrates, el padre de la Medicina, tenía una receta infalible para que las jóvenes griegas conservaran la figura: columpiarse. Pero además del uso lúdico, el columpio sobre todo ha tenido un sentido religioso. En Grecia estaba vinculado a ciertos ritos dionisíacos, y de hecho, se atribuye su invención al Baco griego. En el cuadro El descenso a los infiernos aparece la heroína Fedra columpiándose, hecho que algunos relacionan con el mito del sube y baja, que representa el impulso que tiene el hombre hacia lo divino. En las culturas agrícolas del Este de Europa (Letonia, Rusia…) era sobre todo un elemento mágico. Las jóvenes cantaban canciones sentadas en el balancín creyendo que tenía el mismo efecto que las plegarias a los dioses en la protección de las cosechas.
Los columpios son un juego que ha acompañado a la humanidad desde sus inicios. Parques infantiles Kompan incorpora en su catálogo columpios de última generación que nos sorprenden por sus innovadores diseños manteniendo las condiciones de seguridad y resistencia a que nos tiene acostumbrados Kompan. Los columpios mantienen ese aire bucólico transferido a través de los años por estar emplazados habitualmente en bellos parajes naturales y parques.
Nos ha llamado poderosamente la atención el columpio quíntuplo en el que hasta cinco niños pueden jugar al unísono teniendo el aliciente de desarrollar el balanceo enfrentados, de manera que el contacto visual se mantiene en todo momento durante el juego lo que proporciona unas sensaciones diferentes y muy intensas, tanto visuales como sonoras; Los chicos intercambian avisos vocales que con el movimiento se convierten en un variado panorama sonoro muy agradable y divertido, lo que contribuye a perpetuar el juego casi indefinidamente.
Los primeros tratados de Educación Física consideraban a esta actividad como un “ejercicio de equilibrio”. Así lo recoge Vicente Naharro en el libro “Descripción de los juegos de la infancia”(1818). Según Covarrubias y cols (1995) columpio proviene etimológicamente de oscillum, oscillatio. Se refiere a una soga fuerte y doblada que se echa sobre alguna viga del techo y subiéndose en ella una persona, las demás la bambolean de una parte a otra parte. Según una antigua leyenda, el Dios Baco, los empezó a emplear durante los ritos religiosos y servía para liberar las almas del purgatorio. Este mismo objetivo tuvo años después los balanceos en columpios en las regiones argentinas de Salta y Jujuy (Argentina), donde se pretendía alcanzar las hojas más altas de un árbol, simbolizando cada hoja el salvamento de un alma. Los brahmanes creían que cuanto más alto se columpiasen más crecería el arroz. Por otro lado, los agricultores letones dedicaban sus horas de ocio a columpiarse ya que cuanto más se elevaban, más alto crecería el lino (Oreste, 2000).
Rodrigo Caro (1978), un erudito del XVII, remonta el rito del columpio a la mitología griega, cuando Erígones se suicidó colgada de un árbol al morir su padre. Las doncellas de atenas, tomaron la decisión de columpiarse, para intentar buscar su cuerpo, por lo que esta actividad representa un antiguo rito que se practicaba para encontrar los difuntos en el cielo.
Actualmente el columpio lo podemos localizar en parques destinados al ocio de los más jóvenes; Estos suelen ser metálicos con cadenas, y constituye un material potencialmente peligroso si se le da un uso indebido e irracional por los posibles impactos con niños que se cruzan, ya que en la mayoría de los casos la altura del asiento coincide con la estatura del niño, en este caso con su cabeza. Lo que en su día comenzó por ser una actividad sin peligro alguno, se ha convertido en un juego de riesgo, así, el suplemento de medicina y salud (www.el-mundo.es), indica que los parques de recreo donde encontramos este elemento nació originariamente en el siglo XIX con el objetivo de ofrecer a los niños de las sociedades en pleno desarrollo industrial un lugar para jugar. La revista The Lancet, destaca que jugar en determinadas estructuras metálicas, incrementa el riesgo en los menores de sufrir lesiones, por lo que no deberían instalarse en zonas de recreo.
Según Fernández y cols (1997) las primeras noticias de su utilización con fines educativos, se remontan a 1786, en los ejercicios planteados por Guts Muths a sus alumnos cuando se dirigían al campo, aunque el verdadero promotor del empleo del columpio como un mecanismo para la formación física de los individuos, fue Clías (1782-1854).
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada